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INTERVENCIÓN DEL EMBAJADOR JORGE VALERO REPRESENTANTE PERMANENTE DE LA REPUBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA ANTE LA OEA, EN EL COLEGIO INTERAMERICANO DE DEFENSA
(Washington, 17 de febrero de 2005)
El Gobierno Revolucionario que preside Hugo Chávez Frías, está firmemente comprometido con los principios de la Carta de la Organización de las Naciones Unidas. En ese sentido, fomenta relaciones de amistad basadas en el respeto al principio de la igualdad de derechos y al de la libre determinación y soberanía de las naciones.
La Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, aprobada en referéndum, por primera vez en la historia nacional, desarrolla estos principios: “Venezuela se constituye en un estado democrático social de Derecho y de Justicia, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico y de su actuación, la vida, la libertad, la justicia, la igualdad, la solidaridad, la democracia, la responsabilidad social y en general, la preeminencia de los derechos humanos, la ética y el pluralismo político”.
Estado Social de Derecho y de Justicia el que germina en Venezuela. Y es que el proyecto político que llevamos adelante, desarrolla la democracia a niveles no conocidos en la historia nacional. Desarrolla e implementa los derechos políticos, en el marco de una democracia protagónica y participativa. En seis (6) años de gobierno, se han realizado ocho (8) consultas electorales nacionales, en las cuales el pueblo soberano ha ratificado su respaldo al proceso de cambios revolucionarios que está dibujado en la Constitución de la República.
De singular importancia el Referendo Revocatorio Presidencial convocado --el año pasado-- en el cual se reafirmó el respaldo popular a un gobierno, que ha hecho de la lucha contra la pobreza su principal bandera.
De acuerdo con la Constitución venezolana los derechos políticos, económicos, sociales y culturales son indivisibles y se refuerzan mutuamente. No es suficiente que en un país se lleven a cabo elecciones periódicas; se practique la alternabilidad, el pluralismo político y se respete la libertad de expresión. Esto, es, desde luego, indispensable. Pero en Venezuela no solamente se respetan esos derechos políticos y civiles, sino que, de manera simultánea y concurrente, también se respetan los derechos sociales, económicos y culturales del pueblo. Nuestra visión sobre la democracia es multidimensional, integral e integradora.
Crecientes contingentes de la población latinoamericana no se sienten, en la actualidad, identificados con la democracia, tal y como ella funciona en nuestro Continente. Y preferirían, como lo revelan preocupantes estudios de opinión pública realizados por “Latín-barómetro”, gobiernos autoritarios que atiendan las demandas de trabajo, alimentación, vivienda, educación y salud, entre otras demandas populares.
En ese sentido, debemos afirmar categóricamente que la alternativa frente al fracaso de regímenes democráticos tradicionales, no es la instauración de regímenes autoritarios o dictatoriales. La experiencia venezolana está demostrando que es posible superar las limitaciones de una democracia elitista; meramente electoral, y cuyos grupos de poder están al servicio de inhumanos intereses nacionales y foráneos. Ante el fracaso de esas elites corruptas es posible y necesario construir una democracia incluyente, con equidad, con rostro humano y en favor de todos los integrantes de la sociedad.
La Venezuela Bolivariana, sin falsas pretensiones, representa una alternativa. Y no para angostar la democracia, sino para desarrollarla en su máxima expresión. La democracia participativa venezolana constituye, entonces, una superación histórica de la democracia representativa tradicional.
En Venezuela se desarrolla una revolución democrática, con características propias. Sus principios filosóficos y políticos fundamentales, están definidos en la Constitución de la República. Su carácter es pacífico. Sectores minoritarios, aferrados a privilegios aberrantes, sin embargo, han intentado destruir violentamente la democracia venezolana, y han actuado al margen de la ley. El pueblo venezolano y su Fuerza Armada, en binomio indisoluble, han rescatado la constitucionalidad, cuando ésta ha sido quebrantada. Hoy Venezuela exhibe resultados positivos en su desarrollo integral. Los datos estadísticos son irrefutables. La economía alcanzó un record mundial de crecimiento en el año 2004.
Las Metas del Milenio, establecidas por las Naciones Unidas, para ser alcanzadas el año 2007, serán logradas por Venezuela antes de esa fecha. El analfabetismo desaparecerá del suelo venezolano este año 2005. Sólo en el año pasado fueron alfabetizados millón y medio de personas. 18 millones reciben atención médica integral, gratuita, en una población de 24 millones de habitantes. Ese mismo año (2004) a través de la Misión Barrio Adentro, se atendieron 135 millones de casos: los médicos van a las casa de los enfermos y no sólo atienden en sus consultorios.
