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Conferencia dictada en
la Academia Diplomática “Pedro Gual” Caracas, 08 de noviembre de 2006
Venezuela en el Concierto de Naciones La República Bolivariana de Venezuela introdujo cambios sustantivos en la política multilateral, desde el año 1999, cuando el Presidente Hugo Chávez Frías asumió la jefatura del Estado. En el período precedente, que se inicia desde los comienzos del siglo XX– unas veces más, otras veces menos- la diplomacia venezolana reflejaba las posiciones del país que, desde entonces, afirmó su hegemonía mundial. Venezuela viene impulsando una muy activa política internacional. Ha reafirmado su condición de país no alineado, comprometido con los pueblos del sur. Ha desarrollado una dinámica política multilateral en los diferentes foros internacionales, que le ha granjeado admiración y respeto de gobiernos y pueblos del mundo. Ha proclamado que es necesario superar el esquema unipolar que prevalece en las actuales condiciones internacionales y, por tanto, construir un mundo multipolar. La Revolución Bolivariana declara su condición antiimperialista, y manifiesta su solidaridad con todos los que se proponen construir sociedades democráticas, con justicia social. Defiende el principio de respeto a la soberanía y la autodeterminación de los pueblos, condición sine qua non para que exista un mundo fundado en la paz, la solidaridad y el equilibrio en las relaciones internacionales. La diplomacia petrolera constituye un pivote de su política multilateral. El gobierno Bolivariano promovió la II Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), realizada en septiembre del año 2000, en Caracas, y dio una contribución fundamental a la unidad y al relanzamiento de la OPEP. La diplomacia multilateral venezolana fue compartida por los Estados miembros de esta organización que, de manera concertada, promovieron políticas como la regulación de la producción petrolera, con la finalidad de alcanzar precios justos para el petróleo. El gobierno de Hugo Chávez Frías ha trabajado incansablemente, para profundizar los compromisos del país con los principios del Sur. Gracias a los esfuerzos realizados, Venezuela asumió la presidencia del Grupo de los 77+China, en el año 2002. Desde ese foro elevó su voz en prominentes escenarios multilaterales: en la Cumbre de la Tierra, realizada en Johannesburgo; en la Cumbre Unión Europea-América Latina y el Caribe; y en la Asamblea General de Naciones Unidas. Escenarios propicios para que Venezuela expusiera ante el mundo -sin reservas ni temores- una visión soberana, pacifista y solidaria. Durante los años 2002 y 2003, en tiempos del Golpe de Estado y el sabotaje petrolero, la República Bolivariana de Venezuela mantuvo su postura digna y soberana, y denunció ante el mundo el carácter intervencionista del gobierno estadounidense en los asuntos internos de nuestro país. En esta oportunidad la OEA fue escenario estelar para el debate. Desde la Cumbre de Québec (abril 2001) hasta la Asamblea General Extraordinaria realizada en Lima-Perú, el 11 de septiembre de 2001, tuvo lugar en la OEA una profunda discusión acerca de la naturaleza de la Carta Democrática Interamericana. Estados Unidos y algunos de sus aliados en la OEA, pretendieron convertir esta Carta en un instrumento para la contención del proceso revolucionario, liderado por Hugo Chávez Frías. Fracasaron en el intento. El instrumento que a la postre se aprobara en Lima, incorporó un set de principios y salvaguardas para la defensa de la democracia, que sirvieron –qué paradoja- para la condena a los golpistas del 11 y 12 de abril de 2002. Durante 2002 y 2003 se trató infructuosamente que la OEA aplicara la Carta Democrática Interamericana a Venezuela. Se pretendía excluir a nuestro país del sistema interamericano, invocando cínicamente la defensa de la democracia y los derechos humanos. Era, a todas luces, una estrategia intervencionista auspiciada por el imperialismo norteamericano, con el respaldo de sectores antidemocráticos incrustados en el tablero político venezolano. Nuevamente fracasaron en el intento. La OEA, en cambio, aprobó varias resoluciones durante los años 2002, 2003 y 2004, en las cuales brindó respaldo a la democracia venezolana y al gobierno liderado por Hugo Chávez Frías. En junio de 2004 Venezuela obtuvo un nuevo éxito en su política multilateral. La XXXIV Asamblea General de la OEA celebrada en Quito, Ecuador, aprobó el mandato de iniciar las negociaciones para aprobar la Carta Social de Las Américas. Con este instrumento nuestro continente avanzará hacia una concepción multidimensional de la democracia. Los derechos económicos, sociales y culturales, a los que se refiere la Carta Social de Las Américas, tendrán la misma jerarquía que los derechos políticos y civiles, reconocidos por la Carta Democrática Interamericana. La labor de Venezuela ha sido determinante para que se logren importantes objetivos en la OEA:
