Intervención del Representante Permanente de la República Bolivariana de Venezuela ante la OEA, Embajador Jorge Valero en la reunión del Grupo de Países Amigos de Haití, celebrada en la
Organización de Estados Americanos

Washington D.C., 04 de marzo de 2004

 

 

Distinguido Secretario General Adjunto, Distinguidos Representantes Permanentes y Alternos, Distinguidos Observadores en este foro

            La reunión de hoy debería, no solamente, ser grabada por los funcionarios de la OEA, sino que debería también ser conocida por la opinión internacional a través de los periodistas a quienes, desde nuestro punto de vista, desafortunadamente, no se les ha permitido estar en esta sala. Porque sería un escenario extraordinario para que los medios de comunicación del mundo conocieran en detalle la opinión de cada uno de nuestros países sobre la crisis que ha desembocado con la salida del presidente democráticamente electo de Haiti, Jean Bertrand Aristide.

            Pero como quiera que esta reunión, como ya lo ha dicho el embajador  de San Vicente y las Granadinas, no tiene efectos a los fines del Consejo Permanente -que es el órgano político por excelencia, que debe adoptar resoluciones, decisiones que comprometen al organismo- yo quisiera  anunciarle al Subsecretario que estamos a la espera de consultas realizadas por nuestro Jefe de Estado, el Presidente Hugo Chávez Frías, con Jefes de Estado del CARICOM a los fines de determinar la solicitud de una reunión extraordinaria. Y subrayo extraordinaria y lo sobre subrayo extraordinaria, para que el Consejo Permanente se avoque a considerar la dramática situación que se ha vivido en la hermana República caribeña de Haití.

            Y como quiera que esta reunión tiene este carácter básicamente informativo, me voy a permitir, ahora, hacer una intervención sumamente breve, digo mas, lo que voy es a leer los ítems que forman parte de la intervención que me reservaré para cuando se reúna el Conseja Permanente, y pueda hacerla en abundancia.

            Y como quiera que se trata de una opinión de Venezuela, del Gobierno venezolano, con el debido respeto del distinguido Subsecretario General, le solicitaría que asumiera mi intervención como opinión oficial del Gobierno de Venezuela y los comentarios suyos los dejara para cuando debatamos este tema a fondo en la reunión oficial del Consejo Permanente.

            La OEA ha cometido en este caso un grave error de omisión. Error de omisión parecido al que  cometió cuando se produjo el golpe de estado en Venezuela en contra del presidente constitucional Hugo Chávez Frías. La OEA y algunos de los países que forman parte de la OEA y que tienen influencia fundamental en este foro, han cometido graves errores en la percepción y en su relacionamiento con el proceso político que ha vivido Haití. Se ha igualado las demandas de la oposición a las demandas del gobierno legítimo del Presidente Aristide. Problema que tenía monta menor porque se trataba de demandas respecto de la legitimidad de senadores, siete de ellos, se fue convirtiendo en un problema que puso en cuestión la propia legitimidad constitucional del Presidente Jean Bertrand Aristide y en esa estrategia, por omisión, la OEA la ha favorecido.

            No se actuó con suficiente energía frente a los factores insurrecciónales golpistas y terroristas porque se fue configurando una suerte de mafia político militar constituida por fracciones del antiguo ejército desmantelado de Haití, por factores vinculados a la dictadura militar de Raúl Cedras y también por personajes vinculados al régimen de Duvalier. La OEA no actuó con suficiente energía para denunciar, para acorralar estos factores. Y la oposición democrática en Haití fue quedando a expensas de la oposición terrorista que al final dictó la pauta en el derrocamiento del gobierno constitucional de Aristide.

            Ha habido apoyo extranjero para que los grupos de oposición aumenten su protagonismo en la oposición al gobierno de Aristide. Se asfixió financieramente y de manera criminal al gobierno de Aristide, se represaron los fondos financieros anclados en la banca multilateral y por eso es que ahora tendríamos que saludar, con una cierta ironía, que se diga que de ahora en adelante se va a proveer los fondos para que el gobierno haitiano pueda encarara las difíciles circunstancias que viene viviendo históricamente.  Constituye una política genocida y criminal negarle los recursos y los fondos al gobierno y al pueblo haitiano porque más allá de los gobiernos está el interés de los pobres, está el interés de los ciudadanos de Haití.

