INTERVENCIÓN DEL SEÑOR HUGO CHÁVEZ FRÍAS,

PRESIDENTE DE LA REPUBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA

EN EL ACTO DE APERTURA DEL ENCUENTRO CONTINENTAL:

“DIALOGO MINISTERIAL SOBRE LA CARTA SOCIAL DE LAS AMÉRICAS”

 

Excelentísimo señor José Miguel Insulza, Secretario General de la Organización de Estados Americanos; Excelentísimos Señores integrantes del Cuerpo Diplomático; Embajadores; demás funcionarios acreditados ante la República Bolivariana de Venezuela; Excelentísimos señores Ministros de los Estados Miembros de la Organización de Estados Americanos reunidos esta noche en Caracas y demás delegados del Continente. Ciudadano Diputado Nicolás Maduro, Presidente de la Asamblea Nacional; demás Diputados y Diputadas presentes en este acto. Ciudadano doctor Omar Mora, Presidente del Tribunal Supremo de Justicia; ciudadano doctor Germán Mundarín, Defensor del Pueblo y Presidente del Consejo Moral Republicano; ciudadano doctor Clodosvaldo Rusián Uzcátegui, Contralor General de la República; Honorables Representantes Permanentes y Alternos ante la Organización de Estados Americanos; ciudadano Embajador Jorge Valero, Representante de nuestra República Bolivariana ante la Organización de Estados Americanos; ciudadano doctor José Vicente Rangel, Vicepresidente Ejecutivo de la República; ciudadano doctor Alí Rodríguez Araque, Ministro de Relaciones Exteriores; ciudadano profesor Aristóbulo Istúriz, Ministro de Educación y Deportes; demás Ministros, Ministras presentes en este acto; ciudadana doctora Marisol Plaza, Procuradora General de la República; ciudadana licenciada Mari Pilli Hernández, Viceministro de Relaciones Exteriores para América del Norte y demás Viceministros, Viceministros; ciudadano Diputado Filinto Durán, Presidente de la Comisión Permanente de Asuntos Económicos, Deuda Social y Desarrollo Regional del Parlamento Latinoamericano; ciudadano Antonio Rodríguez San Juan, Gobernador del Estado Vargas, señores presidentes, directores de Institutos Autónomos y Empresas del Estado venezolano, personalidades, especialmente invitadas a este acto; periodísticas; camarógrafos; fotógrafos; señoras y señores.

Primero, primero que nada ya lo hizo nuestro Ministro de Educación pero yo quiero ratificarlo a nombre de todo nuestro pueblo y en nombre de la Nación venezolana toda, darles a ustedes señor Secretario General, demás Embajadores, Ministros y Altos Funcionarios de la Organización de Estados Americanos las más cordiales sincera y fraterna bienvenida a nuestra Patria, siéntanse ustedes en su propia casa y estoy seguro que esta reunión de diálogo ministerial para la elaboración de la Carta Social de las Américas va a ser muy provechosa, ya hemos comenzado a captar en el discurso de nuestro Secretario General, en el discur5so siempre emotivo, descriptivo de Aristóbulo, el Ministro de Educación; en el discurso también muy descriptivo y muy bien elaborado de nuestro Embajador ante la OEA, hemos ya comenzado a captar un conjunto de ideas, de abono para la siembra, para el debate.

Quería recordar también inicialmente que hoy 28 de agosto se cumplen 42 años del discurso aquel, del mártir aquel Martin Luther King allá en Washington y con ese recuerdo significar que la memoria, el espíritu y el sueño de Martin Luther King, mártir de América está vivo hoy más que nunca entre nosotros, recordarlo a Martin Luther King y sus sueños es también iluminarnos de esperanza y6 es también iluminar esta reunión y este encuentro de diálogo, precisamente por el sueño aquel, el sueño, el sueño de un mundo de iguales, el sueño de un mundo justo; decía Cristo, El Redentor, el reino de la igualdad, el reino de la libertad, el reino de la justicia y más allá el reino de la paz, porque el único camino a la paz verdadera es la justicia, la justicia verdadera. Así que rindo tributo a la viva memoria y al vivo ejemplo del mártir Martin Luther King en este día de hoy.

En aquel discurso memorable allá en la capital de los Estados Unidos de Norte América, allá en las escalinatas del monumento a Lincoln, Luther King, aquel discurso memorable, hablaba del palacio de la justicia, del camino hacia el palacio de la justicia y recuerdo a Bolívar con esa expresión del mártir, él llamaba a todos a seguir el camino hacia el palacio de la justicia. Bolívar decía allá en su momento: que la justicia debe ser la reina de todas las virtudes republicanas y Martin Luther King hablaba del palacio de la justicia y el reino o la reina de todas las virtudes decía Bolívar; y el hablaba el Pastor, el Pastor mártir, del día luminoso de la hermandad, de un día futuro y luminoso, el de la hermandad, el de la fraternidad. También hablaba Bolívar de un día futuro y luminoso, el gran día de la América, decía Bolívar, donde haya la mayor suma de felicidad posible para todos por igual, el gran día luminoso de nuestra América.

El escritor chileno Ariel Dorfman, precisamente en su texto “El camino a la justicia” del año 2003, se preguntaba ¿qué diría Martin Luther King si contemplara la realidad de su país hoy?. Escribió el escrito chileno lo siguiente, cito: “creo que Martin Luther King repetiría algunas de las palabras que lanzó al viento ese lejano día de agosto de 1963, creo que volvería a declarar su fe en el país que le dio nacimiento y su certeza de que el sueño suyo está muy arraigado en el sueño de los Estados Unidos y que a pesar de las contrariedades y fatigas del momento actual , el credo central de su nación sigue siendo el mismo, proclamamos esta verdad como indiscutible y evidente, todos los hombres fueron creados iguales”, fin de la cita. Creo que recordarlo y luchar por aquel sueño es la mejor manera de honrar su memoria.

Bueno, han llegado ustedes a Venezuela, país en el cual tiene hoy su asiento, su nido, una revolución, nadie se asuste por ello, es la revolución necesaria. Necesario es que nuestros pueblos tomen otros rumbos, necesario es que desde el fondo del alma de nuestros pueblos y del dolor de nuestros pueblos extraigamos la fuerza, la inspiración para abrir otros caminos muy distintos a los caminos que hemos transitando y en eso se basa nuestra revolución.

También el Ministro Aristóbulo la pintaba en sus palabras, comentaba él cómo fue que ocurrió, cómo fue que Venezuela explotó producto de la aplicación del modelo capitalista en fase superior, el neoliberalismo salvaje y cómo este pueblo explotó y cómo Venezuela se llenó de violencia, de sangre, violencia que nos arrastró a todos y cómo afortunadamente de esas entrañas del pueblo y de esa sabiduría popular pudimos conseguir el camino a través de la Asamblea Constituyente, el camino hacia la paz, el camino de construcción de un mundo distinto, un mundo mejor, en paz, una democracia distinta a la democracia tradicional.

