Discurso del Representante Permanente de la República Bolivariana de Venezuela ante la OEA, Embajador Jorge Valero,

con motivo del Referéndum Revocatorio Presidencial

celebrado el 15 de agosto de 2004

  

Sesión Extraordinaria del Consejo Permanente

Washington, 25 de agosto de 2004

 

 

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El 15 de agosto de 2004  se experimentó en Venezuela, por primera vez en el mundo, un Referéndum Revocatorio Presidencial. Ese tipo de referéndum constituye una experiencia inédita. Y ha sido asumido de manera clamorosa por el pueblo venezolano. La participación fue multitudinaria. Tanto los partidarios de la opción que encarna el Presidente Hugo Chávez, como quienes le adversan, tuvieron la posibilidad de expresarse libre y democráticamente. El espíritu cívico, democrático y pacífico ha emergido como nunca antes. Una verdadera fiesta democrática la que hemos presenciado en Venezuela.

 

La exitosa realización del Referéndum Revocatorio Presidencial constituye una victoria de todos los venezolanos que concurrieron de forma pacífica y democrática a expresar su preferencia electoral. Por octava vez consecutiva, en consultas electorales nacionales y democráticas, se ha confirmado el respaldo del pueblo venezolano al  proyecto político bolivariano. En ningún país del continente ha habido tantas elecciones y tantas consultas nacionales en tan corto tiempo, como en Venezuela. Las consultas populares en nuestro país desarrollan y expanden las fronteras de la democracia y son un tributo a la libertad.

 

El carácter participativo de la democracia venezolana ha contribuido a que se reduzca la abstención en las urnas electorales. En el proceso electoral del año 2000 la abstención alcanzó el 43%, mientras que para el Referéndum del pasado 15 de agosto, la abstención se redujo a la mitad ubicándose en un 22%. El sistema refrendario es un acicate que ha vigorizado y renovado la democracia venezolana. El Referéndum Revocatorio Presidencial ha canalizado las energías positivas de la sociedad venezolana y ha reforzado la gobernabilidad democrática.

 

Los resultados del referéndum han demostrado en Venezuela, que la consulta al pueblo soberano ofrece mayores garantías a la paz y al estado democrático, que el uso de la violencia.

 

Los excluidos de siempre han sido los principales destinatarios de la acción del Gobierno Bolivariano. A decir verdad, la victoria electoral del Presidente Hugo Chávez Frías y de las fuerzas políticas y sociales que lo respaldan, ha constituido un triunfo para las clases y sectores menos favorecidos de la sociedad venezolana. El proyecto Bolivariano es incluyente. No se trata de excluir a los incluidos, sino de incluir a los excluidos.

Con los resultados del Referéndum Revocatorio, mediante  el cual se ha ratificado en la Presidencia a Hugo Chávez Frías, se inicia en Venezuela una nueva etapa del proceso revolucionario. Para consolidar los logros sociales; para hacer más eficientes las Misiones y los Programas Sociales destinados a luchar contra la pobreza, contra la injusticia, en aras de alcanzar la equidad e inclusión social de todos los venezolanos. “Venezuela ahora es de todos”. “En Venezuela ahora cabemos todos”. Estas son frases de nuestro Presidente.

 

Quiero reiterar en este foro el llamado que ha hecho el Gobierno a un diálogo nacional, en el que participen todos los sectores democráticos de la sociedad, para consolidar la unidad del pueblo de Venezuela y alcanzar el desarrollo soberano e integral del país.

 

¿Qué lecciones y experiencias pueden extraerse del proceso democrático venezolano? ¿Qué papel debe jugar la OEA cuando la gobernabilidad democrática se ve amenazada? ¿Qué reflexiones debemos hacer a la luz de la Carta Democrática Interamericana?

 

Los países que integran la OEA tienen una referencia en la Carta Democrática Interamericana. Los gobiernos están obligados a defender, promover y garantizar que en nuestros países exista plena vigencia de la democracia. Del Estado de derecho y de justicia. Que se respeten los derechos humanos en todas sus formas: en el ámbito político, económico, social y cultural.

 

La Carta Democrática Interamericana establece providencias para prevenir situaciones que pudieran conllevar al quebrantamiento de las instituciones del estado democrático. En ese sentido, tiene un carácter precautelativo, antes que sancionatorio y/o punitivo. Pero no deja de contemplar también, providencias para condenar a los gobiernos que se aparten del sendero democrático. Que vulneren las libertades fundamentales y alteren el orden constitucional.

 

La Carta Democrática Interamericana, sin embargo, no contempla sanciones para organizaciones civiles o políticas que arremetan contra las instituciones democráticas. La experiencia venezolana ha demostrado que los golpes de estado; la ruptura del estado democrático, son una posibilidad abierta en nuestro Continente. Y que no sólo actores militares pueden ser los protagonistas de atentados en contra del estado de derecho.

 

El Gobierno de Venezuela quiere traer este tema ante el Consejo Permanente de la OEA. El Presidente Hugo Chávez Frías lo elevará a la consideración de los Jefes de Estado del Hemisferio en sus próximas comparecencias. La nefasta experiencia venezolana podría repetirse en cualquier país de nuestro continente.