            Finalmente se frustró el plan de paz de CARICOM y por eso comparto en forma absoluta las afirmaciones del embajador de San Vicente y las Granadinas, en el sentido de que el plan de paz  de CARICOM fue diseñado para otro contexto. El plan de paz de CARICOM pasaba por un reconocimiento y un apoyo al Presidente Constitucional de Haití. El plan de CARICOM pasaba por un apoyo resuelto para que se mantuviera la constitucionalidad democrática. El plan de paz de CARICOM pasaba porque se respetara el ciclo constitucional y el período constitucional del presidente Jean Bertrand Aristide. Y el plan de paz de CARICOM hablaba entonces de buscar una formula consensuada. Pero yo quiero decir aquí, responsablemente, que el plan de paz de CARICOM ha sido saboteado por factores internacionales que estaban justamente diseñando y aplicando una estrategia destinada, desde hace varios años, a quebrantar la institucionalidad democrática de Haití.

             La OEA debe asumir sus defectos e imperfecciones. La OEA debe reafirmar siempre, y en todas las circunstancias, el respaldo a los gobiernos legítimamente constituidos. Y aquí me detengo para subrayar que ello independientemente de los defectos que tengan los gobiernos legítimamente constituidos. Defectos tenía ciertamente el gobierno del Presidente Jean Bertrand Aristide, pero es difícil colocarnos en el terreno de jueces como para determinar  que era el gobierno mas imperfecto que teníamos en los 34 países de las Américas. Aquí es difícil establecer una suerte  de mecanismo de medición con lo cual lo que quiero subrayar que si nosotros, si la OEA, no logra establecer una clara distinción, independientemente de los defectos que tengan los gobiernos democráticos y sobre todo países como Haití, países que apenas empiezan a construir una nueva institucionalidad, porque son países marcados desafortunadamente por la historia, por dictaduras y por gobiernos opresivos durante toda su historia. De modo que Haití es un país que apenas está comenzando, puede decirse que está en la infancia del tránsito institucional democrático y en ese sentido hay que asumir la construcción democrática como un proceso que tiene que ser alentado y ayudado por la comunidad internacional.

            ¿Qué papel juega la Carta Democrática ante circunstancias como esta? Yo quiero aquí decir de manera responsable que se ha producido en Haití una situación de alteración sustantiva del orden constitucional que a las luces de cualquier neófito en política, obviamente, hacía pensar que estábamos en presencia de una emergencia de carácter golpista que había echado al traste a un gobierno constitucionalmente electo. La pregunta que habría que hacerse aquí es si la Carta Democrática va a ser utilizada  de manera oportunista.  Cuando conviene utilizar la Carta Democrática Interamericana se utiliza e incluso la interpretación de los artículos se hace de manera caprichosa, porque yo quiero aquí decir, responsablemente, que cuando se produjo el golpe en Venezuela se pretendía aplicar el Art. 17 para reconocer a la dictadura fascista de Pedro Carmona Estanga, y no el artículo 20 que afortunadamente fue el que se aprobó cuando el Grupo de Río sugirió este camino y afortunadamente el Consejo Permanente, luego de debates a los cuales nos referiremos en alguna oportunidad, porque esto es historia  y esa historia hay que contarla, aplicó el artículo 20 para convocar a la Asamblea de Cancilleres.

            La pregunta que hay que hacer aquí es si la OEA, el sistema interamericano y los poderes internacionales que hoy dominan el mundo, van a admitir que puedan surgir gobiernos, como por ejemplo el gobierno de Venezuela, que tienen un predicamento justiciero, humanístico y que cuestionan el modelo neoliberal prevaleciente. Este es un capítulo al cual me quisiera referir en otra oportunidad, porque tenemos pruebas y de las cuales vamos a hacer uso, para demostrar, que en el caso de Venezuela, ha habido intervención internacional y extranjera para apoyar a los golpistas y a los que están amenazando el orden constitucional.

