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Washington, D.C., 18 de Abril de 2002
EXCELENTISIMO SEÑOR PRESIDENTE,
Juro
que quiero guardar la espada en el baúl de los recuerdos
Esa frase
fue expresada hace pocos momentos por el Señor Presidente Constitucional de la República
Bolivariana de Venezuela con motivo al acto solemne, efectuado hoy, 18 de abril, para la
instalación del Consejo Federal de Gobierno, como prueba ostensible de su voluntad, y la
de su gobierno para abogar por el reencuentro de las instituciones, de sus integrantes y,
en general, de todos los venezolanos. Comienzo por manifestar a ustedes mi complacencia y el honor que
para mi constituye el comparecer ante este magno foro interamericano para trasmitirles la
posición de mi país ante la coyuntura histórica a la cual nos hemos enfrentado/. La Constitución de la República Bolivariana de
Venezuela y la Carta de la Organización de los Estados Americanos establecen como
precepto fundamental de la democracia, la erradicación de la pobreza por cuanto es un
elemento que distorsiona, afecta y vulnera gravemente el pleno desarrollo democrático del
pueblo. Para el Gobierno Constitucional del Presidente Hugo Chávez
Frías, este reto es la guía que orienta la
conducción de su gobierno y del proceso político bolivariano y de manera esencial, le da
contenido social a la democracia. En la Constitución que se ha dado el pueblo venezolano,
se establece que Venezuela es un Estado Democrático y Social de Derecho y de Justicia y
que tiene como fines esenciales, la defensa y el desarrollo de la persona y el respeto a
su dignidad, el ejercicio democrático de la voluntad popular, la construcción de una
sociedad justa y amante de la paz, la promoción de la prosperidad y bienestar del pueblo
y la garantía del cumplimiento de los principios, derechos y deberes reconocidos y
consagrados. Y para alcanzar tales fines la Carta bolivariana establece la educación y el
trabajo, como herramientas. Como todos saben el proceso político bolivariano, iniciado con el debate constituyente,
tiene una dinámica compleja, que busca
refundar la República, en el marco de los más amplios principios de convivencia
democrática. Bajo la conducción del Presidente Hugo Chávez Frías, se inicio un proceso de reflexión colectiva sobre la visión de país
ideal, sobre el Estado ideal, amplio, justo, democrático, apegado a las libertades, al
estado de derecho y al respeto más absoluto a los derechos de la persona humana, como un
principio rector de la política del Estado. En el término de 3 años, la nueva constitución amplio los
espacios democráticos e inauguro nuevas
formas de convivencia, creando formas de participación para los excluidos de siempre. En
tres años, este gobierno ha podido cometer errores, pero no se le podrá imputar la
violación de los derechos humanos. En tres años y las estadísticas son claras, no hay
presos políticos, perseguidos, detenidos, periódicos clausurados, libertades
conculcadas; etc. En tres años, jamás se
atentó contra las libertades y los derechos de los
venezolanos y venezolanas. Al contrario, el esfuerzo del gobierno venezolano, fue procurar
crear las condiciones para que los
excluidos tuvieran las oportunidades que siempre les fue negada en el pasado. No hemos
alcanzado aún este noble propósito, pero los
índices que manejamos nos orientan a que vamos por el camino cierto. En la comunidad internacional, Venezuela continuará preconizando
los valores que todos compartimos: el respeto a la soberanía e independencia, el respecto
al principio de no intervención, de solidaridad, de cooperación internacional, de
promoción a la integración latinoamericana, del ejercicio de responsabilidad compartida
para mantener a la región, al hemisferio y al mundo en un espacio de paz.
Venezuela ha actuado con independencia para fomentar sus
vínculos internacionales. No tenemos enemigos en el mundo. Defendemos con
responsabilidad, nuestros derechos e intereses como Estado y respetamos los derechos y los
intereses de todos los Estados de la Comunidad Internacional.
