Discurso del Viceministro del Poder Popular para América del Norte y Asuntos Multilaterales de la República Bolivariana de Venezuela
Embajador Jorge Valero
(En el marco del Segmento de Alto Nivel sobre Cambio Climático
del 62º Período de Sesiones de la Asamblea General de la ONU)
Nueva York, 24 de septiembre de 2007

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Excelencias Copresidentes:

Me ha encomendado el Presidente Hugo Chávez Frías que transmita a todos ustedes un saludo solidario de la República Bolivariana de Venezuela.

Señoras y Señores: 

Riesgos inimaginables encara la humanidad por el calentamiento global de nuestro planeta.

Se aproxima una tragedia para toda la especie humana, de no cambiarse los actuales patrones de producción, distribución y consumo, que caracterizan al capitalismo salvaje y al imperialismo.

Los países pobres son más vulnerables a la degradación ambiental del planeta. Son ellos los que pagan mayormente las consecuencias en términos de vidas humanas.

 Desde mediados de 2006 se han producido 406 desastres naturales que han afectado a 227 millones de personas. Son los pobres de la tierra los que sufren la irracionalidad del capitalismo salvaje, cuyas élites dominantes se regodean -de manera obscena- con sus ostentosos modos de vida.

Se sostiene que el impacto del cambio climático tiene su origen en las actividades desarrolladas por el ser humano. Pero la mayoría de los seres humanos, esto es, los pobres que habitan el mundo en desarrollo, no tienen ninguna responsabilidad en el calentamiento global y la destrucción del planeta.

Los verdaderos responsables del calentamiento global pretenden continuar la política de explotación irracional de los recursos naturales para maximizar sus ganancias, sin tener en cuenta criterios ambientales y el desarrollo sostenible.

Para mitigar o reducir los perniciosos efectos del cambio climático, es necesario introducir un cambio radical en el modelo de crecimiento imperante.

Los países del capitalismo desarrollado deben asumir plenamente sus compromisos, con base en la Convención Marco de las Naciones Unidas y del Protocolo de Kyoto.

Señoras y señores:

Venezuela no tiene obligaciones en la reducción de gases de efecto invernadero, pero nuestro Gobierno implementa audaces medidas ambientales para elevar la eficiencia energética.

 Con la “Misión Revolución Energética” estamos sustituyendo, de manera gratuita, 52 millones de bombillas incandescentes por 52 millones bombillos ahorradores de energía.

Venezuela es uno de los países más megadiversos. El 54 % del territorio venezolano es boscoso y el 17 % son parques y monumentos nacionales. Posee una legislación ambiental de avanzada. Utiliza tecnologías limpias; gasolina sin plomo; energía hidroeléctrica; y está renovando audazmente su parque automotor. El 75 % de la energía que consumimos proviene de fuentes hidroeléctricas.

La Misión Árbol prevé, en un plazo de cinco años, la plantación de millones de semillas de especies vegetales. Durante el primer año de ejecución de esta Misión, se sembraron más de 30 millones de árboles, y se tiene previsto plantar 100 millones hasta el año 2011.   

Impulsamos proyectos ambientales de gran envergadura en nuestro continente. El Gasoducto del Sur, cuya red saldrá de Venezuela y llegará hasta Argentina, contribuirá a frenar la pérdida de cobertura boscosa y a evitar la degradación de los suelos. Permitirá el acceso de los pueblos a una fuente de energía limpia, segura y económica. Y reducirá en 2/3 partes los 230 millones de toneladas de CO2, producto de la quema de masa vegetal.

Excelencias Copresidentes:

Venezuela practica la solidaridad bolivariana, con países de América Latina y el Caribe, que sufren los embates de los desastres naturales, mediante iniciativas de cooperación financiera a través de la Brigada Internacional Simón Bolívar.

 Asimismo, Venezuela hace importantes donaciones financieras a algunos países africanos que enfrentan la desertificación.

La Revolución Bolivariana reafirma su compromiso con la Agenda 21 y las Metas de Desarrollo de la Cumbre del Milenio, reafirmadas en Johannesburgo y Monterrey y aboga por un mundo caracterizado por una nueva relación humana y solidaria entre el ser humano y la naturaleza. Ese es el reto del Socialismo Bolivariano que estamos impulsando en Venezuela para beneficio de nuestro pueblo y otros pueblos hermanos del mundo.