| Declaración contra la violencia, por la paz y la democracia en Venezuela | ||
Convencidos
de nuestras elevadas responsabilidades en este momento histórico y
conscientes también de la profunda vocación democrática del pueblo
venezolano, que por ello ama la paz y desea la reconciliación, rechaza
las opciones contrarias a la Constitución y abraza la democracia, las
delegaciones que en esta Mesa representan al gobierno nacional y los
sectores políticos y sociales que lo respaldan, y, a la Coordinadora
Democrática que agrupa a la oposición, hemos decidido suscribir en
forma conjunta la presente Declaración contra la violencia, por la paz
y la democracia en Venezuela. Con
ella esperamos dejar meridianamente clara nuestra convicción de que el
pueblo venezolano tiene una inquebrantable voluntad para fortalecer sus
valores esenciales como sociedad organizada, amenazados por un clima de
confrontación y conflicto que debe detenerse. Esperamos con esta
declaración contribuir significativamente en el afianzamiento de un
clima de entendimiento entre todos los venezolanos. Por lo anterior: 1.
Rechazamos la intemperancia verbal, las recriminaciones mutuas, el
lenguaje hiriente y cualquier retórica que de cualquier manera
contribuya o estimule la confrontación. Proponemos el uso de un
lenguaje de respeto mutuo, de tolerancia, de consideración por las
ideas ajenas, de supremo aprecio por la vida y sus valores esenciales y
especialmente por la dignidad cuya preminencia ha sido consustancial al
pueblo venezolano. En
consecuencia, hacemos un llamado directo e inmediato a todos los actores
políticos y sociales para que den su efectivo aporte dirigido al
restablecimiento de un clima de paz y sosiego en todo el país, mediante
la pronta moderación del tono, el estilo y contenido de sus expresiones.
Ello es absolutamente necesario para que el país tenga la convivencia
democrática que todos requerimos y deseamos. 2. De
manera enfática manifestamos que la violencia, en cualquiera de sus
expresiones o modalidades, practíquela quien la practique y cualquiera
que sea el origen, es absolutamente injustificable y por ello condenable.
De allí que emplacemos a todas las autoridades y organismos
administrativos y jurisdiccionales competentes a actuar sin
contemplaciones para investigar y sancionar la pérdida de vidas humanas,
o las lesiones a estas dirigidas, así como cualesquiera otros hechos de
violencia y en general, demandamos que se exija respeto para la
Constitución y las leyes de la República. 3.
Rechazamos categóricamente que manifestaciones de violencia e
intolerancia, así como expresiones que signifiquen agravio u ofensa
puedan ser forma de dirimir diferencias políticas. Por ello nos
comprometemos a colocar todo nuestro esfuerzo en crear condiciones que
permitan fortalecer y consolidar un clima de paz y tolerancia en el cual
se resuelvan las divergencias por medios pacíficos y democráticos. 4. Hacemos
un llamado al pueblo venezolano para que todos observemos conductas que
se enmarquen en los principios y normas que sustentan los derechos
humanos y su efectivo respeto, de esta forma debe cesarse y proscribirse
toda actitud directa o indirecta de agresión, amenaza, hostigamiento o
violencia que en cualquier forma quebrante o impida el libre ejercicio
de los derechos consagrados en la Constitución, las leyes y los
tratados internacionales que comprometen a Venezuela 5.
Exhortamos a todas las iglesias e instituciones religiosas, a los
gremios profesionales, sindicatos, partidos políticos, organizaciones
similares de la sociedad a promover acciones y emitir mensajes
destinados a exaltar los valores democráticos y los principios de paz,
tolerancia y convivencia y a condenar la violencia en cualquiera de sus
manifestaciones. En la medida en que tales acciones y mensajes se hagan
del público conocimiento y esas organizaciones conforme a sus propios
procedimientos continúen asumiendo un papel activo para la realización
de los propósitos que los originan, se estará dando un aporte de gran
importancia para el mantenimiento y el funcionamiento de la paz y la
democracia en nuestro país. 6. En esta
campaña por la paz y la democracia y contra la violencia y la
intolerancia, los medios de comunicación social públicos y privados,
juegan un papel de fundamental trascendencia mediante la emisión de
programas y mensajes que promuevan la paz, la tolerancia y la
convivencia. Las partes ene esta Mesa, ratifican el total respeto a la
vigencia efectiva de los derechos constitucionales a la liberta de
expresión y de información conforme a los principios que el texto
magno establece en sus artículos 57 y 58. En este sentido, tanto las
actividades que realicen los medios de comunicación, públicos y
privados, como las expresiones que a través de ellos se viertan, así
como las actividades que se dirijan a establecer cualquier
responsabilidad que de tales actividades o expresiones se derivan, deben
enmarcarse estrictamente en la constitución y en las leyes, de forma
que no signifiquen limitaciones indebidas en el ejercicio de tales
derechos. Las
parte ratifican su convencimiento respecto a que los medios de
comunicación social públicos y privados, son indispensables para el
cabal ejercicio de los fundamentales derechos antes mencionados, todo
dentro del marco delos deberes y derechos fijados por la constitución y
las leyes para todos los ciudadanos. 7. Asumimos
el compromiso de mantener y perfeccionar un enlace permanente entre los
factores políticos y sociales que apoyan al gobierno de la República y
los que están representados en la Coordinadora Democrática. Ello nos
permitirá ejercer una acción sostenida que se dirija al cumplimiento
efectivo de los contenidos de la presente declaración y a evitar todos
los hechos que pudieran lesionarla y fuesen capaces de acarrear
consecuencias lamentables. El
trabajo que hemos iniciado en ese sentido desde esta Mesa de Negociación
y Acuerdos nos comprometemos a mantenerlo y mejorarlo. 8.
Expresamos que en el curso de los próximos días dedicaremos nuestro
esfuerzo a trabajar y desarrollar temas conexos al fundamental que se
contiene en la presente declaración, como lo son el que se refiere a la
Comisión de la Verdad y el del desarme de la población civil. Estos
son compromisos que las partes adquirieron ante las comunidades nacional
e internacional, particularmente ante el pueblo de Venezuela en la
Declaración de Principios por la Paz y la Democracia en Venezuela y en
la llamada Síntesis Operativa que regla las deliberaciones y decisiones
de esta Mesa. Ratificamos nuestro reconocimiento, en nombre de todo el
país, al valioso aporte proporcionado por el facilitador, doctor César
Gaviria y el grupo de trabajo tripartito integrado por la OEA, el
Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo y el Centro Carter en la
seguridad de alcanzar prontos y nuevos acuerdos en temas de tanta
importancia. Esta
declaración la formulamos de buena fe con el propósito de crear en el
marco de la vigencia plena de la Constitución de la República
Bolivariana de Venezuela y de las leyes el clima más propicio para
solucionar nuestras diferencias en forma democrática y soberana.
Por el gobierno: José
Vicente Rangel, vicepresidente de la República. Nicolás
Maduro, diputado a la Asamblea Nacional. María
Cristina Iglesias, ministra del Trabajo. Roy
Chadertton Matos Ronald
Blanco La Cruz Aristóbulo
Istúriz, ministro de educación. Omar
Meza Ramírez, asesor
Manuel
Cova, secretario general de la CTV Rafael
Alfozo, presidente de Cavidea. Eduardo Lapi Américo
Martín Timoteo
Zambrano Juan
Manuel Rafalli, asesor Alejandro Armas
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