Ahora,  como yo siempre comento, como yo siempre reflexiono, amigas y amigos, esta lucha de hoy en la que se inscribe esta iniciativa de dialogar para darle forma a la Carta Social de las Américas, como la hemos llamado, esta batalla es larga, ya en muchas otras ocasiones, muchos otros hombres, muchas otras mujeres en este nuestro continente hicieron cartas, otros aún cuando no las hicieron o no pudieron hacerla, sin embargo dejaron su vida en el esfuerzo intentando hacerlas. Uno mira hacia atrás en la historia y recuerda una carta que había en nuestro continente antes de la llegada de Colón el Popol vu, el libro de nuestros aborígenes vivían en sociedades de iguales, eran sociedades de sabios pues tenían sus costumbres, sus creencias, el hombre de maíz, el libro de la comunidad, el Popol vu. Los comuneros del Paraguay tenían su carta; los indios caribe de por estas tierras tenían su carta.

Pero luego llegaron los conquistadores y quemaron aquellas cartas. Las quemaron y a plomo, sangre y fuego, les impusieron su carta, en otro idioma, hecha para otras latitudes. Esa carta impuesta al continente americano fue la carta de la explotación, de la exclusión, del atropello y de la miseria, la carta del genocidio. Y eso es parte de las tragedias que vive nuestro continente hoy. Invadido, saqueado, dividido, descuartizado, atropellado, dice Eduardo Galeano, ese grande uruguayo y americano infinito, que nosotros no somos los países subdesarrollados sino los países arrollados. Cien trenes nos arrollaron en estos siglos últimos que hemos vivido.

Hubo otras cartas un poco más acá en el tiempo, en estas mismas tierras. Hubo otras cartas. Hace pocos días estábamos en Jamaica con el Primer Ministro Patterson recordando la carta, la carta del cartero aquel, del alfarero aquel que hizo su carta y en verdad no la hizo él, la hicieron ellos, él la recogió, la escribió, la metió en un sobre y la dejó pendiente. Estábamos recordando la Carta de Jamaica escrita por Simón Bolívar allá en Kingston, el 6 de septiembre de 1815. Vamos a conmemorar, por ciento, el próximo 6 de septiembre, allá en Jamaica, en una reunión de Petrocaribe, los 190 años de la carta aquella.

Y nosotros pudiéramos decir incluso que la Carta Social de las Américas nació entonces. Nació por aquellos años. Yo creo que para escribirla, permítanme sugerirle señor secretario general, señores embajadores, señor presidente del grupo de trabajo, Embajador Jorge Valero, creo que habrá que llenar la pluma con tinta de aquellos tinteros para que podamos escribir una verdadera carta, adecuada a nuestras raíces, adecuada a nuestro drama, adecuada a nuestras realidades, adecuada a nuestro tiempo, adecuada a nuestros pueblos.

Claro, en América tenemos muchos problemas. Ahora, uno de ellos, ya lo decía nuestro secretario general, es el tremendo grado de desigualdad que existe aquí. Pero no sólo la desigualdad interna en cada país. No, miremos el continente como una globalidad. El Norte de América y sus grados de desarrollo, sus modelos de desarrollo, sus niveles de vida. El Centro de América, el Caribe de América y el Sur de América y sus grados de subdesarrollo, de atraso. Y además, las relaciones entre el Norte de América y el Centro y el Sur de América y el Caribe de América. Ese es uno de los problemas más graves que nosotros tenemos a la hora de elaborar una carta para todos, un Popol vu, una Carta de Jamaica, una carta que nos integre. Es para reflexionarlo, porque sobre todo en el Norte de América gobierna una élite que está más lejos de nosotros que el último planeta que descubrieron más allá de Plutón. Una élite que está totalmente desconectada de nuestra realidad. ¿Cómo conciliar con esa élite? Vaya problema. Para todos nosotros, pero sobre todo para el grupo de trabajo.

Una élite en el Norte de América que llega incluso a pedir por mi asesinato. Una élite que nos acusa cada día de que estamos desestabilizando este continente. Una élite alejada del corazón de los pueblos de América Latina y del Caribe. Vaya problema. En Europa no ocurre eso. Ni en ninguna otra parte del mundo ocurre eso. Ya Simón Bolívar alertaba sobre el peligro del Norte de la América. Ya Simón Bolívar por 1825, 1826, decía que había allá al norte de nuestro continente una nación muy grande, muy hostil y capaz de todo. En verdad ese es uno de nuestros más graves problemas en este continente. La élite que gobierna los Estados Unidos de Norteamérica. Y eso hay que decirlo. Y eso hay que ponerlo sobre la mesa. Y eso hay que discutirlo. Nuestros pueblos deben discutirlo. Yo estoy seguro que en el debate ministerial y en los documentos resultantes del debate ministerial –antes del debate ministerial no será muy fácil discutir esto- pero como el diálogo ministerial que ustedes hoy van a comenzar debe estar acompañado del diálogo de los pueblos, entonces en el diálogo de los pueblos sí hay que decir estas cosas. Y yo aquí estoy saludándoles a ustedes y a todos los pueblos del continente, que son los dueños y señores de esta inmensidad. Deben ser los dueños del continente y de esta inmensidad los pueblos de nuestra América.

Decía que entonces para elaborar la Carta Social de las Américas como documento guía, como base de un plan de acción al que yo me imagino como una verdadera batalla social, ese plan de acción social sí, hay que imaginárselo como una gran batalla social. Para elaborar esa Carta hay que buscar en el tintero de la historia, en el tintero de la historia. Uno pudiera pensar y decir que la Carta Social que necesitamos nació por allá por 1825, y voy a explicarme porqué, porqué muevo mis palabras en esas fechas del siglo XIX.

Hace poco estábamos conmemorando, el pasado 15 de agosto, 200 años del día aquel en que Simón Bolívar, joven de 22 años juró en el Monte Sacro en Roma, dedicarle su vida entera a la libertad de su patria, de nuestra patria. Y decíamos en el acto conmemorativo de aquel día, que ese 15 de agosto se iniciaba desde nuestro punto de vista y mirando hacia el futuro, un ciclo bicentenario bolivariano: 1800, perdón, 2005 al 2030, fue ese ciclo de la vida de Bolívar y del proyecto bolivariano. Y también comentábamos que ese ciclo se puede dividir en varias partes, desde 1805 hasta 1815; una primera parte del ciclo o una primera fase de la evolución del pensamiento y la acción revolucionaria de Simón Bolívar. Esos 10 años fueron cuajando en Simón Bolívar un pensamiento y una acción auténticamente revolucionaria; y eso queda concretado, recogido, precisamente en la Carta de Jamaica.

Su concepción política transformadora, su concepción política integradora, su visión geopolítica continental queda plasmada en aquella, la Carta de Jamaica. Y luego esa visión recogida allí en 1815 en aquella Carta, comienza a ser desarrollada en los años subsiguientes, y viene otra década de 1815 a 1825. En 1825 nace Bolivia, por estos días; por estos días de agosto nació Bolivia. Y es precisamente en Bolivia, una vez terminada la Guerra de Independencia después de la derrota infringida al imperio español en Ayacucho y antes en Junín y antes en Pichincha, y antes en Carabobo y antes en Boyacá, esas 5 grandes batallas, unidas con las grandes batallas de allá del Sur, de San Martín, de O’Higgins; derrotaron aquellos pueblos al imperio español, después de 15 años de Guerra de Independencia. Se acabó la guerra y es cuando comienza a aflorar entonces la Carta Social, permítanme llamarla así, la Carta Social de Bolívar, ya anunciada en muchos documentos, no sólo en la Carta de Jamaica, ya desarrollada también a lo largo de su trayecto, a lo largo de su camino; discurso de Angostura, brillante documento político, brillante concepción social de un nuevo sistema político que aquellos hombres y aquellas mujeres trataron de sembrar aquí.

