Discurso pronunciado por el Washington, D.C., 19 de Septiembre 2001 |
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SEÑOR PRESIDENTE, Con grave y fraternal preocupación concurre Venezuela a este histórico Consejo Permanente de la Organización de los Estados Americanos (OEA). Venimos con el mejor propósito de cooperar abnegada y estrechamente para alcanzar un consenso, que de respuesta efectiva a la agresión contra un país amigo, los Estados Unidos, país miembro de nuestra Organización. Respuesta unánime de los países del Hemisferio, porque todos nos sentimos agredidos. SEÑOR PRESIDENTE: La humanidad vive momentos cruciales. Momentos que demandan respuestas sabias, en los cuales el hombre se juega su racionalidad. Los hechos terroristas ocurridos el martes 11 de septiembre en Nueva York y Washington D.C., que enlutan al pueblo norteamericano y al mundo entero, generan un reto de dimensiones planetarias. Nadie escapa hoy a las diabólicas intenciones del terrorismo. El terrorismo no tiene fronteras. Mata por matar. No respeta nacionalidades. Credos. Ni étnias. Ni culturas. Ni religiones. Patéticas escenas como las que han mostrado los medios de comunicación, son elocuentes. Inocentes han muerto sin saber por qué. Sin que se respete ese derecho humano y divino de preservar su existencia. SEÑOR PRESIDENTE: Esos crímenes. Esos tenebrosos y deplorables sucesos, tienen responsables. Que hasta ahora no dan la cara, a pesar de haber acabado con la vida de miles de personas. Estamos ante un verdadero y nuevo cataclismo humano causado por el terrorismo. Ese enemigo no asume responsabilidades porque se esconde tras la miseria de lo oculto, de lo desconocido. Tras la oscuridad del terror. Tras los intersticios de perversas especulaciones de la imaginación. Las pavorosas escenas de muerte que hemos visto y sufrido en estos días nos conmueven. Porque a decir del historiador costarricense Rodrigo Quezada Monje: "Ciertamente no hay homicidio que no sea suicidio y no hay muerte que no nos mate". Y es que, todo ser humano, digno de ser considerado como tal, no podría escapar al dolor que produce la muerte de inocentes, sin consideración de religión, edad, profesión, sexo, y nacionalidad. José Saramago, en su "Ensayo sobre la ceguera", describe como muchos seres humanos, sin estar ciegos, no ven la realidad de bajezas, podredumbres e inmundicias que construyen. Y es que, el terrorista, ese violador absoluto de los derechos humanos, se transforma en un monstruo; en una bestia salvaje que elimina sin reparos ni consideración la vida humana. Y es que, hoy más que nunca, tenemos derecho a soñar con un mundo en paz, porque todo buen soñador es un ser muy realista. SEÑOR PRESIDENTE: Nunca se ha soñado más que en estos tiempos en los cuales, en cierto modo, ha estado prohibido soñar. La tolerancia debe ser el signo de los tiempos. El terrorismo es la expresión más acabada de la intolerancia. El terrorista ejerce la irracionalidad, el tolerante fomenta el diálogo cultural. No está planteado hoy un choque de culturas, como lo pronostica Huntington, sino un diálogo de civilizaciones. La peor consecuencia que pudiera sacarse de lo ocurrido, el fatídico martes 11 de septiembre, es que se expandieran las fronteras de la intolerancia. Que la tolerancia se reduzca aún más. Que, por la indeseable vía de un perverso reduccionismo, se asocie el terrorismo con lo árabe; el terrorismo con lo musulmán; el terrorismo con el Islam. Esto sería trágicamente perverso. El crimen cometido por unos pocos, no puede ser endosado a dignas expresiones culturales y religiosas que están representadas, según la revista TIME, por 1.164 millones de seres humanos que pueblan el planeta tierra. SEÑOR PRESIDENTE: El Papa Juan Pablo II pronunció una extraordinaria Homilía, horas después de conocerse el repudiable "festival de la barbarie", como calificara a los hechos ocurridos, la revista francesa Le Monde. Su Santidad se preguntó: ¿Cómo pueden verificarse episodios de una crueldad tan salvaje?. Su respuesta fue sencilla: "El corazón del hombre es un abismo del que brotan a veces planes de inaudita atrocidad, capaces de destruir en unos instantes la vida serena y laboriosa de un pueblo". El máximo conductor espiritual de la Iglesia Católica mundial no dejó, sin embargo, de hacer un llamado a la humanidad y a todos los gobernantes de los países del mundo: "Pidamos al Señor que no prevalezca la espiral del odio y de la violencia". Como dice la sabiduría cervantina: "Que no paguen justos por pecadores". Que se determine, con precisión, quienes son los responsables y a estos criminales se les imponga el peso de la ley. Que se administren con alta dosis de racionalidad y justicia- las respuestas que el mundo debe dar ante tales deplorables hechos. SEÑOR PRESIDENTE: Estos deben ser los parámetros éticos y políticos para una acción compartida, solidaria y multilateral. