INTERVENCION DEL EMBAJADOR JORGE VALERO, REPRESENTANTE PERMANENTE DE LA REPUBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA ANTE LA ORGANIZACION DE LOS ESTADOS AMERICANOS (OEA), SOBRE LOS DERECHOS HUMANOS Y LIBERTADES DEMOCRÁTICAS EN CUBA.
(Washington, DC. 19 de mayo de 2003)

 

 

 

Señor Presidente, Señores Representantes Permanentes y Alternos.

Respeto a las diferencias y a la diversidad, en el marco de la pluralidad de opciones societarias que signan el mundo de hoy, es una clave para la coexistencia humana. No hay sociedades, ni naciones perfectas.

Venezuela ratifica su indeclinable posición a favor del respeto a los Derechos Humanos y las Libertades Democráticas. Su legítimo gobierno, Presidido por Hugo Chávez Frías, da a estos principios capital importancia, como se consagra en la Constitución de nuestro país.

Estos considerándos vienen a colación cuando discutimos sobre los derechos humanos en un país hermano del hemisferio. De un país cuyo gobierno fue excluido hace más de cuarenta (40) años de éste foro. Este debate tendría otro significado si se contara con la presencia de un Representante Permanente de Cuba en la OEA.

Venezuela tiene con Cuba las mejores relaciones. Los gobiernos de ambos países se empeñan en mejorarlas día a día. Ambos reconocen sus diferencias. Cuba es un país socialista. Venezuela, por su parte, construye un sistema político y económico propio, de inspiración bolivariana. Cuba tiene un modelo, Venezuela el suyo. El pensamiento y las ideas que nos legara el Libertador, Simón Bolívar, son la fuente fundamental en el fraguado de nuestro proyecto revolucionario.

Señor Presidente, Señores Representantes Permanentes y Alternos.

La revisión del conjunto de Resoluciones aprobadas por los distintos órganos de la OEA, a partir de la Octava Reunión de Ministros de Relaciones Exteriores, realizada en Punta del Este en 1962, en la cual se tomó la decisión de “excluir al gobierno de Cuba de su participación en el sistema interamericano”, nos permite señalar que, desde entonces, ni la Asamblea General, ni la Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores, ni el Consejo Permanente volvieron a conocer sobre la situación que existe en ese hermano país caribeño.

El informe presentado por la Subsecretaría para Asuntos Jurídicos de la OEA, demuestra que sólo la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) ha opinado sobre el caso cubano, en asuntos que pudieran estar en el ámbito de su competencia. Los informes de este organismo han sido remitidos al Consejo Permanente y la Asamblea General, pero no han generado ninguna Resolución ni Declaración. Eso evidencia que, tanto el Consejo Permanente como la Asamblea General, han delegado la consideración de esta materia en la CIDH. Mi delegación se permite sugerir que mantengamos esa práctica consuetudinaria.

Es un principio jurídico universal que una Resolución o una Declaración representan un acuerdo de voluntades. El curso que ha tenido la consulta sobre el estado de los derechos humanos en Cuba, nos permite asegurar que estamos bien lejos de lograr un consenso.

Señor Presidente, Señores Representantes Permanentes y Alternos.

La discusión sobre los Derechos Humanos debe ser transparente. La sincera invocación y vigencia de éstos constituye un requisito para la convivencia de los países. La defensa de los Derechos Humanos garantizan la paz, la felicidad y la igualdad del ser humano. Dan un verdadero contenido a la democracia.

Consideramos que es políticamente inconveniente y procedimentalmente inadecuado aprobar una Declaración. En cuanto a su status de seguridad, Cuba vive una situación especial. Es sometida frecuentemente a actos de sabotaje y de terrorismo que atentan contra la seguridad del Estado.

Nos preocupa que el tema que discutimos pueda profundizar las diferencias y tensiones que existen en el hemisferio. Nos preocupa que en vez de impulsarse iniciativas conducentes a la distensión entre los países del hemisferio y Cuba, se puedan activar acciones que desestimulen esa distensión.

Hay que crear espacios que sean reales y posibles de cooperación entre la OEA y las autoridades Cubanas. La OEA debe tener una política hacia Cuba. En esa perspectiva existen dos alternativas: diseñar iniciativas que contribuyan, aun más, a intensificar las tensiones con Cuba. O, por el contrario, fomentar un clima constructivo de comprensión y cooperación con este país.

Venezuela aboga por esta segunda opción. Hemos propuesto, en el Grupo ALADI -y aquí lo reiteramos-, discutir sobre Cuba en forma integral. Hemos propuesto, además, que la OEA explore posibilidades concretas de cooperación, en áreas que son de interés hemisférico: drogas, terrorismo, pobreza, educación y otras que pudieran identificarse en forma compartida.

El bloqueo contra Cuba a fracasado. Hay que suspenderlo por las razones más diversas. En primer lugar, por razones humanitarias. Las preguntas que debemos formular en este foro son: ¿Por cuál opción se inclina la OEA: por mantener o reforzar el bloqueo a Cuba o por suspenderlo?. ¿Por encontrar áreas de cooperación o por fomentar las tensiones y pugnacidades?.

Venezuela considera que la OEA debe pronunciarse a favor de la distensión y el levantamiento del embargo contra Cuba. Llegará el momento para eso. Así lo propondremos formalmente cuando el examen global de la situación cubana sea hecho.

Señor Presidente, Señores Representantes Permanentes y Alternos.

Venezuela ratifica su indeclinable postura en defensa del derecho a la vida, al estado de derecho y a las normas jurídicas que le son consustanciales. Sin intentar inmiscuirnos en la jurisprudencia de otros países hermanos, creemos que la pena de muerte, como sanción máxima de un delito, debe ser revisada. Su vigencia forma parte de una variada gama de razones de carácter no sólo legales, sino también culturales e históricas. Por eso, respetamos la autonomía de cada país en la formulación e instrumentación de las normas jurídicas que los rigen.

Venezuela, al igual que la mayor parte de los países miembros de la OEA, ha objetado el embargo económico que durante más de cuarenta años le ha sido impuesto a Cuba.

Desde comienzo de los años setenta de la centuria pasada, la casi totalidad de países del hemisferio iniciamos el proceso de restablecimiento de relaciones Diplomáticas y Comerciales con ese país caribeño. Proceso que fue posible dada la existencia de una nueva realidad mundial. No es conveniente seguir viendo a la patria de José Martí con ojos del pasado. Las secuelas de la Guerra Fría perturban el curso de los nuevos tiempos. La OEA debería fomentar una aproximación constructiva con Cuba y encontrar espacios para realizar con sus autoridades una cooperación solidaria, a favor de su pueblo. Así lo proponemos.

Venezuela, por las razones expuestas, no acompañarà el proyecto de Declaración que nos presentan las distinguidas delegaciones de Canadà, Chile y Uruguay.