Los logros alcanzados por la Revolución Venezolana son reconocidos ampliamente en el mundo. Por organismos internacionales como el PNUD; la CEPAL y la OPS.
Personalidades como el ex presidente Jimmy Carter, en reciente conferencia dictada en la Organización de los Estados Americanos, dijo. “ Venezuela está utilizando su riqueza petrolera para llevar directamente a los pobres, programas de educación para adultos, alfabetización, salud y servicios odontológicos. Estos planes sociales creativos deberían ser estudiados para ver cuáles pudieran ser apropiados en otras áreas”.
Por su parte, el presidente de la República Federativa de Brasil, Luis Inazio Lula Da Silva, esta semana felicitó al Presidente Hugo Chávez Frías “por la consolidación democrática que ha alcanzado Venezuela” . Afirmó que Venezuela “vive un buen momento político y económico”. Y agregó: “Percibimos en Venezuela un gobierno preocupado por la industrialización del país...”. Y refiriéndose directamente al presidete Chávez, agregó: “No podría dejar de decirte el orgullo que tengo porque el referéndum consolidó posiblemente el momento más importante de la democracia en Venezuela”.
Nuestro proyecto político cuestiona cualquier pretensión de imponer hegemonías de un país sobre otro; de una cultura sobre otra; de un sistema político sobre otro. Rechaza el uso de la fuerza, la intervención, el irrespeto a la soberanía de las naciones. Reivindica el derecho que tienen los pueblos a escoger su propio modelo de vida. Hemos luchado contra el colonialismo y la dominación extranjera, a lo largo de nuestro proceso de construcción nacional. Simón Bolívar es un ejemplo señero de lucha por la libertad y la independencia de nuestras naciones.
El proyecto político que lidera nuestro presidente Hugo Chávez Frías está fundado en la solidaridad internacional. Promueve la paz entre los pueblos. Fomenta el intercambio justo entre los países. El respeto al pluralismo internacional. Sostiene que cada pueblo; cada nación; escoge su propio camino y tiene el derecho a diseñar autónoma y soberanamente los perfiles de su presente y de su futuro. Venezuela, desde luego, no pretende imponer su modelo bolivariano a nadie. Y nadie puede pretender imponer su modelo a otro. Y menos aún si se lo intenta por la fuerza.
Sobre la base de estos principios, Venezuela quiere mantener las mejores relaciones de amistad con todos los países del mundo. Otorga, sí, preeminencia a la integración latinoamericana y caribeña. Considera que la Comunidad de Naciones de América del Sur; la alianza CAN-Mercosur, y la integración caribeña, constituyen opciones legítimas para reconstruir nuestros países sobre bases justas y equitativas.
Algunos sectores en Estados Unidos han mostrado preocupación por la posibilidad de que Venezuela interrumpa el suministro petrolero a este país. En nombre del gobierno del presidente Hugo Chávez Frías quiero desmentir categóricamente esa especie.
Venezuela se propone cultivar con Estados Unidos una relación basada en el respeto mutuo, independientemente de las diferencias políticas puntuales que actualmente existen. Esto no excluye una relación constructiva en diferentes áreas. Nuestro gobierno ha reiterado su disposición de continuar siendo un proveerdor confiable y seguro de energía a Estados Unidos. Hoy abastecemos, aproximadamente, el 15 por ciento de su consumo petrolero.
El envío de crudo y productos venezolanos a Estados Unidos se ha incrementado durante el gobierno del presidente Hugo Chávez Frías. El año pasado, de acuerdo con datos que ha publicado Energy Information Administration, que es el órgano estadístico del Departamento de Energía del gobierno de Estados Unidos, Venezuela envió un promedio de 1 millón 520 mil barriles diarios a Estados Unidos, lo cual representa un 10. 5 por ciento más en comparación con el año 2003, cuando se enviaron 1 millón 370 mil barriles por día.
De acuerdo con cifras de PDVSA, durante el gobierno del presidente Hugo Chávez Frías, los negocios petroleros de Estados Unidos en Venezuela, han crecido substancialmente. Y el número de empresas que se ha incorporado a esa actividad ha aumentado.
En el mes de diciembre de 2004, Venezuela fue el primer proveedor de petróleo a Estados Unidos, superando a socios tradicionales como Canadá, Arabia Saudita y México. Un millón 292 mil barriles de petróleo crudo por día fluyeron del subsuelo venezolano a Estados Unidos.
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