             Aquí no se ha oído una palabra para preguntar acerca de la seguridad del Presidente Aristide, independientemente de que sea repuesto o no en el poder, pero las noticias internacionales, incluso, hay senadores y parlamentarios de EEUU, que han dicho públicamente -y está registrado en la prensa internacional- que el presidente Aristide les confesó que había sido secuestrado. Y hay una larga historia sobre esta materia, independientemente de que haya sido secuestrado o no. ¿Quién se ha preguntado acerca del destino del Presidente Jean Bertrand Aristide?.

            Cuando se produjo el golpe en Venezuela yo me dirigí al Secretario General para decirle que la primera obligación que él tenía era ir a indagar qué había pasado con el Presidente Hugo Chávez Frías, que se encontraba en prisión por los terroristas y golpistas del 11 y 12 de abril del 2002. Pero quién ha preguntado aquí ¿qué ha pasado con la vida del Presidente Aristide?. Cuando las noticias internacionales nos cuentan que está sometido a situaciones completamente indecorosas. Y quiero aquí hacer referencia a una intervención extraordinaria y valiente  que hizo ayer el Primer Ministro de Jamaica cuando fue a dar cuenta de los resultados de las deliberaciones de la CARICOM que están recogidas, por cierto, en el documento que se ha entregado ahora en la mañana.

            El primer Ministro Patterson ha dicho, por ejemplo, que se supo -y esto fue confirmado por el Gobierno de Antigua y Barbuda- que el avión en el cual llevaban al Presidente Aristide para el África pasó sin permiso por Antigua y Barbuda. Que allí las autoridades confirmaron que llegaba un avión y cuando fueron a preguntar a quién llevaban en ese avión dijeron que allí llevaban maletas; pero allí llevaban al Presidente Jean Bertrand Aristide, para un país en contra de su propia voluntad.

            Los Jefes de Estado de la CARICOM han dicho que van a solicitar una investigación  ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, acerca de qué pasó con ese Golpe de Estado. ¿Qué va a decir la OEA? ¿No es la OEA el órgano que corresponde? ¿No es la OEA el órgano por excelencia?. La OEA debe investigar qué ha pasado. Porqué lo que está en juego es el destino de nuestra América y está en juego la responsabilidad de esta organización. Y si no se hace una investigación a fondo y profunda de esta situación, la OEA pasará al basurero de la historia y la Carta Democrática Interamericana quedará enterrada como una ficción más, como una simple mascarada.

            Si los delegados, los amigos y hermanos del CARICOM no solicitan una reunión del Consejo Permanente –yo espero que lo hagan- y en ese sentido estamos en consultas con el alto gobierno, quiero que sepa Subsecretario General que la Delegación de Venezuela va a solicitar una  reunión especial, extraordinaria del Consejo Permanente. Pero esperamos que sean los compañeros y amigos del CARICOM quienes formulen esta solicitud.

            Finalmente, quiero decirles a ustedes que independientemente del gobierno que haya surgido allí, independientemente de la configuración política que allí se construya, Venezuela va a cumplir con su compromiso que anunciamos aquí en un debate en Consejo Permanente, porque mas allá del gobierno está el pueblo haitiano y en ese sentido, la ayuda humanitaria que hemos aprobado la vamos a instrumentar. Estamos hoy en consultas con el Secretario General de la CARICOM, a quien se le encomendó instrumentar el plan de ayuda humanitaria que llevarán adelante los países que integran esa organización. En coordinación con CARICOM y también, si es necesario, con los organismos de las Naciones Unidas, Venezuela oficializará su ayuda humanitaria.

            Yo quiero decirles, finalmente, que regresé aquí a Washington por una razón desafortunada. Pero estaba en Caracas, precisamente, monitoreando la ayuda humanitaria que iba a salir prontamente a Haití. Y la idea nuestra era ayudar al Gobierno del Presidente Aristide. Desafortunadamente, la  última resolución del Consejo Permanente no acogió la propuesta venezolana y cuando la presentamos en el Grupo ALADI no fue acogida. Pero sabíamos todos que estábamos en presencia, al borde de un derrocamiento criminal y sanguinario de un Gobierno  legítimamente electo y que era necesario que la OEA diera una señal clara y determinante de apoyo a un gobierno democráticamente electo, independientemente de sus defectos. Y ésta es la lección que debemos aprender. Y me reservo argumentaciones para otra oportunidad porque tenemos elementos probatorios de lo que he dicho en estas cortas palabras.

 

Muchas gracias Subsecretario General.