• Incluir en su agenda
temas de índole social, como la lucha contra la pobreza y la búsqueda de
la justicia social. En febrero de 2004, Venezuela fue sede de la XII Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno del Grupo de los 15. El tema propuesto por nuestro país fue “Energía y desarrollo”, dada la importancia que puede tener la energía, como motor de desarrollo y bienestar de los pueblos. Esta Cumbre sirvió para potenciar la participación de los países del sur en la edificación de un mundo multipolar, y para adecuar este foro a las demandas del siglo XXI: lograr un mundo sin dominadores ni dominados; un mundo de iguales en derechos y oportunidades. La actuación venezolana en la XIV Conferencia del Movimiento de Países No Alineados (MNOAL), celebrada en La Habana-Cuba, a mediados de septiembre de 2006, contribuyó a promover el fortalecimiento y relanzamiento de un movimiento, que había caído en un letargo después del fin de la Guerra Fría… No pocos habían proclamado su colapso final. Para la República Bolivariana de Venezuela, el MNOAL debe expresar la voz de los pueblos del sur. Por ello fue un logro que la Cumbre rechazara el unilateralismo; denunciara el intervencionismo de Estados Unidos, e hiciera un llamado a la creación de un sistema internacional multipolar, mediante la Cooperación Sur-Sur. En las Naciones Unidas (ONU) Venezuela ha denunciado el sistema hegemónico, retrógrado e injusto que prevalece en esta organización, y llama a la democratización de sus instancias, en particular, del Consejo de Seguridad. En este sentido, la candidatura de Venezuela para un puesto no permanente de este órgano ha contribuido al debate sobre estos temas. Ha quedado expresada la voluntad de nuestro país de oponerse a las intenciones hegemónicas y, con nuestro apoyo, se ha convenido en dar un asiento a un país amigo: Panamá. Son remarcables las propuestas venezolanas de eliminar el derecho al veto en el Consejo de Seguridad, su insistencia en el respeto a las funciones delegadas a cada órgano de la ONU, y el fortalecimiento de la Asamblea General, para aumentar el protagonismo de los países en desarrollo. Al concluir el primer lustro de la implementación de las Metas del Milenio, nuestro país ha sobrepasado objetivos fijados por las Naciones Unidas. En efecto, la ONU instó a los países desarrollados a contribuir con el 0.7% de su PIB a la ayuda al desarrollo. Venezuela -sin entrar aún en la categoría de desarrollado- por vía de los convenios petroleros y los convenios ALBA, aporta aproximadamente 1.4% de su PIB, como ayuda al desarrollo de los pueblos hermanos de Latinoamérica y el Caribe. Pero los foros políticos y energéticos no son los únicos ámbitos de la política multilateral de Venezuela. En las negociaciones de la Ronda Doha de la OMC, las actuaciones de nuestro país han sido firmes y están guiadas por la búsqueda de condiciones de equidad para los países en desarrollo. En el G-20 y G-33 Venezuela ha insistido en la necesidad de garantizar la seguridad alimentaria de los pueblos, por medio de las salvaguardas comerciales a los productos agrícolas; medidas de incentivo al campo de los países en desarrollo; y la condena a los subsidios agrícolas que otorgan los países desarrollados. En materia ambiental Venezuela ha firmado y ratificado el Protocolo de Kyoto, y cumplido con los compromisos asumidos en la Cumbre de la Tierra, de 2002. Políticas que demuestran al mundo que aun siendo un país productor de petróleo, el medio ambiente (como sostén de la vida en la tierra) es prioridad en nuestra agenda multilateral. Integración y Multilateralismo La cooperación pacífica entre las naciones, la integración latinoamericana y caribeña, la democratización de la sociedad internacional, son principios consagrados en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela. La cooperación energética es un pivote de la política nacional. El Acuerdo de Cooperación Energética de Caracas (2000) es un relevante antecedente de Petrosur y Petrocaribe. Petrocaribe es un instrumento de cooperación y solidaridad, firmado en el año 2005. Mediante ese mecanismo Venezuela facilita a los países caribeños acceso a la energía en condiciones favorables. Petrosur, a su vez, se orienta a conformar una solidaria articulación energética suramericana. Venezuela está demostrando que las relaciones multilaterales pueden adelantarse sin imposición hegemónica, en aras de construir un nuevo modelo de integración solidario y humano. El eje transversal de nuestra política multilateral -en materia de integración- es