Señor Presidente La profundización de la democracia les esta permitiendo a
millones de venezolanos lograr un modo de vida mas digno. De ello están concientes y por
ello de manera protagónica, se redimió a sí
misma de la desesperanza a la que aparentemente la había condenado, de manera
inmisericorde, la junta facciosa que asaltó el poder democrático venezolano. Señor Presidente Permítame manifestar a esta Asamblea General Extraordinaria, la
emoción que me embarga, como venezolano, porque la dignidad constitucional democrática
fue restituida en Venezuela, por obra del soberano. El pueblo, movido por una profunda
convicción democrática, en un momento de gran dramatismo, en la cual todas las
libertades habían sido conculcadas, y rompiendo el
estado de derecho, asumió su responsabilidad
histórica y consciente de su destino, desafío
las fuerzas adversas y enrumbó al país en el camino de la democracia. De igual manera debo, en nombre del Presidente Hugo Chávez
Frías, felicitar a la OEA por su demostración,
en momentos en que fue puesta a prueba la
convicción democrática para la
aplicación de la Carta Democrática Interamericana. La Organización supo sortear los
peligros y legítimas diferencias de enfoques. La OEA no traicionó esos principios y
condenó la alteración del hilo constitucional en Venezuela. Señor Presidente Es
importante que les haga un breve recuento de los hechos acaecidos en Venezuela a partir
del 11 de abril. Como en toda democracia, en Venezuela el debate es vivo. Muchos actores,
del gobierno y de la oposición, permanentemente están en la palestra de la opinión
pública defendiendo cada cual sus posiciones. Ya en los días previos a esta fecha, el
tema común era la designación de nuevas autoridades en PDVSA, la empresa petrolera
estatal. Tal argumento fue la justificación para convocar a una marcha en apoyo a los
empleados de la empresa que no compartían las decisiones del Jefe del Estado. La marcha
se planificó y así se autorizó, desde el Parque del Este hasta el edificio sede de la
empresa petrolera y, en efecto, concurrida masivamente y haciendo uso irresponsable de la
emotividad del momento, algunos de sus líderes increparon a la multitud a continuar hasta
el Palacio de Miraflores, sede de gobierno nacional. Allí se encontraban partidarios del
gobierno, como sucede en cualquier democracia que se precie de serlo
hay partidarios
de un lado y del otro. Ante tamaña irresponsabilidad de los conductores de la marcha,
el Presidente de la República convoca una
cadena nacional de radio y TV, allí hace un llamado a la paz, a la concordia, al
diálogo, a la convivencia pacífica y clama a los líderes de la marcha, para que eviten
un enfrentamiento inútil, lamentable y para muchos fatal. No hubo atención a la voz,
oportuna y sabia del Jefe del Estado, quien, además, ordenó a un cordón de Guardias
Nacionales ubicarse entre ambos grupos antagónicos, para evitar el enfrentamiento. Resultado? Varios muertos, heridos y pérdidas
materiales. Las autoridades competentes han iniciado las investigaciones para la
determinación de las responsabilidades y la aplicación de las sanciones
correspondientes. Además, actualmente se debate en la Asamblea Nacional, la conformación
de una Comisión de la Verdad, con el apoyo del Ejecutivo Nacional, la cual se
abocará a profundizar en la investigación de estos hechos. La Comisión Interamericana
de Derechos Humanos podrá verificar la voluntad del Gobierno Nacional de sostener, apoyar
y garantizar estas medidas en su próxima visita a Venezuela, prevista para el mes de mayo del año en curso, de
acuerdo a la invitación que le fuera formulada por
el Presidente Hugo Chávez Frías, en septiembre de 1999. Una vez creado el escenario, el golpe de estado se fue consumando
en una sucesión de hechos en los cuales siempre tuvieron como testigos presénciales, los
medios de comunicación. Aquí es menester señalar la ausencia total de objetividad de
los medios de comunicación domésticos, los cuales abandonaron al pueblo, a la Ley y,
cegados por sus propias ambiciones e intereses, se hicieron, en ese momento, cómplices,
por acción u omisión, del hecho lamentable que nos ocupa. Igualmente debo señalar acá,
que en los momentos en que el pueblo firme y decididamente salió a defender la
democracia, fueron las redes populares espontáneas y los medios internacionales quienes,
en fructífera simbiosis, denunciaron ante el mundo los atropellos cometidos en tan poco
tiempo. Damos un reconocimiento muy especial a Radio Caracol, a CNN, a Noticias UNO,
Telemundo, Univisión, etc. quienes tuvieron
el coraje de defender la bandera de la libertad de información e informaron, minuto a
minuto, como la democracia fue reinstaurada, por la voluntad popular. Señor Presidente, Los acelerados sucesos acaecidos en Venezuela, no solo pusieron a
prueba la convicción democrática de la sociedad venezolana, la cual y a pesar de la
crisis, salio indemne, por cuanto debo reiterarlo una y otra vez, el soberano, el pueblo
venezolano incluso en los mas apartados rincones del país, levanto su voz, indignada
contra los usurpadores. Puso a prueba también la
convicción democrática de la sociedad hemisférica. Como
