Intervención del Embajador Jorge Valero, Representante Permanente de la República Bolivariana de Venezuela ante la OEA, en la instalación de la  Primera Reunión de la Comisión Interamericana de Desarrollo Social (CIDES), en su carácter de Presidente de la Comisión Ejecutiva Permanente del Consejo Interamericano para el Desarrollo Integral (CEPCIDI)
Santiago de Chile, 5 y 6 de abril, 2004

 


 

Excelentísimo Señor Andrés Palma Irarrazaval,
Ministro de Planificación y Cooperación de Chile;
Excelentísimo Señor José Luis Machinea, Secretario Ejecutivo de la CEPAL;
Señores Representantes Nacionales ante la Comisión Interamericana de Desarrollo Social;
Señores Representantes Permanentes y Alternos ante la OEA;
Señores miembros de la Secretaria de la OEA;
Señores y Señoras.

 

Hoy instalamos la Comisión Interamericana de Desarrollo Social (CIDES) en la capital de un país, Chile, que jugó un rol destacado en la realización de la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social de las Naciones Unidas, celebrada en Copenhague, en marzo de 1995.   

Esta Primera Reunión tiene una relevancia especial, dado el  mensaje político que enviará al hemisferio, en momentos en los cuales se habla de un desencanto con la democracia. Pero más que rechazo a la democracia como ideario y como estadio superior de la organización humana se trata, más bien, de una impugnación colectiva a la manera como funcionan las instituciones del injusto, excluyente e inequitativo sistema político, económico y social que prevalece en nuestro continente. 

 De acuerdo con la CEPAL, los países de América Latina y el Caribe –salvo escasas excepciones- no han tenido éxito en la lucha por erradicar la pobreza y el hambre. El 64% de la población de  nuestra región aún vive en condiciones de pobreza y de pobreza extrema. Y cada año, más de 6 millones de seres humanos se suman a un perverso circuito caracterizado por la inequidad y la exclusión social.  La pobreza siguió creciendo el año pasado, hasta alcanzar 227 millones de personas.  

La situación de pobreza impide lograr un pleno ejercicio de la gobernabilidad democrática. Para que la democracia tenga verdadero sentido es necesario construir condiciones de vida digna para millones de personas, que hoy están al margen de los progresos que genera el desarrollo. Poco sentido tiene la libertad cuando se padece de hambre, de empleo y salario digno, de vivienda confortable,  de educación y de servicios médico-asistenciales para todos.

En la Declaración de Nuevo León, los Jefes de Estado y de Gobierno urgieron a la Organización de los Estados Americanos a considerar cuidadosamente las recomendaciones aprobadas durante la Reunión de Alto Nivel sobre Pobreza, Equidad e Inclusión Social, celebrada en Isla de Margarita, Venezuela, para fortalecer la agenda social hemisférica.

            A su vez, en la Declaración de Margarita se plantea profundizar los compromisos asumidos en la Carta de la OEA, la Carta Democrática Interamericana y otros instrumentos internacionales relacionados a temas sociales; fortalecer la estrategia de cooperación horizontal y el intercambio de programas efectivos para combatir la pobreza. Y, en el marco del CIDI, hacer seguimiento, evaluación y supervisión de los ocho objetivos establecidos en la Declaración del Milenio para el año 2015.

Importantes recomendaciones las que instan a iniciar la preparación de la Reunión de Ministros de Desarrollo Social y a realizar esta Primera Reunión de la Comisión Interamericana de Desarrollo Social.

En la Declaración de Margarita también se plantea, en aras de instrumentar esos objetivos,  la posibilidad de contar con un instrumento y mecanismos que respondan a la promoción y observancia de los derechos económicos, sociales y culturales.

            En ese sentido, consideramos que es necesario avanzar en la formulación de una Carta Social que le dé contenido a los derechos económicos, sociales y culturales y establezca  los compromisos de los Estados que forman parte de la OEA en esos ámbitos. La Carta Social podría complementar y fortalecer la Carta Democrática Interamericana. Contaría nuestra organización con dos instrumentos que reflejarían una visión integradora de la democracia.

En la Declaración de Margarita también se plantea la necesidad de fortalecer el Programa Interamericano de Combate a la Pobreza y la Discriminación. En la Reunión de hoy iniciaremos la discusión sobre el itinerario que debemos seguir para actualizar dicho Programa, con base en una propuesta que nos hace la Secretaría Técnica.

Esta Primera Reunión de la Comisión Interamericana de Desarrollo Social también discutirá un Plan de Trabajo que servirá de referente fundamental para apoyar a nuestros gobiernos en la formulación de políticas y acciones  de cooperación, en materia de desarrollo social, en particular, para combatir la pobreza, la discriminación y la exclusión.

Seguro estoy que nuestras deliberaciones contribuirán a la forja de un hemisferio donde impere la igualdad, la justicia y la libertad.

            Es un honor para mi, en calidad de presidente de la CEPCIDI y presidente de la Reunión de Alto Nivel sobre Pobreza, Equidad e Inclusión Social, inaugurar estas sesiones plenarias y declarar instalada la Primera Reunión de la Comisión Interamericana de Desarrollo Social.

 

Muchas gracias.