Habrá que recordar para la Carta Social de hoy y de mañana, por ejemplo, aquel rayo de luz que lanzó Bolívar en Angostura: “Moral y luces son nuestras primeras necesidades”. Moral y luces, los polos de una república. 

Hablaba nuestro Secretario General de la libertad y reflexionaba sobre ella, y le aplaudíamos el concepto. Pues es el concepto originario de las luchas bolivarianas y de las luchas de O’Higgins, pero por supuesto, y de San Martín y de Artigas. Ellos tenían un concepto revolucionario, un claro concepto de lo que había que hacer aquí; ellos tenían su propia carta. En Angostura Bolívar desarrolla el concepto de la igualdad, de la libertad, cuando dice, reconociéndolo: “que los hombres, los seres humanos nacemos desiguales por naturaleza. La naturaleza nos hace desiguales”. Acepta diciéndolo Bolívar en Angostura. Desiguales en genio, en temperamento, en caracteres genéticos. Desiguales en el contexto en el cual nacemos, pero que luego agrega el Libertador, luego deben venir las Leyes del Estado y las instituciones para regular esas diferencias y para generar una igualdad fáctica, llamada por él en aquel memorable discurso: “La suprema igualdad social. Libertad con igualdad”.

Ellos fueron, he dicho recogiendo del clamor de los pueblos, los signos, las frases y hasta los versos de aquella carta originaria. Fueron alimentándola del dolor y del amor de nuestros pueblos; algo que a Bolívar ayudó mucho en ese proceso de diseño de aquella carta, fue su contacto con el pueblo haitiano y con su líder Petión. Recordemos que había habido una revolución en Haití y Haití era libre; allá fue Bolívar a alimentarse de la revolución social haitiana y fue en 1816 a su regreso de Haití, con apoyo de hombres, de armas y de recursos de guerra que Bolívar llegó a Venezuela en 1816, decretando la libertad de los esclavos y diciendo: que de ahora en adelante, en Venezuela habrá un solo tipo de hombres y de mujeres, todos serán ciudadanos.

Comenzó Bolívar a hablar de la igualdad, pero luego comenzó a concretarla en 1825, he dicho, después de la guerra, finalizada la guerra y sobre todo comenzaron ellos a concretarla en Bolivia en 1825, hace 180 años.

Bolívar por ejemplo, aquí está el pensamiento de Bolívar de 1816: “La naturaleza, la justicia y la política, piden la emancipación de los esclavos”. De aquí en adelante sólo habrá en Venezuela una clase de hombres: todos serán ciudadanos. La igualdad.

Ahora, Bolívar estaba consciente y aquellos hombres y mujeres estaban conscientes de la necesidad de darle forma a un nuevo orden político, a un nuevo orden social, postcolonial; cosa que no lograron, por cierto, como dicen los chilenos: por cierto. No lograron; pero tenían clara la idea del nuevo orden social, político y económico, y entonces allá en Bolivia es donde ese pensamiento y ese compromiso social adquieren real y verdadero carácter político y jurídico. Son emitidos en Bolivia los siguientes decretos, como un ejemplo; como un ejemplo propongo se considere para la redacción de la Carta, de esta nueva Carta.

Los derechos del indio, 4 de julio de 1825. Un decreto donde Simón Bolívar prohíbe la manutención indígena; un decreto donde Bolívar prohíbe la explotación del indio. Un decreto donde Bolívar establece la obligación del contrato y el pago en salario a los indígenas; decreto sobre distribución de tierra a los indígenas, 4 de julio de 1825. Me pregunto con todos ustedes ¿no será que esto nunca se ha cumplido? ¿No será que hay que retomar esos decretos y comenzar a cumplirlos? ¿Cuáles serán las causas de la desestabilización permanente de los pueblos centroamericanos y suramericanos. Será como dicen, representantes algunos iluminados por Dios incluso, de la élite norteamericana? Dicen ellos que hablan a nombre de Dios, pero hablan a nombre del demonio, y son el demonio en pasta. Sí, el demonio, son esos seres, yo no se si humanos, capaces de lanzar bombas atómicas sobre un pueblo entero. Y dicen que en nombre de Dios, que ellos hablan con Dios y que Dios mandó a hacer eso.

El fundamentalismo irracional, la locura pues. La locura. Locura peligrosa pues, como un mono con una hojilla. Los locos más peligrosos del mundo están hoy en Washington, tienen mucho poder, tienen bombas atómicas; pueden acabar con este planeta. Pueden acabar con este planeta, amigas y amigos.

Nuestro planeta está en serio peligro, la vida de los nietos de nosotros está en peligro. Hoy lo comentaba en el Aló Presidente; tuve que recortarlo un poco para llegar a la hora, como llegué. Bueno lo recorté en la mañana y lo recorté en la tarde, doble recorte por la sesión especial que la Asamblea Nacional hizo en honor a Martin Luther King, teniendo como orador al Reverendo Jesse Jackson; ese si es un Reverendo, el otro es un reverendísimo; un verdadero reverendísimo loco. Loco, loco pero con acceso a the White House y con una red de televisoras, imagínense ustedes; una red de televisoras envenenando la mente de millones; verdadera amenaza pública.

Anuncio que mi gobierno va a ejercer acción penal-judicial en los Estados Unidos, y todavía, todavía el mundo está esperando que el gobierno de los Estados Unidos se pronuncie al respecto del llamado terrorista que hizo este señor. Lo que dijeron hasta ahora: es que no, que ése es un ciudadano privado. Ah bueno, ciudadano privado entonces puede hacer lo que quiera; es un criminal, es un terrorista, y si el gobierno de los Estados Unidos no toma las acciones que deba tomar, entonces nosotros iremos a Naciones Unidas, iremos a la OEA a denunciar al gobierno de los Estados Unidos de estar amparando a un terrorista que está pidiendo el asesinato de un Presidente. Esas son las dificultades que tenemos nosotros para hacer una carta conjunta de todos; vaya dificultad. Y es una serie dificultad verdad, cómo conciliar. Cómo conciliar, porque los europeos si, tienen diferencias no, los franceses con los alemanes, los españoles, los ingleses, ¿pero serán tan grandes los contrastes y los choques de intereses como aquí en América son?; entre el Norte de la América, el Sur de la América y el Centro de la América? Son abismales los contrastes, vaya que dificultad.

A veces incluso yo pienso que en un futuro, no sé si lejano o cercano, los pueblos de América Latina y Caribe tendremos que organizarnos nosotros solos en nuestra comunidad, según nuestros propios criterios, porque la diferencia es abismal; es abismal la diferencia. Vaya que dificultad. Sin embargo, seguiremos tratando, seguiremos tratando; tratando de acercarnos, de conciliar con los intereses del Norte de América.

