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PALABRAS
DEL EMBAJADOR JORGE VALERO EN LA INAUGURACION DE LA FERIA DEL LIBRO
VENEZOLANO Washington,
D.C. |
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Todo lo que tenga que ver con el hombre y su entorno es motivo de literatura. Cuanta razón tenía Emily Dickson al declarar que: “No hay mejor fragata que un libro para llevarnos a tierras lejanas”. De los géneros que conforman la literatura, las principales editoriales venezolanas han hecho un extraordinario acopio de centenares de títulos, que hoy presentamos ante las distinguidas personalidades que nos acompañan, en esta Primera Feria del Libro Venezolano, en Washington. Tierras lejanas del conocimiento que al quedar reflejadas en las páginas de un libro se alojan en nuestra memoria. El libro condensa la sabiduría de la humanidad. Representa la posibilidad de apropiarnos del acervo humano que brota de las entrañas del tiempo. El libro es también ambivalente. Momento redentor de la civilización humana. Renovación perpetua del acto creador. También entraña riesgos. En sus páginas se instalan igualmente perversidades. El libro, hechura del hombre, reflejan sus grandezas y miserias. Lupercio Leonardo Argensola, señalaba que “Los libros han ganado más batallas que las armas”. Por eso la vigencia del libro siempre ha estado en peligro. Y en la medida en que la ciencia se ha desarrollado, falsos profetas han pronosticado que la palabra impresa se aproxima a su fin. Empero, cada vez se imprimen más libros. Su vigencia se renueva y perpetúa. El libro nos permite una relación mucho más directa con la palabra. Ese tacto entre el lector y el libro produce un disfrute que a veces alcanza estadios sacrosantos. Yves Peyré, nos habla de la emoción de uno de sus personajes ante la edición muy especial de una singular obra. De la lectura como placer, que se deriva no sólo de esa facultad humana de apropiarse de las palabras, sino también, del acto de observar y de tocar ese objeto aparentemente inanimado que es el libro. Inanimado no puede ser, cuando la palabra impresa convertida en libro, construye Dioses y Divinidades que guían al hombre hacia estadios superiores de felicidad. Así nos pinta Peyré su fascinante personaje “En casa de algunos amigos—nos dice- que eran verdaderos entusiastas de libros, se apasionaba al ver bellas ediciones: un día, uno de ellos, le había mostrado, como si de algún gran secreto se tratase, un volumen que había en un pequeño cofre y que contenía un número impresionante de manuscritos de Rimbaud: una emoción indescriptible lo embargó. El libro necesita del amor, pues sólo el amor lo arranca de la muerte y el amor es la mirada que se fija en el desciframiento de los signos cuando el mundo y el cuerpo del lector y el libro que murmura, se maridan”. Y quién no ha sentido, de alguna manera, el poder seductor de la lectura?. Les invito a deambular siempre por el mundo maravilloso del libro. Tienen ustedes aquí, una muestra representativa de la producción bibliográfica venezolana, que da cuenta del trayecto del espíritu humano. Libros que guardan tesoros de la creatividad, tan plural como multifacética, cual botijas enterradas en suelos fértiles. Finalmente quiero proponer a los Representantes Permanentes y Alternos ante este foro, dos ideas: Primera: Que el próximo año realicemos la primera Feria del Libro de las Américas, con la participación de los 34 países del hemisferio. Segunda: Que editemos una colección destinada a niños y jóvenes, que pudiéramos llamar Colección las Américas, elaborada por intelectuales y artistas plásticos de la mas alta calidad de cada uno de nuestros países, en la cual se pueda mostrar las riquezas histórico-culturales que nos identifican como pueblos. Venezuela hará un aporte semilla para este proyecto. |