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Señor
Presidente,
Señor Secretario General.
Distinguidos Representantes Permanentes y Alternos.
En
nombre de la delegación de la República Bolivariana de Venezuela me
permito adelantar nuestra complacencia por la información tan objetiva y
ajustada a la naturaleza del proceso político venezolano, que nos ha
presentado nuestro Secretario General, el doctor César Gaviria. Permítaseme
confesarles que tuve noticias de que nuestro Secretario General iba a
presentar este informe, en la mañana de hoy, cuando él me hizo una
llamada telefónica, razón por la cual he tenido que romper la costumbre
que me caracteriza de redactar mis discursos y consignarlos en textos
cuando se trata de opiniones de carácter muy relevante que inciden sobre
la vida del hemisferio y en este caso sobre mi país. He tenido por lo
tanto que improvisar estas palabras, razón por la cual pido excusas por
las posibles imprecisiones que en el curso de ellas pudieran presentarse.
Quisiera
señor Presidente, recordarles a ustedes que son lectores acuciosos de la
producción intelectual, que a finales de la II Guerra Mundial un escritor
muy connotado expresó lo siguiente y permítanme citar de manera textual;
me refiero a Albert Camus, quien dijo: “No hay vida sin diálogo…
Proclamamos que es mejor equivocarse sin matar a nadie y dejar hablar a
los demás, que tener la razón en medio del silencio y los cadáveres”,
cierro la cita de este escritor.
Dejar
hablar a los demás, repito, dejar hablar a los demás, respetar el
pluralismo, la disidencia, hasta el terreno de lo indecible, ha sido la
conducta del Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela que lidera
Hugo Chávez Frías, que ha observado esa conducta, estricta conducta, a
lo largo de sus tres años de gobierno. En Venezuela desafortunadamente se
ha desafiado en forma subversiva el sistema democrático, se ha insurgido
por la fuerza en contra del orden constitucional, se ha detenido al
Presidente y encarcelado y sometido a vejámenes violatorios de múltiples
principios que rigen la doctrina hemisférica sobre los derechos humanos,
se ha insurgido contra un gobierno legítimamente electo, y en ese camino,
se ha disuelto todos los poderes del Estado, se ha decretado la abolición
de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, que nos
hemos permitido distribuir ante ustedes hoy; se ha desatado represión
contra los miembros del Gobierno, sus autoridades principales, en los
pocos días en que esa junta totalitaria usurpó el poder; se incita a
asesinar al Presidente por los medios de comunicación social y leo uno de
ellos: “Es lícito matar a un gobernante cuando éste incumple las leyes,
comete injusticias y deja de gobernar”. Se insulta la investidura
presidencial, se inventan mentiras y calumnias contra el Jefe del Estado y
su familia, de manera subliminal se hacen circular convocatorias a
derrumbar el régimen democrático, sin embargo, Venezuela continúa su
camino democrático.
Venezuela
vive, distinguidos representantes, un momento de cambios sustantivos en la
dirección de su curso histórico. No se trata de un simple cambio de
gobierno, de una simple fachada jurídico política de la representación
tangible del poder, se trata de un cambio de época, se trata en
definitiva de que en Venezuela hemos recorrido un ciclo histórico que ha
colapsado. Mi país, Venezuela, país petrolero por excelencia que ha
acumulado las más inimaginables riquezas a lo largo de los últimos años
y los resultados: 40% de pobreza crítica, 80% de pobreza. De modo que los
que soñamos con la justicia, la libertad y la democracia tenemos derecho
a luchar porque en Venezuela se instaure un gobierno de naturaleza
distinta a los que hemos tenido a lo largo de los últimos años. Tenemos
derecho a cuestionar el modo como se han articulado las injustas
relaciones de la sociedad venezolana. Tenemos derecho a cuestionar el
modelo prevaleciente a nivel mundial que ha causado tan perturbadoras
consecuencias en todos los países del hemisferio y particularmente en
Venezuela. Nosotros declaramos de manera responsable que el neoliberalismo
salvaje debe ser reemplazado por una sociedad más humana en la cual
no solamente se respeten los derechos humanos consagrados en la tradición
libertaria de nuestros pueblos, sino que también se establezca un orden
social de justicia, como lo hemos expresado una y otra vez,
-y permítaseme repetirlo ahora- la justicia es el otro componente
de la democracia; democracia y justicia constituyen los pilares de la
nueva sociedad por la cual luchamos y por la cual continuaremos bregando
para que en Venezuela se impulse ese proceso.
