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                            LAS CUMBRES DE LAS AMÉRICAS

Estas Cumbres reúnen a los Jefes de Estado y de Gobierno de las Américas  para discutir sobre consensos comunes, búsqueda de soluciones y desarrollo de una visión compartida para el futuro de la región en las áreas económicas, sociales y políticas.
Hasta la fecha, se han celebrado tres Cumbres de las Américas: Miami (diciembre de 1994), Santiago de Chile (abril de 1998) y Québec (abril de 2001). Además, se han realizado dos Cumbres especiales: la Cumbre sobre Desarrollo Sostenible (Santa Cruz de la Sierra, diciembre de 1996) y la Cumbre Extraordinaria de las Américas (Monterrey, enero de 2004).

Países Miembros

Antigua y Barbuda, Argentina, Bahamas, Barbados, Belice, Bolivia, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Dominica, Ecuador, El Salvador, Estados Unidos, Granada, Guatemala, Honduras, Guyana, Haití, Jamaica, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana, St. Kitts y Nevis, Santa Lucía, San Vicente y las Granadinas, Surinam, Trinidad y Tobago, Uruguay y Venezuela.

La IV Cumbre de las Américas

Argentina será país  sede de la IV Cumbre de las Américas, a celebrarse en Mar del Plata los días 4 y 5 de noviembre de 2005. La Cumbre lleva por lema "Crear trabajo para enfrentar la pobreza y fortalecer la gobernabilidad democrática".

Durante el pasado reciente muchos países de la región han vivido períodos de alto crecimiento,  con bajas tasas de generación de empleo, alta concentración del ingreso y un significativo aumento en los índices de pobreza e indigencia. El crecimiento económico es una condición indispensable y necesaria pero no suficiente para enfrentar las elevadas tasas de desocupación, informalidad y precariedad laboral que aquejan a nuestras sociedades.
Nuestras políticas laborales deben equilibrar los principios de libertad, equidad, dignidad y protección social con los atributos de eficiencia, productividad y competitividad. Este equilibrio entre valores humanos elementales y atributos de una economía en crecimiento, se presenta como necesario para impulsar un modelo de desarrollo al servicio de la ampliación de las posibilidades de progreso personal y social.
En la próxima Cumbre se definirán políticas y acciones concretas que tengan como objetivo prioritario la generación de trabajo decente, en el marco de un nuevo paradigma que dote a las transformaciones económicas de un fuerte contenido ético propio del sistema democrático.

Los países de la región necesitan incluir a todos los sectores de la población en los beneficios de la gestión económica. La consolidación de la democracia en la región demanda acciones decididas que permitan combatir el hambre, el analfabetismo y la enfermedad, que implican una pérdida efectiva de autonomía y dignidad de las personas, y obstaculizan el ejercicio pleno de la ciudadanía.

Los problemas vinculados con la desigualdad y la pobreza no podrán resolverse con políticas sociales sólo de carácter asistencial. Aún cuando los planes y programas de asistencia constituyen un recurso necesario, debe evitarse la consolidación de sociedades divididas entre quienes tienen trabajo y quienes son asistidos.

En ese marco, es preciso otorgar al trabajo un lugar central en la agenda hemisférica, vinculándolo con los atributos de libertad, justicia, seguridad y protección, habida cuenta de su carácter de principal vehículo de integración social.

El encuentro de noviembre en Mar del Plata permitirá alcanzar los consensos necesarios para fortalecer nuestras democracias a partir de más trabajo y menos pobreza.