sabemos, el Grupo de Río fue el primero en pronunciarse, y solicito la convocatoria de un período
extraordinario del Consejo Permanente para evaluar la crisis. Todos los aquí presentes
conocen, en detalles, los entretelones del debate, las posiciones asumidas por cada Estado
Miembro, por cada país hermano, los argumentos esgrimidos, las opiniones vertidas, los
conceptos defendidos. Creo necesario hacer un especial reconocimiento al Sr. Canciller del
Ecuador y de Brazil, Argentina, Chile, México, los países Miembros de la Asociación de
Estados del Caribe, entidad en la cual nos encontramos hermanados con los países del
Caribe y Centroamérica. Queremos agradecer a todos aquellos países amigos, líderes
concientes del momento histórico y del pulso de nuestros pueblos, verdaderos hermanos,
que manifestaron con gran dignidad y firmeza, su rechazo a la ignominia. Los sucesos en Venezuela pusieron también a prueba la coherencia
y los valores éticos y democráticos de quienes tienen, por razones gerenciales con la
Organización, gran responsabilidad en el fortalecimiento de la credibilidad y legitimidad
de la Organización de los Estados Americanos, como foro hemisférico que tiene como
propósito, según su carta constitutiva: lograr
un orden de paz y de justicia, fomentar su solidaridad, robustecer su colaboración y
defender su soberanía, su integridad territorial y su independencia. La alteración del hilo constitucional y la violación, en menos de 48 horas -en vivo y en
directo- de todos los derechos fundamentales
de la persona humana, establecidos en la Convención Americana de Derechos Humanos por
parte de los facciosos, puso a prueba, y no podría ser de otro modo, al Sistema
Interamericano de Derechos Humanos. Es voluntad de mi Gobierno recordar, la opinión emitida en ocasión a la presentación del Informe de la
Relatoría de la Libertad de Expresión del año 2000 en la cual afirmamos que los Estados
Parte de la Convención Americana de Derechos Humanos, en nuestra condición de garantes
colectivos del mecanismo de protección internacional de los derechos humanos, nos faculta
para tomar posición acerca de la transparencia obligada de los órganos
del sistema de protección internacional de derechos humanos, en el ejercicio y
cumplimiento de sus competencias. Quiero de una manera especial, Señor Presidente, hacer
referencia a las medidas adoptadas por el Gobierno de Venezuela que evidencian la
orientación asumida para la superación de los hechos que perturbaron la paz social y la
estabilidad política. En su alocución de la madrugada del día domingo 14 de abril al
momento de retomar sus funciones como Presidente Constitucional, el mandatario Hugo
Chávez Frías manifestó entre otras cosas su disposición a instalar mesas de diálogos
representativas de diversos sectores del acontecer nacional, a los fines de analizar y
proponer soluciones que propendan a la reconciliación nacional y restaurar las heridas
provocadas por los acontecimientos que nos ocupan. Justamente hace unos momentos, me
encontraba observando una transmisión en vivo y en directo desde Venezuela. Allí el Sr.
Presidente de la Republica escuchaba, durante horas, a voceros de todos los niveles del
poder público, del gobierno y de la oposición, en la instalación del Consejo Federal de
Gobierno, órgano previsto en la Constitución de la República como foro de diálogo para
la descentralización y transferencia de competencias del poder nacional a los estados y
municipios, lo cual, evidentemente, redundará en una profundización y perfeccionamiento
de la democracia venezolana. Me permito asimismo destacar que uno de los aspectos mas
litigiosos de toda esta situación, como lo fue la conformación de la directiva de la
empresa petrolera nacional ha sido reconducido con la aceptación, por parte del señor
presidente de la república, de la renuncia de la junta directiva de esta empresa, lo cual
da pie a la presentación de formulas de avenimiento entre las partes. No puedo dejar de lado hacer mención del trato especialmente
humanitario que han tenido de parte del gobierno de Venezuela los principales actores de
estos luctuosos episodios, (como por ejemplo, el que el Dr. Pedro Carmona Estanga) se
encuentre detenido en su residencia familiar. Señor Presidente En lo que respecta
concretamente a los Derechos Humanos, a la Libertad de Expresión e Información con la
promulgación de la Constitución de 1999 se estableció en Venezuela un Estado
democrático y social de Derecho y de Justicia, que propugna como valores superiores del
orden jurídico y de la actuación de los Poderes Públicos, la libertad, la democracia y
el pluralismo político. Estos valores se inscriben en la línea de las libertades
públicas, inspirando el ejercicio de la libertad de expresión y de la libertad de
información como formas de concreción inmediata de estos principios democráticos. De
manera que las libertades comunicativas son esenciales al orden democrático y consustanciales a la legitimación democrática y
al respeto de los demás derechos y garantías constitucionales. De allí el carácter
institucional e instrumental de los derechos consagrados en los artículos 57 y 58 de la
Constitución venezolana.