Los
cambios, queridos amigos, encuentran resistencias y hay resistencias como
las que se expresaron a través del golpe de Estado del pasado 11 de abril.
Sin embargo, permítaseme informarles también de manera responsable que
la mayoría determinante del pueblo de Venezuela está de acuerdo y
procura que esos cambios, que esas transformaciones, que esa revolución
democrática como bien la calificara el ex presidente de Estados Unidos,
Jimmy Carter, cuando presenció la elección democrática y constitucional
del presidente Hugo Chávez, afortunadamente, repito, esos cambios y
transformaciones están teniendo lugar en democracia; estamos asistiendo a
una democracia participativa. ¿De qué otra manera puede calificarse que
la semana pasada millones de personas recorrieran las calles de Caracas y
no ocurriera ningún hecho que lamentar?
Según
la oposición, un millón de personas respaldaron su predicamento. Según
el Gobierno dos millones de personas respaldaron sus banderas. No viene al
caso entrar en consideraciones matemáticas, pero lo importante es
destacar que ese proceso democrático que llamamos democracia
participativa -que constituye un desarrollo y perfeccionamiento de la
democracia representativa, esto es, un estadio superior de ella- se está
transitando en Venezuela. Estamos asistiendo al protagonismo del pueblo y
ese protagonismo del pueblo está aplicando esta Constitución de la República
Bolivariana de Venezuela, que contiene los sueños de nuestros
libertadores, desde las históricas luchas de las poblaciones indígenas,
pasando por las luchas campesinas del siglo pasado hasta llegar a las
luchas libertarias por la democracia y por la libertad contra dictaduras
oprobiosas que han ocupado parte importante en la historia nacional.
En ese
sentido, quiero decirles a ustedes sin falsa modestia que la experiencia
venezolana vale la pena estudiarla. Y vale la pena estudiarla, porque
queremos decirlo también, las formas democráticas, los modelos democráticos
tienen que tener una diversidad. Falsos los predicamentos de aquellos
quienes consideran que hay un modelo único de democracia. El nuestro es
un modelo de democracia que, en este período histórico, enfatiza la
lucha por la justicia y otorga a la lucha contra la pobreza la
preeminencia fundamental en la gestión del Estado. Respetamos los modelos
democráticos que han escogido los países del hemisferio. Venezuela
suscribe y ha contribuido -como ustedes lo saben de manera fundamental- a
ese texto maravilloso que constituye la Carta Democrática Interamericana,
a cuyos efectos hemos procurado que se le otorgue, como en efecto se le
otorga a la lucha contra la pobreza hemisférica, la prioridad fundamental
que se requiere. Hemos también sostenido que para que haya democracia es
necesario que haya pluralismo, respeto a la disidencia, respeto a la
libertad, respeto al opositor.
Tres años
de gobierno democrático del presidente Hugo Chávez. Ni un solo torturado,
ni un solo asesinado, ni un solo preso político, ni un solo periódico
clausurado, por el contrario, florece la libertad y se ensanchan los
espacios de la democracia participativa. En otros tiempos, en mi país se
recurría a la famosa figura de la investidura presidencial. La
investidura presidencial llamada también majestad presidencial, era una
figura a través de la cual cualquier ciudadano que insurgiera, que
criticara al Jefe de Estado, se le consideraba un hombre al margen del
Estado de Derecho y se le aplicaba -como me aplicaron a mí siendo un
joven estudiante de liceo- la justicia militar. Porque no se distinguía
entonces la jurisdicción militar de la jurisdicción civil. Ahora, por el
contrario, se hace cualquier tipo de señalamientos contra el Presidente;
por fortuna el ex presidente Jimmy Carter en un informe excelente que
invito a ustedes a leer de su visita a Caracas, dijo, que en Venezuela
reinaba una amplia libertad de prensa. Expresó: “Sí creo que la
libertad de expresión está vivita en Venezuela”. Y hay un informe que
invito también a leer a ustedes que elaboró Human Rights Watch que
coincide con lo planteado por el ex presidente Jimmy Carter.