Vuelvo aquí. A veces es más fácil hablar del pasado que del presente. Decretos de Bolívar, los derechos del indio. Distribución de tierra a los indios, del 4 de julio de 1825. Sobre el sistema educativo de la nueva nación boliviana, el 11 de diciembre de 1825. El sistema educativo, educación como decía Aristóbulo para todos, era el planteamiento o es el planteamiento de Bolívar y de su Ministro de Educación de Bolivia que era Simón Rodríguez, el Róbinson de Caracas.  Distribución de tierras el 14 de diciembre de 1825, decreto sobre censo agrícola de Bolivia, 17 de diciembre de 1825.  Simón Rodríguez en su obra, “El Libertador del Mediodía de América y sus Compañeros de Arma defendidos por un Amigo de la Causa Social”, libro publicado, el lo escribió un poco antes pero nadie se lo quería publicar, y al fin lo publicó en enero de 1830, es la célebre defensa de Bolívar asumida por Simón Rodríguez cuando todo el mundo le cayó, las élites de este continente, desde Washington hasta Buenos Aires, las élites europeas le cayeron encima a Bolívar cuando se dieron cuenta que planteaba pero con vigor infinito la libertad de los esclavos, la igualdad y la justicia.  Y lo echaron a Bolívar, y echaron a Sucre y echaron a San Martín y echaron a O’Higgins y echaron a Artigas y se adueñaron las élites de ésta República entonces naciente. 

Simón Rodríguez defiende a Bolívar y dice lo siguiente, cito, “expidió Bolívar un decreto para que se recogiese los niños más pobres, los niños pobres de ambos sexos.  No en casa de misericordia ahilar por cuenta del estado, no en conventos a rogar a dios por sus bienhechores, no en cárceles a pulgar las miserias o los vicios de sus padres, no en hospicios a pasar sus primeros años aprendiendo a servir para merecer la preferencia de ser vendidos a los que buscan creados o esposas inocentes, los niños se habrían de recoger en casas cómodas y aseadas con piezas destinadas a talleres y éstos surtidos de instrumentos y dirigidos por buenos maestros. 

Los varones debían aprender tres oficios principales – albañilería, carpintería y herrería, porque con tierras, maderas y metales se hacen las cosas más necesarias y porque las operaciones de las artes mecánicas secundarias dependen del conocimiento de las primeras.

Las hembras aprenderían los oficios de su sexo, considerando sus fuerzas, se quitaban por consiguiente a los hombres, muchos ejercicios que usurpan a las mujeres,  todos debían estar decentemente alojados, vestidos, alimentados, curados y recibir instrucción moral, social y  religiosa, se daba ocupación a los padres de los niños recogidos, si tenían fuerza para trabajar y si eran inválidos se les socorría por cuenta de sus hijos. Con esto se ahorraba la creación de una casa para pobres ociosos y se les daba a los niños una lección práctica sobre uno de sus principales deberes, tanto alumnos como sus padres gozaban de libertad, ni los niños eran frágiles ni los viejos eran presidiarios. El día lo pasaban ocupados y por la noche se retiraban a sus casas excepto los que querían quedarse. 

Así comenzó Bolivia, era Sucre Presidente, era Simón Rodríguez Ministro de Educación y era Bolívar el líder.  Era la utopía, así lo dijo Simón Rodríguez, la utopía de Tomás Moro, no está por allá en  una isla, está aquí, es Bolivia, era el nuevo mundo.  Sigue Simón Rodríguez, la intención no era como se pensó llenar el país de artesanos rivales o miserables, sino instruir y acostumbrar el trabajo para ser hombres útiles, asignarles tierras y auxiliarlos en su establecimiento.  Era colonizar el país con sus propios habitantes, el proyecto, se daría instrucción y oficio a las mujeres para que no se prostituyesen por necesidad ni hiciesen del matrimonio una especulación para asegurar su subsistencia, la liberación femenina”. 

Todo esto y mucho más está en la Carta.  Esa Carta, si no la tomamos en cuenta fracasaríamos en cualquier Carta, esa es la Carta originaria.  Es la Carta amasada con nuestras culturas ancestrales, amasada en nuestra tierra, amasada en la lucha en la batalla con sangre, con sudor y lágrimas parodiando a Winston Churchill, o citándolo más bien, es la Carta Originaria.

Por esos días, el Presidente de Bolivia, Gran Mariscal de Ayacucho, en algún documento escribió lo siguiente, cito, “cuando la América ha demarrado su sangre por afianzar la libertad, entendió que lo hacía por la justicia también, compañera inseparable, sin el goce absoluto de ambas abría sido inútil su emancipación.  Este proyecto de libertad, de igualdad y de justicia sabemos nosotros que fracasó y así lo recogen ellos mismos.  Sucre, le dan un golpe de estado en Bolivia y lo obligan a renunciar al gobierno.  A Bolívar lo expulsan de aquí de Venezuela  y luego tratan de matarlo en Bogotá varias veces.  Lo obligan a renunciar y se va a Santa Marta a morir casi solitario.  Sucre, lo asesinan en Berruecos. Manuela Sáenz queda proscrita, era una gran revolucionaria la Manuela Sáenz, hay una carta donde le dice a Bolívar por allí por 1830, “Simón, Simón, ¿si nuestros indios siguen pidiendo limosna, si nuestros niños siguen en la calle muriéndose de mengua, de qué sirvió la independencia?”  Y es verdad.  Y tal cual, por eso fue que Bolívar lanzó aquella frase, “Jesucristo, Don Quijote y yo, los tres grandes majaderos de la historia, he arado en el mar, vámonos muchachos, vámonos, esta gente no nos quiere”.  Frases, demoledoras, crueles.  Pero igual dijo, “la suerte de Venezuela, no me será indiferente ni aún después de muerto, dejo mis angustias para el futuro, dejo este código a la posteridad”, cuando se dio cuenta que no era tiempo.  “El gran día de la América no ha llegado”, dijo, “pero llegará”.  Soy de los que creen, señor Secretario General, señoras y señores que nosotros estamos ahora mismo en presencia de la posibilidad de que el día de la América, de nuestra América, ahora si haya llegado, casi doscientos años después de aquellos acontecimientos. 

Y por eso aquí en Venezuela, y desde aquí desde Venezuela, luchamos con tanta pasión, con tanta dedicación, construyendo aquí de la mano y del corazón de nuestro pueblo un nuevo orden político social económico integral, y contribuyendo con infinito respeto a la soberanía de los pueblos hermanos de nuestra América y a la soberanía de las naciones y las repúblicas, pero contribuyendo en la búsqueda de ese camino, para construir un nuevo orden, verdaderamente nuevo y un orden democrático, profundamente democrático.

