INTERVENCION DEL EMBAJADOR JORGE VALERO,
REPRESENTANTE PERMANENTE DE VENEZUELA ANTE LA OEA
SESION ORDINARIA DEL CONSEJO PERMANENTE

Washington, D.C., 23 de abril de 2003.

 
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Distinguido señor Presidente del Consejo Permanente,
Distinguidos Representantes y
Alternos ante la Organización de los Estados Americanos:


Venezuela es un país profundamente comprometido con el respeto a las libertades democráticas. El respeto a la libertad es un derecho humano supremo. El respeto a la vida humana tiene un valor absoluto. Nadie puede abolirla, bajo ninguna circunstancia. Las criaturas de Dios sólo a Dios pertenecen. La democracia y los derechos humanos son indisolubles. Por ello la democracia trasciende el universo de lo político para convertirse en una forma de vida. En una cultura. Como lo establece precisamente la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.

La no-intervención y la libre autodeterminación de los pueblos. La garantía universal e indivisible de los derechos humanos. La democratización de la sociedad internacional. El desarme nuclear. La condena al genocidio. Son principios claramente establecidos en el Preámbulo de nuestra Carta Magna.

Señor Presidente. Hemos considerado oportuno hacer estas referencias constitucionales, muy breves, para reafirmar ante este foro el profundo respeto que tanto los venezolanos como el Gobierno que preside Hugo Chávez Frías, tenemos por las libertades democráticas y los derechos humanos.

En las actuales y dramáticas condiciones internacionales es necesario que se abra paso un paradigma multipolar que permita la participación flexible, simétrica y recíproca entre las Naciones. Que prevalezca la soberanía sobre el vasallaje. La paz sobre la guerra. La vida sobre la muerte.

Estas consideraciones tienen pertinencia cuando se presenta en este Consejo Permanente un proyecto de Resolución por la Delegación de Nicaragua, con el copatrocinio de Estados Unidos y Costa Rica.

Hay temas, señor Presidente, que por su incidencia en el futuro de nuestros países deben ser despolitizados, abordados de manera constructiva.

Hace cuatro décadas se excluyó al Gobierno de Cuba del seno de la OEA. Aunque en los documentos oficiales de nuestra Organización se reconoce que Cuba es uno de los 35 países que forman parte de esta Institución, la ausencia de un representante suyo en esta foro demuestra que los fantasmas del pasado aún gravitan sobre el presente.

Ciertamente, necesario es, un diálogo sobre Cuba pero de manera desprejuiciada. Desafortunadamente no contamos aquí con un interlocutor para esos efectos. Consideramos que es conveniente un diálogo fecundo y constructivo con Cuba y su Gobierno. A los fines de reconstruir la arquitectura hemisférica, sobre nuevas bases.

El debate sobre los derechos humanos tiene su propia jurisdicción. Para los países y gobiernos que formamos parte de la institucionalidad interamericana esa jurisdicción es la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. A su vez, la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, con sede en Ginebra, consideróó suficientemente el tema de derechos humanos en Cuba, y otras materias concurrentes la semana pasada.

Venezuela expresó que las decisiones de esta Comisión y de todos los órganos internacionales que de alguna manera forman parte del sistema de control y promoción de los derechos humanos, lejos de constituir señalamientos y sanciones en contra de países, muchas veces motivadas por razones políticas, deben propiciar, estimular, la cooperación y asistencia técnica a los Gobiernos, para que ellos puedan mejorar la situación de los derechos humanos y las libertades fundamentales en favor de sus pueblos.

Señor Presidente. Los derechos humanos son violados de diversas maneras, abiertas o simuladas: conflictos políticos, acoso étnico y racial, hambruna impuesta, fanatismos religiosos, ejercicios bélicos. Y una manera por demás aberrante que viola los derechos humanos en nuestro hemisferio, es la existencia de la pobreza.

A la luz de estos considerandos la Delegación de Venezuela cree conveniente que este foro hemisférico inicie un diálogo sincero sobre la situación cubana en general. Hay, sin embargo, una dificultad fundamental: la ausencia de Cuba de este foro. Subraya, por lo tanto, la inconveniencia de considerar en este foro una Resolución que, lejos de contribuir a establecer las bases para un encuentro constructivo con el hermano país caribeño y fomentar la unidad y solidaridad entre los países americanos, por el contrario, perturbaría estos nobles propósitos.

Muchas gracias señor Presidente.