la Alternativa Bolivariana para América (ALBA). El camino de esa integración apenas comienza, pero ya pueden registrarse logros tangibles. Hay un espacio consolidado con Cuba y Bolivia, en materia de cooperación humanitaria. La Misión Milagro Internacional es un vivo ejemplo de la generosidad de nuestro pueblo. Es una de las respuestas de Venezuela al Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), que impulsa Estados Unidos para acentuar las asimetrías entre nuestros países y convertirlos en colonias o neocolonias, al servicio de poderes imperiales y de las grandes empresas multinacionales. Avanzamos hacia una articulación mayor entre los países latinoamericanos y caribeños, para galvanizar las energías y potencialidades políticas, económicas, sociales y culturales de la región. Nuestra política multilateral está orientada a crear un poderoso bloque regional. No para la guerra, sino para la paz. No para la dominación, sino para la independencia. Se trata de insertarnos con soberanía y autodeterminación en el concierto de las naciones. Nuestro país se propuso, desde el año 1999, incorporarse como miembro pleno del MERCOSUR. Y al estrecharse las relaciones bilaterales con los gobiernos amigos del MERCOSUR, se firmó en Caracas, el 4 de julio de 2006, el Protocolo de Adhesión de Venezuela, como miembro pleno de este mecanismo de integración. La IV Cumbre de las Américas celebrada en Mar de Plata, Argentina, en noviembre de 2005 fue un evento singular. A diferencia de la Cumbre de Québec, realizada en abril de 2001, la voz de Venezuela estuvo acompañada por la de otros países hermanos. En Mar de Plata murió el ALCA y el ALBA adquirió su verdadera dimensión. Venezuela impulsa con determinación la unión de Suramérica. Desde la Primera Cumbre, llevada a cabo en Brasilia, en el año 2000, hasta la creación de la Comunidad Sudamericana de Naciones, firmada en diciembre de 2004, la consolidación de la Unión Suramericana (UNSUR) es una realidad. Nuestro país considera a UNSUR una instancia de carácter multilateral, innovadora y práctica, para la solidaridad, la cooperación y la complementaridad de nuestros países. El multilateralismo venezolano también valora el espacio de Iberoamérica; la convergencia de los países latinoamericanos con España y Portugal. En el marco de la reciente Cumbre Iberoamericana, la delegación venezolana contribuyó a que se reconociera que la pobreza y la injusticia social son causas principales de la migración. Se admitió que el proceso migratorio es positivo para el desarrollo de los países, y se rechazó su criminalización. Se declaró que “migrar no es un delito”, y se condenó el oprobioso muro que la clase dirigente norteamericana pretende erigir en la frontera de Estados Unidos con México, para contener migraciones provenientes del sur. Ámbitos de la Política Multilateral La Diplomacia Venezolana en el ámbito multilateral tiene diversas facetas, que van desde lo regional hasta lo mundial; desde lo comercial hasta lo energético; desde lo económico hasta lo político, pasando por lo cultural. Nuestra política multilateral es reconocida y admirada a nivel mundial. El prestigio venezolano trasciende fronteras. El discurso bolivariano remonta los mares. He aquí algunos hitos: El carácter multidimensional que otorgamos a los derechos humanos y su firme defensa a escala planetaria.
Nuestra adhesión al diálogo
de civilizaciones. Y hay otros hitos en nuestra política multilateral fundada en el humanismo: · Una agenda solidaria para los países del sur, en el marco de la Ronda de Doha. · El derecho soberano que tienen los países al uso pacífico de la energía nuclear. · La condena al armamentismo; a la proliferación de armas de destrucción masiva y el llamado a la proscripción total del uso de armas atómicas. La Revolución Bolivariana es hoy una referencia mundial. El Presidente Chávez ha defendido esta agenda -con singular valentía - en los discursos que ha pronunciado en las Naciones Unidas y otros foros multilaterales. La voz de Venezuela es escuchada y respetada en todos los confines del Planeta. Nunca como hoy nuestro país había tenido tan sonora presencia internacional. Nunca como hoy nuestras relaciones internacionales habían sido tan amplias y diversas. El multilateralismo venezolano va al encuentro de los nuevos tiempos. Está asido al porvenir. Al mundo multipolar que nace indefectiblemente. Por eso, nuestro país se ha posicionado como una voz independiente en el mundo. El multilateralismo venezolano es fiel reflejo del espíritu que anima a la Revolución Bolivariana: edificar un mundo nuevo donde imperen la paz, la justicia internacional y la igualdad entre naciones soberanas. Fotos cortesía M.R.E Venezuela
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