Que en Venezuela hay proceso tiránico, bueno, es para reírse en verdad, pero es una de las grandes mentiras que desde Norteamérica bañan al mundo. La tiranía de Chávez, el tirano Chávez. El reverendísimo señor aquel, después de lo que pasó y la alharaca que se armó en el mundo entero, después dijo que no, que no que él no había dicho que me mataran sino que me secuestraran. Entonces es doblemente terrorista. Debo decir lo siguiente, según los convenios internacionales, ya he dado instrucciones a mi canciller y a nuestro Embajador en Washington para comenzar el proceso. Según los convenios internacionales Venezuela pudiera incluso solicitar la extradición de este reverendísimo. Porque las leyes internacionales leyes internacionales son. Los convenios internacionales convenios internacionales son. Y los presidentes de las repúblicas y estados constituimos una especie a la que llaman –a ver si recuerdo- somos ciudadanos especialmente e internacionalmente protegidos. A mí no se me puede detener en ninguna parte del mundo, como a ningún presidente, por ninguna razón. También a altos funcionarios, el Secretario General de la OEA también lo es, internacionalmente protegido. Y cualquier persona que atente o amenace a alguien internacionalmente protegido es un delincuente internacional. Y está escrito en los convenios antiterroristas recientemente firmados y actualizados. El llamado a asesinar un jefe de estado es un acto terrorista. Así que este señor lo que es un reverendísimo terrorista. Ahora, el gobierno de los Estados Unidos tendrá que decidirse. Por cierto que todavía estamos esperando la decisión acerca del otro reverendísimo terrorista como lo es Posada Carriles. Hemos pedido extradición. Ya veremos qué va a hacer el gobierno de los Estados Unidos si va a continuar protegiendo en su territorio terroristas como estos reverendísimos. Debería llevarlos a presión para dar ejemplo ante el mundo, para dar ejemplo, para ser consecuente con su pregón.

Bueno, la carta histórica está allí, viva. A eso me he querido referir señor secretario general, amigas y amigos.

Mojemos la punta de nuestros lápices en el tintero de la historia si queremos tener una carta verdaderamente efectiva para comenzar a cambiar el terrible panorama que nos rodea. Terrible panorama que cada vez se agrava más. Cada día se agrava más. No es cierto que así visto a nivel continental vayamos por buen camino hacia el cumplimiento de las modestísimas metas del milenio. No es cierto. Hay más pobreza hoy en América, y sobre todo en América Latina y el Caribe, que hace cinco años. Hay más exclusión hoy que hace cinco años. Hay más analfabetismo. Se incrementan las enfermedades, los problemas sociales, las convulsiones políticas. No vamos por buen camino. Es mentira, Este no es el camino. Yo, a mi modesto entender, creo que hay que virar. No pretendemos nosotros que nadie siga el sendero que Venezuela viene construyendo. No. Cada país tiene sus particularidades, pero así, a grosso modo, hay que decir que el capitalismo es la perversión de los modelos económicos, por ejemplo. Desde aquí desde Venezuela nos hemos atrevido modestamente a llamar a un debate. ¿Será que en el marco del capitalismo nosotros vamos a poder cumplir las metas del milenio y más allá? No seamos ilusos. Esa es la causa precisamente. Hay que erradicar el problema en la causa, la enfermedad de la causa profunda y es el modelo capitalista, que es el modelo del egoísmo, el modelo excluyente, el modelo a través del cual unas minorías enriquecidas explotan a unas mayorías cada vez más empobrecidas. Esa es la verdad. Reconozcámoslo, si es que queremos de verdad solucionar en drama de nuestros pueblos. No los tengamos en mentira.

Ahora, yo tengo la ligera impresión que si no nos diéramos cuenta de ello de verdad verdad, y si no tomamos las medidas que debamos tomar a tiempo, de verdad vedad, se nos va a seguir recalentado el piso, se nos va a seguir moviendo el horizonte. Se van a seguir desplazando las capas tectónicas que sustentan nuestros países. Y la culpa no es de Chávez ni de nosotros los venezolanos. Es una alianza diabólica, dicen algunos, con Fidel Castro. Tonterías, pero eso es lo que dicen en Washington y eso el lo que dicen en algunos países de nuestra América, algunas élites, los representantes de algunas élites.

¿Queremos solucionar de verdad verdad el drama de la desigualdad? Cambiemos el modelo. Salgamos del capitalismo. Decimos desde Venezuela, ¡vayamos a un socialismo de nuevo tipo, al socialismo del siglo XXI! Decimos desde aquí. Modelo para la igualdad, para la justicia.

Creo que el debate va a estar bien aliñado. Interesante el debate. Creo que es tiempo de debate, sí. De ideas. Hay un renacimiento de ideas que nos quería imponer el pensamiento único, el consenso de Washington.

En Venezuela tenemos, señor secretario general, algunas ideas. Al mismo tiempo que debatimos, no podemos pasar un siglo debatiendo. No hay mucho tiempo. Ayer nada más estaba leyendo un artículo que salió en el diario El Universal, aquí en Caracas, donde unos científicos norteamericanos alertan de que si las cosas van como van y el planeta sigue recalentándose al ritmo que lleva, dentro de cien años habrá desaparecido en hielo en el Artico. ¿Alguien se ha puesto a pensar en lo que eso significaría? Pero vamos directo para allá. En otro artículo aparecido también en la prensa de estos días, no lo colocan nunca en primera plana saben, eso hay que buscarlo por allá por las páginas interiores, porque hay una dictadura mediática en el mundo. Ese es otro de los grandes problemas que tenemos, la dictadura mediática universal. Le niegan a los pueblos la información esencial, vital; se le niega a los pueblos, se le desfigura para cuidar los intereses capitalistas de grandes empresas transnacionales y de grandes imperios económicos y políticos.

Otra noticia que estaba leyendo dice que, ya ese no es un orificio esa es una tronera, el de la capa de ozono. Ya en la última medición que se ha hecho según este informe que salió en prensa, la capa de ozono está ya casi del tamaño de Suramérica; ella va creciendo y va reduciéndose, según las estaciones. En el invierno creo que se contrae. Sí, en el invierto se contrae, en el verano se abre más. El último verano, cada vez que se abre se abre más, y cada vez que se cierra se cierra menos; la tendencia es catastrófica para nuestros nietos. No hay mucho tiempo, no hay mucho tiempo.

Cuando Carlos Marx lanzó aquella frase de “socialismo o barbarie”, había tiempo, hoy casi no hay tiempo. Noam Chomsky acaba de publicar uno de sus libros más recientes, “Hegemonía o Supervivencia”. Si el modelo hegemónico continúa imponiéndose en el mundo, se quiebra la supervivencia en el planeta. Estos no son cuentos de Chávez un domingo por la noche, ojalá fueran. Ojalá estuviera yo loco y estos fueran productos de mis locuras; ojalá. Es la más cruda realidad, pero el gobierno de los Estados Unidos se niega a firmar el Protocolo de Kyoto, para proteger a sus grandes empresas y a su imperio económico. Esa es la verdad. Con la verdad ni ofendo, espero que nadie se sienta ofendido. El Caudillo Artigas lo dijo: “Con la verdad ni ofendo ni temo. Es la verdad”.

