PALABRAS DEL CANCILLER ALI RODRÍGUEZ ARAQUE
EN LA APERTURA DEL DIALOGO MINISTERIAL

Muy buenos días a todos, antes de nada debo presentar las excusas del Excelentísimo Señor José Miguel Insulza, Secretario General de la organización de Estados Americanos, quien está cumpliendo algunos compromisos y se incorporará muy pronto con nosotros y al cual, por su puesto, reiteramos la más cordial bienvenida a esta Patria de Bolívar.

Excelentísimos Señores Ministros de los Estados Miembros de la Organización de los Estados Americanos presentes en este diálogo; honorables Representantes permanentes y ante la Organización de Estados Americanos; excelentísimos señores integrantes del Cuerpo Diplomático acreditados ante el Gobierno Nacional; honorables representantes de los organismos internacionales y regionales asistentes a este evento; ciudadano Embajador Jorge Valero, representante permanente de la república Bolivariana de Venezuela ante la Organización de los Estados Americanos. Distinguidas personalidades; señoras y señores.

En nombre de nuestro gobierno quiero reiterar la más cordial y la más cálida bienvenida a todas las distinguidas personalidades que han concurrido a este memorable encuentro para debatir asuntos de la más trascendental importancia para la suerte y para el destino de nuestros pueblos.

La humanidad desde hace siglos ha colocado frente a sí un tremendo reto, el mas elemental y sigue siendo el más tremendo, es cómo poder generar los bienes indispensables no sólo para su sobre vivencia sino también para su progreso. Esto último, quizás constituya hoy por hoy el más grande reto.

El impresionante desarrollo de fuerzas productivas en el mundo ofrecen hoy crecientes y abundantes frutos del esfuerzo productivo, sin embargo lo que hoy sigue presenciando la humanidad, es el creciente, in contenido hasta ahora drama de la pobreza, cuya fuente radica precisamente en la desigual distribución del ingreso, en la desigual distribución de la riqueza, en la desigual distribución de los bienes generados por su propio esfuerzo productivo.

He allí la primigenia de muchos de los problemas que hoy nos han convocado para intercambiar nuestras opiniones, nuestra visión, el resultado de nuestras experiencias y también nuestra reflexión sobre como ofrecer salidas al creciente y lacerante drama que representa la pobreza.

Pero este problema de producir más y más eficientemente y al mismo tiempo, cómo distribuir mejor el ingreso, tiene que ver no solamente con las políticas que se aplican en el ámbito nacional, en el ámbito específicode nuestros países y fronteras adentro. Tiene que ver con un problema de mucho mayor alcance y es el problema de cómo se distribuyen los bienes generados por el esfuerzo productivo de la humanidad entera en las distintas regiones del mundo.

Porque la desigualdad se observa no sólo dentro de cada país, la desigualdad se hace más acentuada cuando se comparan regiones, cuando se comparan por ejemplo, los países desarrollados con los llamados países en desarrollo y esa dolorosa clasificación que se ha hecho de los países menos desarrollados. De manera que podemos avanzar considerablemente cuando analizamos el problema en un país determinado, podemos avanzar incluso, como en el caso que nos ocupa el problema de la región, pero el problema tiene un alcance mayor pues tiene que ver con la humanidad entera.

En nuestro caso, en nuestra región y en la Organización de Estados Americanos, se aprobó la Carta Democrática de las Américas, que tiene que ver con el ámbito específicamente político, que tiene que ver con un aspecto pero no suficiente en cuanto a los derechos humanos. Nos referimos a los derechos políticos y ciudadanos. Poco habremos avanzado, estaríamos como lo dijo una vez nuestro Libertador Simón Bolívar, construyendo repúblicas aéreas si solamente nos ocupásemos de los aspectos formalmente

políticos, como es este de los derechos llamados derechos políticos ciudadanos, si no nos ocupáramos de los aspectos esenciales de la vida cotidiana de los seres humanos, del destino de nuestras sociedades, del destino de nuestros pueblos, como que tiene que ver una vez más con el reto de cómo producir más y mas eficientemente; pero al mismo tiempo como encontrar equitativos sistemas de distribución de la riqueza y del ingreso de nuestros países.

En Venezuela tenemos ejemplos claros de lo que esto último representa. Hasta comienzos de los años setenta, cualquiera que observe los esquemas de distribución del ingreso en lo que son los datos registrados por el Banco Central, se encontrará con que las remuneraciones al sector trabajo por lo menos desde los años 40, habían superado a las remuneraciones al sector capital y precisamente en los días de mayor auge petrolero en nuestro país, el llamado “boom petrolero”, se comenzó aplicar un sistema regresivo que provocó una fuerte caída de las remuneraciones al sector trabajo con fuertes incrementos al sector capital, lo cual explica el violento proceso de concentración y la creciente expansión del fenómeno de la pobreza con el cual tenemos que lidiar día a día, en un esfuerzo titánico, que aun nos llevará años, a pesar del esfuerzo realizado, para su completa superación.

