Miércoles, 11 de mayo de 2005
 
   
"La OEA no es un juez de democracias"
 
Jorge Valero, embajador venezolano ante la OEA.

En Ecuador estamos en presencia de una gran vitalidad democrática. Jorge valero

El embajador venezolano ante al OEA, Jorge Valero, fue uno de los que intergró la misión especial que visitó Ecuador.

Aunque suscribe las conclusiones del informe presentado, su gobierno advierte que no deben crearse mecanismos de supervisión de las democracias de la región.

El embajador Valero habló con el corresponsal de BBC Mundo en Washington, Carlos Chirinos, una vez finalizada la presentación del informe ante el Consejo Permanente.


La transición que se produjo en Ecuador ¿fue legal o no?

Fue una transición explicada por las circunstancias, por la movilización de la ciudadanía, por el reclamo de participación, por la naturaleza democrática del movimiento que allí se gestó.

Apreciamos que hay una gran dicotomía entre la manera como funciona el sistema político y las aspiraciones de participación.

En Ecuador estamos en presencia de una gran vitalidad democrática.

O sea, que aunque el marco constitucional haya sido forzado un poco, según entendemos del informe, el nuevo gobierno tiene la legitimidad suficiente.

La misión enviada por la OEA recoge en su informe las dos interpretaciones que hay sobre la sucesión presidencial y me parece que es prematuro hacer una interpretación del sistema jurídico.

Incluso de la disposición constitucional que establece la remoción en el cargo, porque sobre el particular hay diversas interpretaciones que la Comisión escuchó.

La OEA está actuando con la base de que es necesario brindar colaboración a las autoridades, es la expresión que se ha usado y las autoridades son las autoridades que están en el ejercicio de hecho de la administración del Estado.

Pero entonces la OEA está reconociendo de hecho al gobierno

La OEA está actuando con la base de que es necesario brindar colaboración a las autoridades, es la expresión que se ha usado y las autoridades son las autoridades que están en el ejercicio de hecho de la administración del Estado.

En su discurso dijo que no estarán de acuerdo con un mecanismo que supervise a Ecuador, ¿por qué razón?

Ni a Ecuador, ni a ningún país. Nosotros consideramos que las providencias para actuar ante situaciones especiales, ante las cuales atraviesen los procesos democráticos, están contenidas en la Carta de la OEA y allí se subrayan los principios de soberanía y autodeterminación.

Por otra parte, las situaciones que puedan presentarse de alteración del orden constitucional están previstas en la Carta Democrática.

No consideramos que es necesario hacer interpretaciones escurridizas de la Carta para crear instancias distintas a las que están establecidas.

En el caso de Ecuador, muchos dicen que si la OEA hubiera sido más vigilante antes de diciembre, cuando se presentó el problema con la Corte Suprema, no se habría llegado al punto crítico que se llegó.

Pero es que la OEA no puede convertirse en una especie de juez de las democracias.

Cada país tiene sus formas democráticas. La Carta Democrática es un instrumento preventivo. La OEA no puede actuar mottu proprio, la colaboración que ofrezca tiene que ser con base al convenimiento con los gobiernos de los respectivos países.

La OEA no puede actuar mottu proprio, la colaboración que ofrezca tiene que ser con base al convenimiento con los gobiernos de los respectivos países.

Si comparamos lo que pasa en Ecuador y la misión especial que hubo en Venezuela hasta agosto del año pasado ¿qué diferencias habría?

Que en nuestro caso fue Venezuela quien pidió la presencia de la OEA para que colaborara en el diálogo político entre el gobierno y la oposición.

Realizados los objetivos que nos habíamos planteado, que era la realización de elecciones democráticas pacíficas y constitucionales, concluyó la solicitud del mandato.

La OEA no puede convertirse, ni ningún país puede, en mecanismo de monitoreo y tutelaje.

Es a los países, a los pueblos, a quienes les corresponde definir donde está funcionando bien la democracia.

Venezuela no necesita que nadie bendiga su democracia. Nos basta con que sea el pueblo de venezolano quien -a través del referéndum (presidencial de agosto) y a través de 8 elecciones que se han hecho en 6 años- ha legitimado el proceso revolucionario que se vive en Venezuela.

A nosotros no nos preocupan tanto las preocupaciones de los que se preocupan de Venezuela.

Podríamos entender que Venezuela pone sus barbas en remojo

No en absoluto. ¿Qué gobierno es más legítimo que el de Venezuela?

Las encuestas están diciendo que el presidente Chávez tiene más del 75% de popularidad.

Pero hay muchos en la región que miran con desconfianza al gobierno venezolano.

A nosotros no nos preocupan tanto las preocupaciones de los que se preocupan de Venezuela.

Nos preocuparía que los pueblos de las Américas estuvieran viendo con adversión lo que está ocurriendo en Venezuela, y lo que estamos observando es que la simpatía a nuestro proceso es ancha y trasciende las fronteras nacionales.