La
prensa tiene posibilidades de criticar como quiera criticar. La prensa
tiene derecho a cuestionar como cuestiona en Venezuela. Valdría la pena
preguntarse, sin embargo, hasta dónde llegan los límites de la libertad,
porque la libertad obviamente tiene que ser para respetar el derecho de
todos, debe ser para respetar la verdad. La libertad no está reñida con
la verdad. La libertad, por el contrario,
es el mecanismo a través del cual la verdad se hace esplendorosa.
En Venezuela, queridos amigos, queridos representantes, distinguido
Presidente, distinguido Secretario General, todavía hay factores
golpistas. Hoy mismo en la prensa de Venezuela se entrevista a un
prominente dirigente de la oposición que forma parte de la llamada
Coordinadora Democrática; me refiero a una personalidad distinguida,
Leonardo Pizani, (está hoy desplegada en uno de los periódicos más
importantes del país, en el diario El Nacional), y dice este dirigente de
la oposición que en la Coordinadora “hay
agendas ocultas, sobre la base de ideas equivocadas pero profundamente
enraizadas, como la idea de que la salida de fuerza es más rápida y
demostraría una mayor valentía. Ese es una percepción que tiene mucha
gente en Venezuela, y la Coordinadora refleja ese sentimiento...Abomino de
una salida de fuerza porque esto nos podría lanzar al barranco de una
dictadura que en Chile duró 17 años y que en la Argentina
costó 30 mil muertos. Es posible que haya muchos interesados en un
Golpe de Estado”. Afortunadamente los sectores golpistas están
reduciendo su esfera de influencia y he allí entonces la responsabilidad
de la OEA.
La
responsabilidad del Consejo Permanente y la responsabilidad de los
cancilleres reunidos en Asamblea General, responsabilidad que ha sido
cumplida de manera magnánima porque tenemos cuatro resoluciones, dos de
ellas de los cancilleres, una en Washington después del golpe de Estado,
me refiero al 18 de abril; otra en Barbados también tan aleccionadora
aprobada el 4 de junio y dos resoluciones del Consejo Permanente, la
primera el 13, el día del golpe, y otra más reciente y ¿que dicen las
resoluciones del Consejo Permanente y de los cancilleres?. Permítanme
resumir porque ustedes las conocen mejor que yo o igual que yo, dicen
cuatro cosas fundamentalmente. La voluntad política del hemisferio dice,
en primer lugar, que es satisfactorio -y así lo expresaron los
cancilleres- que se haya restituido en el poder el presidente democráticamente
electo Hugo Chávez Frías; satisfacción que quedó expresamente
consignada en la resolución de Washington. Pero hay otras importantes
resoluciones. Condenar el golpismo. Ha habido una discusión “metafísica”
en Venezuela respecto a si lo que ocurrió fue un golpe o fue una alteración
inconstitucional. La respuesta la dio el mismo Consejo, la dio la Asamblea
General de Cancilleres de Barbados y se dijo que en Venezuela se produjo
una ruptura de la democracia, un quebrantamiento del Estado de Derecho,
una vulneración de los principios fundamentales que rigen la vida democrática.
