Palabras del Embajador Jorge Valero, Representante Permanente de la República Bolivariana de Venezuela ante la Organización de los Estados Americanos, al asumir la Presidencia del Consejo Permanente
Washington DC, 4 de abril de 2007

Señores Representantes Permanentes y Alternos,
Señor Secretario General,
Señor Secretario General Adjunto,
Señores Observadores Permanentes,
Señores funcionarios de la Organización de los Estados Americanos,
Señoras y Señores,
I
Quiero, en primer lugar, hacer un reconocimiento a la Embajadora María del Lujan Flores, Representante Permanente del Uruguay, a quien el día de hoy tengo el honor de sustituir en la Presidencia del Consejo Permanente de la OEA. Y quien, en estos últimos tres meses, ha impulsado la consideración de temas de suma importancia para nuestra Organización, como la protección del medio ambiente; la defensa y promoción de los derechos del niño, la niña y los adolescentes; el derecho a la identidad y la participación ciudadana. Felicitaciones por su excelente desempeño.
II
La OEA debe avanzar hacia una profunda transformación conceptual e institucional. Debe prefigurar un nuevo horizonte. Ocuparse no solo de las preocupaciones de los gobiernos, sino también reflejar el sentir de los pueblos de América que claman por justicia, igualdad, solidaridad. Que claman por tener verdaderas democracias.
III
No debemos abrigar falsas esperanzas. La pobreza sigue erosionando la calidad de vida de millones de seres humanos en nuestra región. Si no logramos alcanzar democracias con justicia social, fundadas en la observancia de todos los derechos humanos, la democracia puede perecer.
Un nuevo despertar aviva la conciencia de nuestros pueblos. Procesos democráticos, de profundo contenido humanístico, afloran en el paisaje político de este tiempo.
La OEA debe ser fiel reflejo de los cambios progresistas que se están experimentando en el continente; renovar su discurso y avanzar hacia una definición integral y multidimensional de la democracia.
IV
La OEA debe ser, por lo tanto, un escenario para el debate sobre los nuevos paradigmas del desarrollo. Preguntarse si el neoliberalismo constituye una respuesta adecuada a los desafíos de nuestro Continente.
V
El tema “Energía para el Desarrollo Sostenible” estará en el centro de nuestros debates, con motivo de la XXXVII Asamblea General de la OEA, a celebrarse en Panamá, en junio próximo.
La integración y la cooperación energética, basadas en principios de solidaridad, complementariedad y reciprocidad, que promueven el acceso justo, equitativo y universal a la energía, pueden ser herramientas para atacar la pobreza; alcanzar el desarrollo económico y social de los pueblos y alcanzar sociedades con justicia y equidad social.
VI
Me propongo presidir el Consejo Permanente con espíritu de amplitud y fomentar el más amplio debate, entre los países que conforman la OEA, para que la próxima Asamblea General de la Organización refleje los intereses superiores de nuestros pueblos.