Desde Venezuela entonces, además de estas aquí luchando internamente, construyendo en revolución y en democracia un nuevo orden interno en lo económico, en lo social, en lo político, en lo integral, pues hacemos varias propuestas a nuestros hermanos del continente. Algunas van tomando forma, y eso nos da mucho optimismo y pensamos de que si es posible, de que si es posible que esté llegando el gran día de nuestra América, y que ésta nuestra América de alguna manera contribuya a salvar al mundo, a salvar al planeta de la gran amenaza de destrucción que pende sobre él.

Venezuela por ejemplo, ha acordado con los países caribeños, con un conjunto de países caribeños la creación de Petrocaribe. Es un modesto aporte, pero creemos que ese es el camino correcto. Y ya hemos firmado con Jamaica el convenio y el 6 de septiembre estaremos, Dios mediante, en Jamaica con el resto de los representantes de los países caribeños, Presidentes, Primeros Ministros, firmando los convenios bilaterales con cada país, a través de los cuales Venezuela le ofrece garantía, seguridad de suministro energético a esos países, a esos pueblos, además en condiciones de cierta flexibilidad, con ciertas ventajas que no nos harán ni más ricos ni más pobres; un descuento que se convierte en un financiamiento hasta de 40%; es decir, si un barril de petróleo está en 50 dólares hoy, promedio del barril nuestro, el barril venezolano es más barato, el más caro es el texas, ese es el más caro, el texas, carísimo; no vayan a comprar ese petróleo texas, el de aquí es más barato. El barril nuestro está por 50, en promedio del año. No, no que 50, 40, una ganga, 42, está llegando a 42. Supongamos que 50 pues.

Entonces nosotros le vendemos a Jamaica por ejemplo, el barril no a 50 sino a 30, un 40% que se convierte en un financiamiento. Ellos nos pagan el 60%, y luego el otro 40% lo van a pagar en 25 años a 1% interanual, y además nos pueden pagar con bienes y servicios. Ahora, cuando sumamos, cuando sumamos todos los países que se están beneficiando y se van a beneficiar con este convenio de Petrocaribe, el total es importante, es un modesto aporte, pero nosotros invitamos a los países, oye los más desarrollados, los más ricos; nosotros no somos un país rico, qué vamos a ser un país rico. No somos tampoco un país desarrollado, qué lo vamos a ser. Nosotros aspiramos que poco a poco algunos otros países vayan siguiendo el ejemplo y ofreciendo fórmulas parecidas, a los más pobres, a los más débiles.

Totalizando Petrocaibe para los próximos 10 años, Venezuela está dando un financiamiento a estos países hermanos caribeños, de 17.000 millones de dólares para los próximos 10 años, pagaderos a 25 años y a 2% de interés anual. A ver si el Fondo Monetario se anima y sigue el ejemplo, a ver si el Banco Mundial se anima y sigue el ejemplo. Porque si se puede hacer y mucho más, para la batalla contra la miseria y la pobreza. Si Venezuela sola puede aportar para un área como la caribeña, para los próximos 10 años, 17.000 millones de dólares, y ahí no estamos incluyendo los aportes a Suramérica, Uruguay, Paraguay, Argentina, hasta ahora; no están incluidos. Incluyendo estos países de Suramérica, la cifra debe llegar a los 20.000 millones de dólares en los próximos 10 años.

Me pregunto ¿Si un país como Venezuela puede aportar 20.000 millones de dólares como crédito, porque es un crédito, de esta manera, no será que en el continente americano todo donde hay países mucho más grandes que Venezuela, poderosos que Venezuela, desde Canadá hasta el Cabo de Hornos, pudiéramos hacer un esfuerzo para redondear no menos de 150.000 millones de dólares para esta próxima década del 2005 al 2015, y cumplir, al menos, con las modestas metas del milenio? Claro que podemos hacerlo, sólo falta la voluntad para que lo hagamos. Claro que si podemos hacerlo.

Hemos propuesto desde hace años ideas, ideas, pero como vemos que no hay respuestas concretas, nosotros hemos decidido avanzar, hasta donde podamos, hasta donde podamos. Y no nos pesa nada, ni hace falta que nadie nos dé las gracias porque lo asumimos como un compromiso. Además, está en nuestra constitución, en nuestra carta fundamental y está en nuestra carta originaria, la carta bolivariana.

Venezuela ha propuesto Petrosur y avanzamos con Brasil, con Argentina, con Uruguay en Petrosur. Venezuela ha propuesto Petroandina a los países andinos y ahí está la propuesta. Vean ustedes cuantas cosas pudiéramos hacer. Hace poco el Ecuador tuvo un conflicto y nos pidieron apoyo y por qué no darlo. ¿En qué consiste el apoyo? Un préstamo de petróleo. Ecuador no pudo producir petróleo durante varios días. Una llamada, un delegado, una reunión y ya acordamos cuánto es que le vamos a prestar. Un millón y medio de barriles prestados. Nos van a pagar dinero. Nada. No, no. Nos van a pagar en petróleo cuando ellos puedan pagarnos en petróleo. ¿Qué empresa transnacional petrolera haría esto por algún país nuestro? Ninguna. Ninguna. Pero nosotros desde los Estados desde los gobiernos sí podemos hacer mucho entre nosotros mismos. Este es un ejemplo nada más de lo que puede ser Petrosur o los negocios petroleros que queremos compartir con los países suramericanos y caribeños. Venezuela, por causas naturales, es el primer reservorio de petróleo del mundo. Venezuela tiene la primera reserva de petróleo en el mundo y la octava de gas en el mundo. Ahora nosotros queremos compartir esa energía, ese potencial, en primer lugar con nuestros países latinoamericano, caribeños y también con los Estados Unidos, pero no sólo con los Estados Unidos. He ahí una de las más grandes diferencias de la Venezuela de hoy con la Venezuela del pasado. Éramos una colonia, hoy somos libres. Esa es la gran diferencia.

Venezuela ha propuesto a los países de la América Latina y el Caribe la conformación de un banco del sur, por ejemplo. ¿Que sería difícil? Absolutamente no. Hagámonos una pregunta. Preguntémosle a los bancos centrales de nuestros países dónde están las reservas internacionales de nuestros países. ¿Dónde están? Arriba en el Norte. En forma muchas veces de barras de oro, papeles, bonos, dólares, euros. Lo que estamos proponiendo es muy sencillo, que hagamos un acuerdo los países de Suramérica o de América Latina y movamos una parte de esas reservas aquí, a nuestra región, y hagamos un banco del sur. ¿Cómo que no podemos? Y, ¿para qué nos eligieron nuestros pueblos aquí, y para qué tenemos nuestras constituciones y nuestras leyes y nuestro compromiso? Cómo que no podemos. ¿Quién nos lo impide? Claro que sí se puede. Nosotros sin embargo hacemos la propuesta y vamos avanzando. Hace poco hicimos algo que jamás se había hecho en esta región, países con dificultades fiscales –a pesar de nuestras dificultades también- hemos comprado unos bonos en Argentina por 500 millones de dólares y es posible que compremos otros bonos, que algunos los llaman los bonos Chávez, no, son los bonos Kirchner, no me echen a mí esos bonos, son los bonos Kirchner, nosotros se los hemos comprado. ¿Por qué no? ¿Cómo que no? Ah, sí le compramos bonos al tesoro de los Estados Unidos.