Tanto el ejercicio de la
libertad de expresión y el derecho de acceso a la información de la sociedad venezolana
en su conjunto, nunca han sido tan respetados como en estos tres años en que la
Presidencia de Venezuela ha estado en manos del Presidente Hugo Chávez. Prueba de ello es
que los Poderes Públicos en general y el Ejecutivo en particular han sido atacados de
manera implacable por los medios de comunicación social, que incluso puedo afirmar, sin
temor a equivocarme, que una gran parte de la responsabilidad de los sucesos acaecidos en
mi país en los últimos días, es consecuencia de la campaña mediática en contra del
gobierno nacional. Igualmente afirmo que, en
este momento, pese a estos hechos, no hay en Venezuela ni un solo periódico cerrado, ni
una televisora o radio clausurada o sancionada, ni un solo comunicador preso o
incomunicado. Bien valdría la pena
hacer un análisis objetivo del rol asumido por unos cuantos medios de comunicación
social en esta crisis felizmente ya superada, de donde estoy seguro se pondrían en
evidencia un conjunto de elementos que antes de servir de instrumentos de una información
clara, no sesgada, que contribuya a la armonía y a la paz social, han servido más bien
como instrumentos de beligerancia tendenciosa para agudizar los enfrentamientos y atentar
contra instituciones y sus representantes legítimamente constituidos. Aunque ustedes lo saben
muy bien, yo quiero recordarlo y reiterarlo, no hay una Constitución en los últimos
tiempos que haya dado mayor preponderancia a los Derechos Humanos como la nuestra, donde
se consagró que todos los instrumentos normativos atinentes a los Derechos Humanos,
ratificados por Venezuela, tienen jerarquía constitucional y con base al principio de
progresividad, prevalecen incluso sobre la misma Constitución y demás leyes de la
República, siendo su aplicación inmediata y directa por los Tribunales y demás órganos
del Poder Público. Es así como hemos
actuado, inspirados en los principios y normas de nuestra Carta Democrática
Interamericana, promoviendo y protegiendo los Derechos Humanos como condición fundamental
para la existencia de una sociedad democrática, y por lo tanto reconociendo la
importancia que tiene el continuo desarrollo y
fortalecimiento del Sistema Interamericano de Derechos Humanos para la consolidación de
la democracia. Hemos respetado como nadie los Derechos Humanos y las libertades
fundamentales; el acceso al poder y su ejercicio con sujeción al Estado de Derecho; la
celebración de elecciones libres, justas y basadas en el sufragio universal y secreto
como expresión de la soberanía del pueblo; el régimen plural de partidos y
organizaciones políticas; y la separación e interdependencia de los poderes públicos. En este mismo orden de
ideas, válgome de la oportunidad para recordar lo expresado en la Declaración de Managua
y considerado en la Carta Democrática Interamericana, en el sentido de que esta
Organización no se limite a la defensa de la democracia en lo relativo al quebrantamiento
de sus valores y principios fundamentales, sino que se ocupe además de una labor
permanente y creativa dirigida a consolidarla, así como mediante un esfuerzo permanente
para prevenir y anticipar las causas mismas de los problemas que la afecten. Finalmente, permítanme
que en nombre del Gobierno de Venezuela y de su Presidente les manifieste mi
reconocimiento por la Resolución mediante la cual condenaron la alteración del orden
constitucional en Venezuela y expresaron su solidaridad con el pueblo venezolano, así
como su apoyo a la voluntad de restablecer una democracia plena, con garantías ciudadanas
y de respeto a las libertades fundamentales,
como la que hoy felizmente impera en nuestro país. Quisiera también hacer referencia al
hecho de que, frente al zarpazo anticonstitucional, pudo haber habido vacilaciones y
ambigüedades y, ante la hipótesis de que se hubiese instalado en Venezuela un régimen
que poseía, solo en apariencia, los principales resortes de poder en sus manos, el
pragmatismo no estuvo ausente. Todas nuestras democracias han costado grandes
esfuerzos
.. seguimos luchando y consolidando el camino hacia la felicidad de
nuestros pueblos, tal como lo soñó el Libertador Simón Bolívar. Hoy Venezuela exhibe con
orgullo una democracia legitima, fortalecida, con un pueblo que acaba de superar una
difícil prueba de la que salió airoso. Nuestras instituciones poseen plena capacidad
para digerir las secuelas de estos hechos. Agradecemos cualquier apoyo que desde el seno
de esta Organización puedan ofrecernos en este momento, pero quiero enfatizar que somos
igualmente capaces de perfeccionar día a día nuestro sistema de gobierno, de manera
autónoma y soberana. Queremos un dialogo
franco y sincero con todos ustedes, enriquecedor, fecundo y dentro de un plano de igualdad
y respeto.
muchas gracias ¡!. Gracias Señor Presidente
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