 

En consecuencia, la OEA debe asumir con firmeza y determinación la defensa de los gobiernos democráticos, cuando sectores de la sociedad política o “civil” actúen al margen de la constitución y arremeten contra las instituciones democráticas.

 

Queremos decirlo de esta manera: la democracia puede ser amenazada, no sólo por los gobiernos antidemocráticos, sino también por sectores antidemocráticos de la oposición. El caso venezolano es emblemático. Un gobierno democrático, que ha sido respaldado mayoritariamente por el pueblo en ocho elecciones de carácter nacional, y unas instituciones democráticas –que se renuevan y vigorizan día a día- han estado sometidos a un constante asedio.

 

Es condenable que estos sectores antidemocráticos ahora se burlen del sentimiento mayoritario del pueblo venezolano, que se expresó de manera democrática y pacífica, al ratificar con un 59.76% al Presidente Hugo Chávez Frías en la Primera Magistratura. El porcentaje y la votación más alta que haya podido obtener un Presidente en Venezuela, desde el año 1958.

 

Esos sectores se colocan al margen de la Constitución venezolana y de los principios contenidos en la Carta Democrática Interamericana, al desconocer el veredicto popular. Resultados que han sido validados por el Consejo Nacional Electoral y avalados por el Secretario General de la OEA, Dr. César Gaviria; la Misión de Observación Electoral de la OEA, bajo la rectoría del Representante Permanente de Brasil, Embajador Walter Pecly Moreira, y el Centro Carter, liderado por el expresidente de los Estados Unidos y Premio Nobel de la Paz, Jimmy Carter. Más de 100 organizaciones internacionales y más de 300 observadores de todo el mundo avalaron también los resultados del Referéndum.

 

La OEA debe cerrar filas en torno a los gobiernos democráticos que puedan ser amenazados por cualquier ente –interno o externo- que tenga propósitos  desestabilizadores. Esta hipótesis de alteración constitucional, que en el caso de Venezuela se ha hecho evidente, impone la necesidad de estudiar una enmienda a la Carta Democrática Interamericana, para considerar -en el futuro- su aplicación a actores diferentes al gobierno, que pongan en peligro la democracia y la estabilidad de sus instituciones.

 

La oposición democrática es indispensable. Los gobiernos democráticos necesitan una verdadera oposición democrática. La crítica y la disidencia, en el marco constitucional, coadyuvan al perfeccionamiento de las instituciones.

 

El Sistema Interamericano de Derechos Humanos y la Carta Democrática Interamericana, constituyen herramientas fundamentales para el pleno ejercicio de las libertades individuales y colectivas.

Para el respeto a la dignidad del ser humano. De suyo, la oposición democrática debe gozar de todas las prerrogativas que otorga el estado de derecho. Esto lo garantiza nuestro gobierno. El nuevo Estado democrático venezolano que estamos construyendo tiene una nueva noción sobre la seguridad del Estado, basada en la plena vigencia de los derechos humanos y las libertades democráticas. 

 

El gobierno venezolano otorga a la oposición todo tipo de garantías para su libre participación en el debate político. El pluralismo es un rasgo distintivo de nuestra democracia participativa. Derechos plenos concede nuestra Constitución a todos los sectores nacionales para que se expresen libremente. Las libertades fundamentales son ejercidas plenamente en Venezuela. El expresidente Carter en una declaración de prensa ofrecida el pasado 14 de agosto, en Caracas, ha sostenido:

 

“Hay diferentes maneras de medir el respeto al cumplimiento de las normas básicas en cuanto a derechos humanos. Mi opinión personal es que los derechos humanos básicos sí se están cumpliendo adecuadamente en Venezuela... El pueblo tiene el derecho de juzgar quién va a ser su líder, y hay claramente libertad de expresión, de reunión, de prensa, y creo que estos son ejemplos muy claramente observables de la existencia de derechos humanos aquí."

 

Quisiera terminar mi intervención ante este importante foro hemisférico, agradeciendo las innumerables manifestaciones de respaldo que han brindado Jefes de Estado, organismos y personalidades del mundo, a la democracia venezolana y al Presidente Hugo Chávez Frías.

 

Reconocemos el apoyo brindado por el Secretario General de la OEA, César Gaviria, para que en nuestro país se pudiera alcanzar una salida constitucional, democrática, pacífica y electoral, al tenor de la Resolución 833 del Consejo Permanente.

 

Queremos valorar, muy especialmente, la responsable, eficaz e idónea actividad cumplida durante el proceso de Referéndum Revocatorio Presidencial, por la Misión de Observación Electoral de la OEA, presidida por el Embajador Walter Pecly Moreira, Representante Permanente de la República Federativa del Brasil.

 

Esta reunión del Consejo Permanente tiene una significación histórica para Venezuela y para el Continente.

 

 

En la Resolución que aquí aprobaremos, los Representantes de los 34 países miembros de la OEA reconocen la lección de democracia que el pueblo venezolano le ha dado al mundo en la jornada del Referéndum del 15 de agosto de 2004 y felicitan al Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez Frías, por el triunfo electoral obtenido.

 

El Consejo Permanente hace un unánime llamado para que se acate y respete los resultados del Referéndum Revocatorio Presidencial emitidos, como corresponde, por el Consejo Nacional Electoral y avalados por la Misión de Observación Electoral de la OEA, el Centro Carter y demás Observadores Internacionales.