Preguntemos en nuestros bancos centrales cuántos miles de dólares tienen nuestros bancos centrales, que son dineros de nuestros pueblos, en bonos de los Estados Unidos. Ah, esos sí podemos comprarlos, pero no podemos comprarles bonos a otros países entre nosotros mismos. No podemos hacer un sistema financiero latinoamericano, caribeño. Venezuela lo está intentando. Ahí dando pequeños pasos y contando con que nuestros hermanos aprecien estos y sobre todo nos demos cuenta que sí es posible que avancemos hacia un nuevo orden social, un nuevo orden económico, un nuevo orden político, realmente democrático, con democracia pero no esa endeble democracia que aquí vivimos durante muchos años, democracia de élite. Esas no son democracias verdaderas. Esas son dictaduras con careta democrática, como la que aquí tuvimos durante mucho tiempo. Democracia sin ningún profundo contenido popular no es democracia. Democracia sin un amplio movimiento participativo popular no es democracia, es otra cosa. Hagamos verdaderas democracias y tendremos estabilidad política y social. Hagámoslo.

Yo le decía a un amigo y tengo mucho cuidado al mencionar esto, pero a pesar del cuidado mi alma me dice que debo hacerlo para que evaluemos, para que evaluemos. A Lucio Gutiérrez le dije varias veces, “Lucio, Lucio, no creas que porque te reciben en la Casa Blanca tienes garantizado el futuro. Lucio, Lucio, no creas que porque hagas un acuerdo con la élite de tu país tienes garantizado el futuro”. Le dije, “Lucio, la única garantía en mi modesto criterio es tu pueblo, Lucio. Ese sufrido y profundo pueblo hermano del Ecuador”. Y Lucio no entendió, lamentablemente, y le dio la espalda a su pueblo y apenas llegó un pequeño ventarrón, ahí está. La oligarquía lo apuñaló porque él no es de la oligarquía ecuatoriana y a Washington ni le va ni le viene. ¿Queremos gobiernos sólidamente conformados en un marco democrático? Amarremos nuestro destino con los pueblos del nuestro continente. Esa es la única alternativa, es la única alternativa.

Nos llaman populistas. Populistas, como una forma de desmejorarnos. Populistas, terroristas, demagogos, de todo; eso nos dicen. No es populismo en verdad, es democracia, verdadera democracia. Verdadera resolución de luchar contra las raíces de la pobreza. Lo decimos y lo hacemos hasta donde podemos, con nuestros errores. ¿Quién puede evitarlo? Con nuestros defectos. ¿Quién no los tiene?, pero tenemos clara la estrategia y la afincamos cada día más. Si queremos acabar con la pobreza démosle poder a los pobres porque ellos mismos van a derrotar su pobreza, ellos son los actores de su propia historia, no son ellos objetos a los que vamos a decorar y a pintar para que se vean bonitos, no, ellos son sujetos, son alma, nervio, cuerpo y espíritu, solo ellos, solo con ellos podemos derrotar la pobreza y la desigualdad, solo con una amplia, profunda, decidida, vibrante y comprometida participación popular.

En Venezuela lo vamos logrando, lo vamos logrando, cómo fue que nosotros logramos, ya lo decía Aristóbulo, erradicar el histórico y crónico analfabetismo en Venezuela, claro, hubo planificación, claro, hubo aporte de recursos financieros, claro, hubo el apoyo invalorable de Cuba y su experiencia. Cuba hace tiempo ya que es tierra libre de analfabetismo, no hay analfabetismo en Cuba, pero nada de eso hubiese sido suficiente sin la estruendosa participación de un ejército, el pueblo venezolano, ciento de miles de voluntarios, 130.000 voluntarios que se desplegaron por todas partes hasta los caños y ríos más profundos de la selva, hasta las montañas nevadas de los Andes, en las islas de Venezuela, en los cuarteles, en las cárceles, en los barrios más alejados, en el pueblo más remoto, hasta allá llegó la Misión Róbinson a llevar luz y hoy Venezuela es territorio libre de analfabetismo, participación popular, participación comunitaria, yo incluso, ustedes saben que nosotros nos oponemos al ALCA y creo que el ALCA murió.

Ahora lo que hay son unos alquitas por ahí, pero la propuesta aquella del ALCA murió. Afortunadamente murió, porque esa es una propuesta colonialista. Nosotros desde Venezuela, desde hace varios años, y ahora con varios países ha estamos adelantando – y no sólo países, no sólo gobiernos- cuando digo países no son sólo los gobiernos, porque un país tiene muchos actores políticos, sociales, instituciones, empresas, etc. Estamos avanzando en proyecto al que hemos llamado, o hemos sugerido llamar, ALBA, Alternativa Bolivariana para la América. Un camino distinto, de integración distinta, no la integración neoliberal que nos desintegra, que nos divide, que nos aleja, que nos fragmenta, que nos hunde. Es la integración para la vida la que necesitamos, no para la muerte. Hemos dado ya algunos pasos importantes en esta dirección de Alternativa Bolivariana para la América.

Señor secretario general, con mucho respeto, proponemos que en estos debates se discutan estas cosas, se discutan todos estos esfuerzos de cooperación económica, Petrocaribe, son parte del ALBA, de la alternativa. Pero no sólo lo económico, lo productivo, lo social va por delante, aún cuando lo económico es social, lo político es social, todo es social. Decía Cristo que el hombre es alfa y el omega el comienzo y el fin. Pero, fíjense ustedes, ya cité el caso de la alfabetización. Si nosotros nos propusiéramos, pero de verdad, verdad, más allá de las reuniones cumbre, más allá de los saludos a la bandera, más allá de los documentos –que bastantes hay en estas tierras y en estos tiempos- muchos documentos y cada uno mejor que el anterior, redactado de manera perfecta, pero la mayoría se queda ahí congelado. Si nosotros nos proponemos y esta reunión y este esfuerzo y esta Carta Social pudiera ser el comienzo de una nueva etapa donde la voluntad política, la suprema voluntad de gobernantes, de instituciones, de gobierno se ponga en acción. Sólo así podremos hacerlo. Es una verdadera guerra la que nos llama. Una verdadera batalla la que nos espera.

Hace poco estábamos en Cuba –no está Cuba aquí, lo sabemos. Yo no sé si Cuba tenga como parte de su política exterior retornar a la OEA. Creo que no, pero sí es bueno que nos preguntemos en la OEA ¿por qué no está Cuba? ¿Quién decidió que no estuviera Cuba? ¿Queremos hacer una prueba? Hagamos un referéndum en todo el continente para preguntar país por país a ver si Cuba debe estar en la Organización de Estados Americanos. Pero sabemos que no está Cuba aquí, pero hace poco estábamos en Cuba, hace una semana, exactamente el día domingo pasado, y con Fidel asumíamos allá en un pueblito llamado Sandino el compromiso de Sandino, así lo hemos llamado. Ya el compromiso tiene varios temas andando, varias líneas de trabajo en desarrollo. Una de ellas tiene que ver con la salud; formar 200 mil médicos en los próximos diez años. Ya hemos comenzado. Hace falta un ejército de médicos porque la mayor parte de nuestros médicos, hay que reconocerlo, ¿se irían a los barrios de la miseria, se irían allá a las selvas profundas a atender a los más débiles, a los pobres, cuando sabemos que en nuestro mundo capitalista lamentablemente, con pocas excepciones, la medicina se ha mercantilizado y “yo médico, bueno, te atiendo si tienes con qué pagar”. Y sobre todo después de la fase neoliberal del capitalismo, cuando se privatizaron buena parte de los servicios médicos de nuestros países.

