INTERVENCION DEL EMBAJADOR JORGE VALERO DURANTE LA SESION EXTRAORDINARIA DEL CONSEJO PERMANENTE DE LA OEA PARA CONOCER LA SITUACION POLITICA DE LA REPUBLICA DE HAITÍ
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Washington D.C, 19 de febrero de 2004.
Distinguido Presidente, Distinguidos Representantes Permanentes y Alternos.
En una conversación que sostuve hace pocos minutos con el Presidente Aristide, vía telefónica, me permití informarle de algunas decisiones que el Presidente Hugo Chávez en nombre de Venezuela ha decidido tomar para contribuir, modestamente, a abordar la difícil situación por la cual atraviesa ese hermano país del continente. Aproveché la ocasión para recordarle al Presidente Aristide el encuentro que tuvimos al final del año 91, cuando, después del golpe de Estado que había ocurrido allí por una Junta Militar encabezada por el General Raul Cedras le tocó la difícil circunstancia de tener desplazarse a Venezuela y ser recibido allí por nuestro pueblo y quien les habla tuvo el honor de participar en esas iniciativas y recibir al Presidente Aristide en aquellas circunstancias.
Estas referencias no son otra cosa que la expresión solidaria del pueblo de Venezuela con el hermano pueblo haitiano, con el gobierno que preside en esta hora Jean Bertrand Aristide. Pero quisiera, señor Presidente, si Usted me lo permite, iniciar mis palabras recordando algunas anécdotas de la historia.
"Vaís a jurarme que cuando reconquisteís vuestras tierras aboliréis la esclavitud para siempre", le dijo el entonces presidente haitiano, Alejandro Petión, al Libertador Simón Bolívar, cuando este acudió a solicitar su ayuda el 2 de enero de 1816. Petión le prometió su más amplia colaboración para que realizara la expedición que preparaba para incursionar en Los Cayos. Y puso el Presidente haitiano a disposición del Libertador –el más grande hombre de las Américas- más de 6.000 fusiles con sus bayonetas, municiones, plomo, víveres, una imprenta completa, el flete de algunas goletas y una importante suma de dinero. Además permitió, el Presidente Petión, que ciudadanos haitianos se sumasen a la expedición bolivariana. Y Como precio de sus servicios sólo pidió al Libertador Simón Bolívar que proclamara la abolición de la esclavitud en todas las tierras que sus armas libertaran. Y así fue. Apenas desembarcó Bolívar en Margarita, Carúpano y Ocumare de la Costa, cumplió con su promesa hecha a Petión, al proclamar la abolición de la esclavitud en Venezuela.
Bolívar, triunfante en Carúpano, habrá de afirmar: “De hoy en adelante no habrá sino una clase de hombres: ciudadanos de la República”.
El Libertador Simón Bolívar, en comunicación dirigida, el 29 de enero de 1816, a Petión, le diría: “... en el fondo de mi corazón, digo que Vuestra Excelencia es el primero de los bienhechores de la tierra: Un día la América proclamará a Vuestra Excelencia su Libertador...”. Luego en una nueva comunicación fechada el 8 de febrero del mismo año, agradeciéndole su solidaridad le expresa: “... no sé si me será permitido expresar los sentimientos de mi corazón hacia Vuestra Excelencia y dejar a la posteridad un monumento irrecusable de vuestra filantropía. No sé, si debiera nombrarlo como el autor de nuestra libertad”.
Alejandro Petión fue un demócrata sincero, gobernó con patriotismo y con desinterés. Durante su gobierno el pueblo gozó de una libertad plena. Redistribuyó entre los campesinos, soldados y militares de todo rango las tierras del Estado y las propiedades de los colonos. Para combatir la esclavitud en el Caribe, hizo incluir en la Constitución de 1816 que “todo africano, indio, así como sus descendientes en las colonias que vendrían a establecerse en la República serían reconocidos como haitianos”.
Señor Presidente, Señores Embajadores.
He querido recordar, en esta sesión extraordinaria del Consejo Permanente de la OEA, estos cortos pasajes de la historia, porque revelan la histórica relación entre Venezuela y Haití; entre Bolívar y Petión.
La crisis que hoy vive Haití no puede ni debe seguir siendo percibida, sólo, como una crisis de carácter político. Sus razones son mucho más profundas y heterogéneas. La primera de ellas debe buscarse en las enormes desigualdades sociales que siempre han estado presentes en esa nación. La pobreza, la exclusión y la inequidad social existente. Son problemas inherentes a un modelo de sociedad que se construyó sobre la base de la injusticia social. La herencia del colonialismo y más cerca en el tiempo de la dictadura “duvalierista” no ha podido ser superada.
En esta hora debemos coadyuvar para que Haití y el pueblo haitiano decidan su destino. Hagamos todos los esfuerzos para que nuestros gobiernos y la OEA cooperen solidariamente con esa nación hermana.