No conozco, muy bien la experiencia de cada uno de nuestros países en particular, conozco algo por experiencia propia, la experiencia venezolana, pero me atrevería a opinar que como un fenómeno generalizado en el mundo algo de esto pueda estar ocurriendo en la generalidad de nuestros países, tal cual lo señaló anoche nuestro Secretario General, el doctor Insulza.
 

Sólo llenando de contenido, la Carta Democrática de las Américas con lo que llamamos la Carta Social , podremos estar avanzando a lo que en términos rousseaunianos podríamos llamar un Nuevo Contrato Social, un Nuevo Sistema de Relaciones Humanas, un Nuevo Sistema de Humanización de las Relaciones Humanas. Para ello, obviamente, creo que este ámbito es propicio, para abordar temas, como el ya mencionado relativo a la distribución del ingreso, pues no basta con obtener resultados en esa suerte de obsesión de producir mas y exportar mas.

América, nuestra América cuenta con un mercado gigantesco, cargado de posibilidades, si se toma en cuenta la población que prácticamente duplica la población de los Estados Unidos de Norteamérica y multiplica la población de muchas naciones europeas. Tiene las más grandes reservas energéticas del mundo, si se toma en cuenta no sólo las reservas energéticas de Venezuela, sino también las de los países andinos, Brasil, Argentina, refiriéndonos a las fuentes de hidrocarburos. Pero igualmente con gigantescas reservas energéticas en materia hidráulica, y las llamadas fuentes alternas, que aunque en menor cuantía, representan también una importancia nada despreciable y cuando estamos encarando los retos de la integración obviamente que el factor energético unido a los grandes potenciales que alojan nuestras tierras, agua suficiente, grandes bosques, la mayor contribución de oxigeno a la humanidad está en este ámbito del mundo, pues podemos entender que tenemos al alcance de nuestras manos, la posibilidad de alcanzar crecientes niveles de prosperidad para nuestros pueblos.

De manera que he aquí un segundo aspecto para encarar los problemas relativos a los problemas sociales, a los problemas de la economía, de la sociedad, de la cultura, porque a fin de cuentas la democracia no se puede concebir como algo que se puede seccionar y separar, sino que es un todo integral e inseparable, para que pueda ser tal, pues encontraremos en nuestro continente todas las posibilidades posibles, valga la redundancia, para avanzar hacia los ámbitos de prosperidad que reclaman, y a la cual tienen derecho nuestros pueblos.

Finalmente un breve comentario en cuanto a los objetivos de esta Reunión. Sin duda que habrá que debatir sobre el tema de la democracia, si la concebimos en los términos Lincolnianos como el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo, y quiero subrayar está última categoría: para el pueblo. No es concebible que puedan haber sistemas democráticos, sí ellos no solamente cumplen con la formalidad de ser sometidos al voto, sino sí cumplen además con el más elemental de los propósitos de la existencia de la sociedad organizada que es el de poder satisfacer suficientemente los medios de subsistencia, los medios de vida y las bases elementales para la prosperidad de nuestros pueblos.

De manera que al lado de la Carta Democrática , al lado de la Carta Social, tenemos frente a nosotros el reto también de elaborar un Plan de Acción. Habremos hecho mucho con el consenso de todos y mediante un

intercambio, que no dudo será muy intenso, porque todos en mayor o menor grado tenemos experiencias y resultados que presentar, muchos de ellos altamente positivos, muchos de ellos aleccionadores también por los esfuerzos fallidos que hayamos podido tener, pero en fin de cuentas en la sumatoria un resultado altamente positivo, pero ello no será suficiente sino va acompañado de un conjunto de acciones concretas,si esto no va acompañado de un Plan de Acción.

Venezuela, tal como lo expresó el presidente Hugo Chávez, en su exposición inaugural de la noche de ayer, presentó un conjunto de iniciativas tomadas por Venezuela, tanto en el ámbito interno como el ámbito de la relación con otros países hermanos, con otros pueblos, son experiencias que presentamos modestamente para la consideración de ustedes y con toda seguridad, como lo hemos conversado con otros colegas en algunas oportunidades, otros países tendrán experiencias que aportar.

La conjunción de las experiencias, la síntesis que de ellas se haga, pueden perfectamente conformar no sólo el texto de la Carta Social , sino también el necesario Plan de Acción. Poco haríamos con aprobar un texto de una Carta Social de las América, si el mismo no va acompañado del diseño de iniciativas que permitan darle terrenalidad , concreción, materialización a ese conjunto de postulados que seguramente van a conformar en términos genéricos la Carta Social de las Américas.

Augurando la más viva y más rica discusión y augurando el más notable de los resultados en una discusión que amplía el ámbito del ejercicio democrático de nuestros pueblos y de nuestros gobiernos les deseo la mas feliz estadía en Venezuela y por supuesto el más positivo resultado de estas deliberaciones que tengo el placer de instalar bajo la forma del Diálogo Social de las Américas. Muchas Gracias y muchos éxitos.