Pero
ustedes son testigos, queridos Representantes Permanentes, porque el día
13 de abril cuando discutíamos aquí la resolución en el marco de un
proceso que terminó revirtiéndose a favor de la democracia en Venezuela,
cuando millones de venezolanos tomaron las calles para restituir pacíficamente
al presidente Chávez; esos millones de venezolanos, esos pobres de los
barrios, esos preteridos en la historia de Venezuela tomaron las calles de
manera pacífica e hicieron que los golpistas huyeran de Miraflores. En
esta oportunidad, recuerden ustedes, que el señor Pedro Carmona Estanga,
ese dictadorzuelo que llaman de manera jocosa en Venezuela, Pedro el
Breve, llamó al Secretario General, según él nos informó aquí en
la reunión el sábado 13 por la mañana para decirle que él había
disuelto todos los poderes del Estado. Si la Carta Democrática,
distinguidos representantes, es para castigar o en todo caso para llamar
la atención y excluir de ser posible a aquellos que vulneren el Estado de
Derecho, que quebranten alguno de los poderes de Estado. No fue, por
cierto, la experiencia de un país hermano en el que un Jefe de Estado
disolvió uno de los poderes lo que hizo pensar en la necesidad de crear
una nueva institucionalidad, en desarrollar el Protocolo de Washington y
la Resolución 1.080 de Santiago. No fue esa la explicación; precisamente
quiero recordarles a ustedes que la delegación venezolana durante el
debate sobre la Carta Democrática presentó una propuesta que
desafortunadamente, digo ahora, no fue acogida. Dijo Venezuela –y eso
está consignado en el documento que circuló entonces que está por
supuesto en la página web de la misión diplomática de Venezuela y
aparece en los archivos de la OEA- dijo Venezuela: aquel que quebrante,
que vulnere, que modifique, que sustituya –y éstas son expresiones de
la propuesta venezolana- cualquiera de los poderes del Estado debidamente
constituidos y consagrados en las constituciones de los países
respectivos, quedará fuera del sistema interamericano.
Pero ¿qué
fue lo que ocurrió en Venezuela el 11 y el 12 de abril? Fue un golpe de
Estado de los más tenebrosos que hemos tenido en la historia nacional. Se
disolvieron todos los poderes, absolutamente todos, y el dictadorzuelo de
turno se proclamó Jefe Supremo de lo humano y de lo divino y recurrió
justamente a prácticas solamente conocidas en el Imperio Romano, en los
tiempos de Tiburcio; de modo que ocurrió ciertamente un quebrantamiento
de la democracia, una ruptura de ella como lo dijo el Consejo Permanente y
como lo dijeron los cancilleres. Por fortuna, distinguidos representantes,
Venezuela asiste a un florecimiento de la democracia y de la libertad. El
Consejo Permanente y los cancilleres han respaldado, y lo han dicho
expresamente: respaldamos el diálogo que impulsa el presidente Hugo Chávez
y ofrecemos al gobierno de Venezuela el respaldo que el gobierno de
Venezuela demanda con base en el orden jurídico interamericano que nos
rige. Venezuela ha solicitado específicamente a tres organismos
internacionales: la Secretaría de la OEA, al Centro Carter y a la
Organización de las Naciones Unidas a través del PNUD apoyo de
facilitación. Hemos pedido facilitación para que se contribuya a
doblegar los espíritus que siguen empeñados en adulterar el curso democrático,
para que se contribuya a disuadir a los golpistas, a los antidemocráticos,
a los que están al acecho para repetir historias funestas ya superadas en
la historia del hemisferio.
Es esto
lo que pedimos y por eso es que hemos saludado al Secretario General y sus
gestiones, hemos estado en contacto con él permanentemente. Esperamos que
visite a Venezuela pronto y que podamos compatibilizar la agenda suya, señor
Secretario General, con la del presidente Hugo Chávez. Pero quiero
decirles finalmente que Venezuela pide el apoyo de la OEA. Quiero repetir
la frase pronunciada en una ocasión por el Embajador de Argentina:
“Ayudemos a Venezuela a consolidar la democracia”. Y ayudar a
Venezuela a consolidar la democracia es disuadir a los golpistas, a los
factores ultra reaccionarios, a los factores fascistas, porque quiero
decirles, mis queridos amigos y hermanos latinoamericanos caribeños y del
Norte de América, que han resurgido en Venezuela elementos perversos
contra la cultura democrática.