Los medios de comunicación deben contribuir a fomentar un ambiente de tolerancia, de reconciliación y de respeto a las instituciones democráticas para reafirmar la gobernabilidad en Haití.
Preocupa el papel que están jugando los factores fascistas, herederos del ancient regime, del “duvalierismo”, de factores vinculados al establecimiento militar terrorista y oprobiosamente dictatorial del pasado. Estos factores conspiran contra el gobierno democráticamente electo del Presidente Jean Beltrand Aristide. Y pudiéramos estar en presencia, distinguidos Representantes y Alternos, de una dinámica que tiene como objetivo restablecer en Haití las viejas formas de gobiernos dictatoriales.
Señor Presidente, Señores Representantes Permanentes y Alternos.
La OEA debe avocarse a estudiar lo social como el problema más acuciante en la mayor parte de los países del hemisferio. La discusión sobre las desigualdades sociales constituye el tema de los temas, en este momento y para este tiempo. Alcanzar el desarrollo significa que el ciudadano tenga la posibilidad de satisfacer sus necesidades materiales y espirituales, que se sienta plenamente realizado como ser humano.
Venezuela, en el seno de la OEA, viene proponiendo que se aborde la temática social y la lucha contra la pobreza como temas prioritarios.
No es posible la existencia de una verdadera democracia donde existan y pervivan tan oprobiosas injusticias y desigualdades sociales.
La pobreza, la inequidad y la exclusión social han alcanzado en el hemisferio niveles sin precedentes, afectando el desarrollo y la gobernabilidad de numerosos países, lo que a su vez se ha traducido en agudos niveles de desnutrición, analfabetismo, propagación de enfermedades; y un deterioro económico, social y moral de nuestras sociedades.
Debo informarles, distinguidos Presidente, Distinguidos Representantes y Alternos, que el Señor Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez Frías, a quien represento en este foro, me ha encomendado que informe a ustedes que el Gobierno de Venezuela, consecuente con los principios de cooperación solidaria, ha decidido implementar, en consulta con el Gobierno del Presidente Aristide, las siguientes iniciativas.
Primero, otorgar al Gobierno de la República de Haití la cantidad de UN MILLON DE DOLARES; como una modesta contribución para enfrentar el drama social que afecta a los más pobres de ese pueblo.
Segundo, instrumentar un plan de ayuda humanitaria que incluye la provisión de alimentos, medicinas, vestidos y otros bienes que sean requeridos por el hermano pueblo haitiano, de manera urgente.
Tercero, implementar un plan de financiamiento, inspirado en los propósitos del Acuerdo de San José, para la remodelación y construcción de los aeropuertos de Puerto Príncipe y Cabo Haitiano, se trata de una inversión estimada en 40 millones de dólares.
Cuarto, ofrecer al Gobierno y al sector privado haitiano las posibilidades de financiamiento blando que ofrece el Acuerdo Energético de Caracas.
Embajador Valcin, reitérele al Presidente Aristide lo conversado con él en esta tarde, pero sobre todo, dígale al pueblo haitiano, que el Gobierno venezolano que preside en esta hora de la historia Hugo Chávez, y el pueblo de Venezuela quieren en esta hora difícil expresarles su más sinceros sentimientos de solidaridad. Ayer, Petión nos ayudo a alcanzar nuestra libertad. Hoy nosotros queremos contribuir –y lo hacemos en forma modesta que en modo alguno compensa la deuda que tenemos con el pueblo haitiano- a que su pueblo supere las difíciles circunstancias que actualmente padece.
Señor Presidente, nos sentimos complacidos con el Proyecto de resolución que ha sido presentado y lo respaldamos fervorosamente. Pedimos si, una reflexión. Una reflexión para todos. Y la reflexión es una: la OEA y los organismos del sistema interamericano e internacional deben guiarse en esta hora por un principio fundamental. El principio de los principios. El respeto a la soberanía de los Estados y la autodeterminación de los pueblos. El respeto a los gobiernos legítimamente electos y desafortunadamente, en el caso haitiano, en algunas circunstancias, se han presentado procesos que han coadyuvado a que se debilite la gobernabilidad y el ejercicio legítimamente democrático del Presidente Aristide.
En ese sentido, convocamos a todos los países y ojalá esta pudiera ser una reflexión que conduzca a decisiones compartidas para que la OEA elabore y diseñe, junto a los organismos internacionales de solidaridad, con el operativo que actualmente despliega la Organización de las Naciones Unidas, de un vasto plan de solidaridad, de ayuda humanitaria para que el pueblo haitiano pueda encarar las difíciles circunstancias. El Gobierno de Venezuela está clara y firmemente a favor del Gobierno democrático de Haití, que preside Jean Bertrand Aristide y no comparte que se quebrante el estatuto constitucional y que se quebranten los lapsos establecidos por ella para la elección de las autoridades.
Gracias Señor Presidente, gracias señores delegados.