Intervención del Embajador Nelson Pineda Prada, Representante Alterno de la Republica Bolivariana de Venezuela, en la Sesión del Consejo Permanente de la Organización de los Estados Americanos (OEA), del Día 25 De Octubre de 2006, con Motivo de La Discusión Sobre La Construcción de un Muro, por parte del Gobierno de los Estados Unidos, en La Frontera Con México.


 

 

Cuanta pertinencia tiene hoy aquella frase de Martín Luther King, cuando dijo: "Hemos aprendido a volar como los pájaros, a nadar como los peces; pero no hemos aprendido el sencillo arte de vivir como hermanos".

 

En el preámbulo de la Carta de la Organización de los Estados Americanos, se expresa que el sentido de la solidaridad americana y el principio de la buena vecindad, tiene por finalidad la consolidación, en el continente, de un régimen de libertades y de justicia social, fundado en el respeto de los derechos esenciales del hombre.

 

Por tanto, los Estados miembros de la OEA tenemos la responsabilidad ética de rechazar cualquier forma de discriminación, incluida la discriminación contra los migrantes.

 

Razones estas que nos conducen a afirmar que las migraciones no pueden ser criminalizadas.

Como demuestran muchos estudios sociológicos, los migrantes estimulan el progreso de las naciones y mejoran el desempeño económico, social y cultural de las sociedades receptoras.

Las migraciones redefinen y enriquecen la identidad de los pueblos, fortalecen la multiculturalidad y replantean el tema de los derechos humanos.

 

En nombre de la República Bolivariana de Venezuela denunciamos que la construcción de un muro  en la frontera entre Estados Unidos y México, constituye una manifestación de soberbia, que pone al descubierto la inhumana conducta de sus propulsores, tanto del gobierno como del congreso de los EEUU.  Por lo que, manifestamos nuestro más enérgico rechazo a su construcción.

 

Esta es una buena oportunidad para reiterar nuestra absoluta e incondicional solidaridad con el hermano pueblo de México.

 

La negativa de darle un trato digno a los inmigrantes, pone a estos a merced de quienes se lucran en forma obscena de las necesidades humanas, propiciando actividades como la trata de personas, la esclavitud, los trabajos forzados, la explotación sexual, el racismo y la xenofobia.

Se define a los inmigrantes con el inhumano calificativo de “ilegales”. En cambio, Elie Wiesel, Premio Nobel de la Paz, afirmó: "Ustedes los que son llamados extranjeros ilegales deben saber que ningún ser humano es 'ilegal.' Eso es una contradicción de términos. Los seres humanos pueden ser hermosos o más hermosos, pueden estar correctos o equivocados, ¿pero ilegales? ¿Cómo puede un ser humano ser ilegal?"

 

La reaparición de muros, que en otros tiempos sirvieron para establecer distancias ideológicas; para aislar determinadas comunidades consideradas inferiores, y que causaron graves actos de racismo, xenofobia y discriminación en todas sus formas, contradice los ideales de integración y constituye una agresión flagrante a los Derechos Humanos.

 

No debemos olvidar que más de 4 mil personas han muerto en la frontera mexicano estadounidense sin que se haya construido el muro; imaginemos a cuanto ascenderán las victimas si éste llegara a construirse.

 

La construcción del muro no ayudará a reducir el flujo de inmigrantes. Su edificación es una afrenta a todos los países latinoamericanos y caribeños. Desconoce la tradición histórica y socio cultural que ha prevalecido a ambos lados de la frontera entre dos países, desde tiempos inmemoriales.

La construcción de un muro fronterizo es una medida unilateral que desconoce, no sólo los principios de Derecho Internacional, sino también el valor del diálogo para considerar este fenómeno con espíritu solidario.

 

El historiador Tony Horwitz, afirma que: “América siempre ha sido una tierra diversa y cambiante, hogar de  múltiples culturas y lenguajes. Es un homenaje para nuestra historia, no una traición, dar la bienvenida a los últimos que llegan…”.  

 

La Organización de los Estados Americanos debe coadyuvar a la protección y la dignidad de aquel que cruza las fronteras, en busca de nuevas oportunidades. Lo contrario sería oponerse a las disposiciones fundamentales del sistema de protección de derechos humanos relativas al goce y ejercicio de derechos que son propios a toda persona.

Es condenable que a los inmigrantes se les trate como terroristas, mientras que a terroristas, como Luis Posada Carriles, se les trate como inmigrantes.