Hay muchos médicos con conciencia social, muchos médicos que trabajan con nosotros, venezolanos, pero son una minoría. Aspiramos que con estas acciones la conciencia vaya renaciendo, la conciencia social. Vamos a formar 200 mil médicos en los próximos diez años. Vamos a devolverle la vista a través de intervenciones quirúrgicas a seis millones de latinoamericanos y caribeños en los próximos diez años, entre Cuba y Venezuela. Y ya comenzamos. Ya hemos comenzado.

En Cuba en lo que va de año han sido intervenidos quirúrgicamente ya casi sesenta mil venezolanos. Y la meta era cien mil. La hemos incrementado a 150 mil este año. Mientras nosotros aquí construimos nuestro sistema nacional público de salud, que ya hemos comenzado, para intervenir no sólo a nuestros compatriotas venezolanos sino a personas de cualquier país de América, incluyendo los Estados Unidos. Cuántas personas no pierden la vista por cataratas; una operación de cataratas es muy sencilla, es muy sencilla. Se sustituye el cristalino opaco por la catarata y se coloca un lente intraocular, y la persona recupera la vista; hay muchos niños incluso que nacen con catarata congénita y a los 10 años ya no ven. Muchos hombres y mujeres a los 50 años ya no ven por cataratas. Esos millones y millones de pobres cómo pagan una operación de cataratas? Si muchas veces no tienen para comer. Terigio, glaucoma, y cuántas otras enfermedades y afecciones visuales.

Ese es el ALBA, y no le cuesta un centavo a ningún ciudadano de nuestra América; si un señor quiere operarse la vista porque necesita operarse en Vancouver, en Washington, en California, en San Francisco o en Montevideo, vaya a las Embajadas Venezolanas, regístrese, regístrese. Si no tiene, si no tiene cómo en su país hacerlo, anótese en la Embajada Venezolana que lo chequearemos y nos encargaremos de su traslado a Caracas o a La Habana, sin que le cueste un centavo, con un acompañante, familiar o amigo. Se opera, reposa por varios días y lo colocamos en su casa de regreso, sin que le cueste un centavo. Esa es el ALBA. ¿Se podrá hacer esto en una mayor dimensión. Sí o no? Claro que se puede hacer, lo que nos falta es un poquito más de voluntad y de conciencia.

En estos próximos 10 años, del 2005 al 2015 señor Secretario General, Venezuela se pone a la orden con todo lo que podamos, con nuestra experiencia. Estoy seguro que Cuba también, no puedo hablar por Cuba pero estoy seguro que Cuba también, para irnos en una verdadera campaña alfabetizadora a lo largo y ancho de este continente, incluyendo los Estados Unidos de Norteamérica donde hay mucho analfabeta. Propongo, propongo que la Carta Social de la América, me gusta más el término la América o las Américas pues, propongo que una de las metas de nuestro plan de acción sea, eliminar totalmente el analfabetismo desde las tierras heladas de allá de Canadá hasta el Cabo de Hornos. ¿Podemos hacerlo? Claro que podemos hacerlo, si aquí lo logramos en año y medio, millón y medio prácticamente de alfabetizados. ¿Qué es difícil? No, se requiere mucho esfuerzo si, pero no es difícil, es fácil y podemos hacerlo. Eliminar el analfabetismo.

Un plan extraordinario de producción de alimentos. ¿Será el reverendísimo que anda por ahí? Como él habla con Dios, es capaz de aparecer aquí de repente. Me cuentan que una vez el reverendísimo estaba en el programa que tiene de televisión, orando en una playa, no sé dónde, para que un huracán se desviara. Yo creo que lo que está es bien loco ese reverendísimo. También podemos ofrecerle asistencia psiquiátrica gratuita dentro de la Misión Barrio Adentro al reverendísimo, no le cobraríamos nada. Pudiera ser causa perdida pero habría que hacer el intento.

Creo que podemos fijarnos unas metas continentales, acabar con el analfabetismo. Hablaba de los alimentos. ¿Quién puede creer, en su sano juicio, que a través de las leyes del mercado vamos a poder acabar con el hambre? Con el hambre que azota a nuestros pueblos. Nunca lo lograríamos, nunca lo lograríamos, en contrario, el hambre no hace sino crecer; el hambre no hace sino crecer. Somos nosotros desde los Estados los que debemos actuar a través de planes extraordinarios, a través de leyes extraordinarias, decretando emergencias. Nosotros aquí tenemos un programa de protección alimentaria a través de casas de alimentación, pero caemos en lo mismo; esas casas de alimentación no podrían existir sin la participación de las comunidades; un voluntariado que reduce los costos, que trabaja, que distribuye. Casas de alimentación, una red de mercados populares públicos, donde a los más pobres de un barrio se les vende la comida a 50% de descuento. Si es que mucha gente no puede ni pagar aun cuando tu le vendas más barato. Boticas populares, suministro de medicamentos. Consultorios populares. Programas especiales, ya lo dije, de producción de alimentos. Vacunaciones masivas para disminuir los riesgos de los bebés, de los niños. Atenciones masivas a las mujeres pobres, sobre todo a las mujeres pobres, porque las mujeres de las clases ricas ellas van al médico, las mujeres embarazadas van al médico y tienen como pagar. Las mujeres pobres no van al médico, no tienen cómo pagar, hay que garantizarle la vitamina o las vitaminas a la mujer embarazada, la atención en el parto; la educación.

En fin, ya Aristóbulo hacía un resumen apretado de estos programas, que ponemos a disposición con mucha humildad, de la Organización de Estados Americanos y estamos a la orden de los pueblos de este continente para junto con ustedes, arremeter de verdad contra estos males. No importa incluso que no nos pongamos de acuerdo a nivel teórico, qué importa. No, no importa que tengamos grandes diferencias en el debate; no importa. Somos enemigos del pensamiento único, debatamos, discutamos, pero actuemos, porque la problemática no hace sino crecer cada día.

Estas reflexiones este día de hoy señor Secretario General, señores ministros, embajadores, representantes de los países de nuestro hemisferio para con ello intentar contribuir, aportar a ese necesario debate para la tan necesaria Carta Social del siglo XXI, que además de Carta debe ser compromiso irrenunciable de lucha de batalla para que el grande día de la América sea ahora en este siglo, para que el sueño de Martin Luther King y de todos nosotros vaya convirtiéndose en realidad, para que la independencia que nos dieron nuestros Libertadores no haya sido en vano, para que tengamos un mundo en igualdad, en justicia y por tanto un mundo de paz.

Este mi saludo, señor Secretario General y le ruego lo transmitan a todos los pueblos por ustedes dignamente representados. Muy buenas noches y muchísimas gracias.