Ciertamente
el racismo constituye una de las perversiones de la vieja sociedad. En
Venezuela, como consecuencia de un proceso de mestizaje interesante que
viene de la Colonia, de alguna manera se ha focalizado el racismo en
ciertos sectores, en ciertos nichos de la sociedad, pero hoy se utiliza el
racismo, se descalifica al presidente Chávez por su herencia tradicional
de la cual nos debemos sentir orgullosos todos los venezolanos que somos
expresión de ese maravilloso mestizaje, de esa maravillosa integración
étnica de la cual somos fruto y de la cual nuestro Libertador Simón Bolívar
tanto orgullo expresaba por ella. Pero ¿qué se dice del Presidente? Por
ejemplo, entre los ataques contra el presidente Chávez se le tilda de ser
“Zambo” y se utiliza el elemento racista en la lucha política como
nunca había ocurrido en Venezuela. Quiero que ustedes sepan, quizás
algunos lo saben, que la expresión “Zambo” proviene de la sociedad
colonial. “Zambo” era el hijo, producto de la unión entre un negro
esclavo y un indígena. Y esto se utiliza como una manera de descalificar
la condición étnica de una parte fundamental del pueblo de Venezuela que
ostenta con orgullo la condición de “Zambo”, que ostenta con orgullo
la condición de mestizo, porque mestizos somos y mestizos nos sentimos
orgullosos de ser. De modo que ha ocurrido que se levantan las banderas
del racismo y las banderas del fascismo, se levantan las banderas del
anticomunismo primitivo, más primitivo y obtuso, que sólo se conociera
en los tiempos previos a la II Guerra Mundial.
Quiero
citar dos ejemplos porque no hay tiempo para citar más. Se acusa al
Gobierno por haber promulgado la Ley de Tierras. Para entender la
resistencia que ella ha provocado en algunos sectores, hay que tener
presente que en Venezuela existen predios que sobrepasan las 80 mil hectáreas
y que, en ciertos casos, han sido el resultado de la apropiación indebida
de ejidos y tierras baldías que son propiedad de la Nación. Según esa
Ley, los poseedores de predios superiores a 5 mil hectáreas deben
presentar sus títulos de propiedad. El Gobierno no los va a expropiar. Sólo
pide que se demuestre la legitimidad de esa propiedad. Y con respecto a
las tierras ociosas, aquellos latifundios
que no están en producción y cuya propiedad corresponde a la Nación, el
Estado facilitaría la inversión para hacer productivas estas tierras.
Pero si aún así esta posibilidad no es aceptada, el Estado procedería a
recuperarlas para darles un uso social. En realidad, lo que se está
tratando de hacer en Venezuela es de aplicar los nobles principios de
equidad y de justicia social que orientaron procesos en éste hemisferio,
como lo fueron la Revolución Mexicana de comienzos del siglo pasado,
liderada por Emiliano Zapata, y la Revolución de Estados Unidos del siglo
ante pasado. Pero a ese intento democratizador y modernizador, los
sectores ultramontanos de la sociedad lo califican de “comunista”.
Otro
ejemplo que quiero citar aquí es la Ley de Pesca. En Venezuela se extendía
la frontera para la pesca de
arrastre a tres millas náuticas. El Gobierno propuso una ley para
extenderla a cinco millas náuticas, pero resulta que lo que el Gobierno
está diciendo es que la pesca de arrastre que en Europa ha sido prohibida
por la Unión Europea porque precisamente es un mecanismo de depredación
de la fauna marina, (por razones ecológicas está prohibida la pesca de
arrastre en Europa), en Venezuela no se prohibió con la Ley de Pesca, lo
que se le dijo a los señores empresarios, algunos de los cuales compraron
flotas en Europa, en países que, al haberse prohibido la pesca de
arrastre llevaron rastreadoras a nuestro país; lo que se les dijo fue: corran
un poco la frontera marítima donde van a pescar. Es decir, podrán
pescar. Pero un poquito más allá. Dejen que los campesinos, los
pescadores artesanales, los centenares, los miles de hombres pobres que
viven de la pesca, tengan también derecho a pescar. Y esa medida que, por
cierto, no significó la eliminación de ese tipo de pesca de -ya que no
se eliminó y sigue existiendo- se le considera “comunismo”.
En
Venezuela el 50 % de los señores propietarios de empresas evaden
impuestos; no pagan correctamente sus contribuciones al fisco…¡Paguen
los tributos! El Gobierno lo que está diciendo es que paguen los tributos.