 

Con base en estas consideraciones, la Delegación de Venezuela ante la OEA manifiesta que, en vez de construir un muro que divida a América, se debe promover una verdadera integración basada en la solidaridad humana. 

Afirmamos que en vez de construir muros, se deben implementar políticas de legalización de los inmigrantes latinos indocumentados.

 

Deben ampliarse los programas en favor de los trabajadores huéspedes.

Pero, sobre todo, debe mejorarse el proceso para la obtención de la ciudadanía de parte de residentes permanentes.

 

Señora Presidenta, Señores Representantes Permanentes y Alternos.

Se habla de los inmigrantes y de la frontera, pero no de las fuerzas que empujan a la gente a migrar, de la deuda social que hay en América Latina y sus causas, y de las soluciones de fondo que se requieren para que la gente pobre no necesite migrar.

 

Al igual que a los inmigrantes, han criminalizado la pobreza. En su predica neoliberal, sostienen que los únicos responsables de la pobreza son los mismos pobres. En consecuencia, la población mestiza, los pobres, los latinos, los musulmanes, los pacifistas, las feministas y otros grupos, son vistos como sospechosos y frecuentemente catalogados por las autoridades estadounidenses, como sujetos “de alta peligrosidad”. Por lo que desatan contra ellos una feroz represión.

 

Una oprobiosa contradicción esta implícita en la solución que el gobierno y el congreso norteamericano quieren darle al problema migratorio; mientras se globalizan los mercados, se restringe el transito a los trabajadores.

 

Venezuela defiende el carácter universal e indivisible de los derechos humanos, estos se deben respetar, sin hacer distinciones sobre la procedencia de los que se mudan hacia un territorio particular.

 

La República Bolivariana de Venezuela considera que no hay razón alguna para exceptuar a la política migratoria de la aplicación del principio de no-discriminación.

Nuestro país espera que el tema de la migración se considere, tomando en cuenta sus causas profundas. Así lo proponemos a la OEA. Existe una responsabilidad compartida, entre países de origen y países de destino. Por ello, la República Bolivariana de Venezuela considera que el tema debe ser tratado con un enfoque integral.

 

Extensa y dinámica es la frontera que tiene Venezuela con sus países vecinos. Un porcentaje importante de nuestra población es inmigrante. Venezuela reconoce el aporte que estas comunidades han hecho y hacen a la vida económica, política y cultural del país.

En Venezuela asumimos que el problema de la inmigración no se resuelve impidiendo que entren al país los hermanos de otras naciones. Por el contrario, al tiempo que cooperamos con los países vecinos en solucionar los problemas que obligan a su gente a migrar, hemos encontrado que la mejor solución es ayudar a los que emigran a integrarse a nuestra sociedad y a colaborar con su desarrollo.

 

En la comunidad interamericana no se requieren muros ni barreras. Lo que se necesita es la solidaridad hacia seres humanos que ostentan derechos inalienables. Los que migran son hombres y mujeres, niños y niñas, que huyen de situaciones de violencia, guerra, pobreza y de la falta de oportunidades. Condenamos los intentos de resolver problemas estructurales, con medidas inhumanas y discriminatorias.

 

Señora Presidenta, señores Representantes Permanentes y Alternos.

La delegación de Venezuela quiere finalmente hacer las siguientes proposiciones :

 

1.- Encomendar a la Comisión de Asuntos Jurídicos y Políticos (CAJP), que con la prontitud del caso y, en un todo de acuerdo, con lo establecido en las resoluciones AG/RES.2224 (XXXVI-0/06). LOS DERECHOS HUMANOS DE TODOS LOS TRABAJADORES MIGRATORIOS Y DE SUS FAMILIAS. Y la AG/RES.2248 (XXXVI-0/06). POBLACIONES MIGRATORIAS Y FLUJO DE MIGRACION EN LAS AMERICAS, aprobadas en la última Asamblea General realizada en Santo Domingo,  República Dominicana, el 6 de junio pasado, se avoque al estudio del fenómeno migratorio, desde una perspectiva integral.

 

2.- La OEA exiga al gobierno de los Estados Unidos la suspensión de la construcción del muro.

 

3.- Venezuela acompaña la declaración presentada por México. Sin embargo, queremos manifestar que nos hubiese gustado que en el texto de la misma quedara plasmado el más energico rechazo que merece la construcción del muro que se propone edificar el gobierno estadounidense en la frontera con México. Solicitamos, Señora Presidenta, se haga constar -en el acta de esta sesión- la posición de  nuestra Delegación.

 

 

Muchas gracias.