Aquí, en este país, en Estados Unidos, el que no paga los tributos
comete un delito y quiero recordarles que un señor llamado Al Capone, muy
famoso por sus andanzas, fue condenado a prisión no por sus crímenes
sino por no pagar los impuestos. Eso es lo que estamos pretendiendo en
Venezuela. Un poco más de justicia. Que protesten los protestatarios. Que
cuestionen los que quieran cuestionar... pero tenemos el derecho, los que
creemos en la justicia, los que tenemos sueños por los cuales hemos
luchado durante toda nuestra vida, tenemos derecho a luchar por la gente
que ha sido excluida. ¿Y qué es lo que explica el respaldo popular que
tiene el Presidente Hugo Chávez, que es lo que explica que los pobres
sean principalmente los que respalden al Presidente de la República?
Porque son los que nunca han tenido voz, los que siempre han sido
excluidos, a los que se les considera “chusma”. Cuando manifiestan
millones de personas a favor del presidente Chávez, la mayoría de ellos
gente pobre, gente humilde, gente de clase media, se les considera “chusma”,
se les considera “Zambos”, se les considera “malandros”, se les
considera “fascinerosos”, se les endilga todo tipo de descalificativos
que se usan contra la gente sencilla. En cambio, cuando protestan miles de
personas contra el gobierno, que también tienen derecho a protestar, se
les llama “sociedad civil”. Por favor, por favor, justicia, democracia,
eso es lo que pedimos.
Saludamos
entonces el Informe del Secretario General. Esperamos que su gestión siga
siendo útil. Quiero reconocer aquí, en nombre del Gobierno de Venezuela,
las gestiones adelantadas por la Comisión Tripartita. Quiero también
reconocer, de manera expresa, las gestiones
del Secretario General; esas gestiones han sido útiles y hay un resultado
al cual él se refirió ya. La mayoría de los sectores de la oposición
firmaron ésta Declaración de Principios, como le consta al Secretario
General -es más todavía hoy,
en este momento que estamos hablando- hay tres partidos, que se resisten a
firmar esta Declaración. Es, como decía el Secretario General de manera
atinada, un dossier muy general, de principios muy generales, dice la
Declaración: “Reafirmamos que los problemas de Venezuela pueden y deben
ser resueltos por los mismos venezolanos, en el marco de la Constitución
y de las leyes de la República Bolivariana de Venezuela... Comprometemos
nuestra colaboración abierta con el Grupo de Trabajo, (el Grupo
Tripartito), a fin de explorar las fases preparatorias para poner en
marcha un proceso de acuerdos asistido y verificable que permita alcanzar,
a través de un mecanismo consensuado, soluciones políticas ajustadas al
marco constitucional”.
¿Por
qué se han resistido tanto a firmar esta Declaración de Principios que
el Gobierno ve con simpatía, que el Gobierno respalda? Es más, quiero
decirles que el Gobierno está convocando a todos los sectores nacionales,
no solamente a los que están agrupados alrededor del Gobierno ni a los
que están agrupados alrededor de la Coordinadora Democrática. No. A
todos los sectores. Todos los sectores nacionales deben firmar esta
Declaración y el Presidente de Venezuela encargado en este momento, José
Vicente Rangel, porque el Presidente Chávez, como ya dijo el Secretario
General, está haciendo una visita de Estado por Europa, firmará esta
tarde esta Declaración de Principios.
Pero
hay todavía sectores que se resisten, porque creen que es posible
retrotraer la rueda de la historia, y en Venezuela no hay vuelta atrás.
En Venezuela no hay vuelta atrás para la vieja política, no hay
vuelta atrás para la democracia falsificada, no hay vuelta atrás
para la injusticia. En Venezuela continuaremos hacia delante y por eso es
que estamos convocando a todos los sectores nacionales, a los demócratas
que son mayoría en Venezuela, porque en la Coordinadora Democrática hay
una mayoría democrática, en la Coordinadora hay una mayoría que quiere
transitar el camino constitucional. Vamos a explorar los caminos que están
consagrados en éste hermoso libro que es la Constitución de la República
Bolivariana de Venezuela. Señores. Yo agradezco la atención que han
puesto en mis palabras. Distinguido Secretario General, cuente usted con
el respaldo de nuestro Gobierno. Distinguidos Miembros del Consejo
Permanente, cuenten ustedes con que seguiremos transitando el camino de la
democracia y pedimos que ustedes nos respalden en ese camino. Muchas
gracias Señor Presidente.
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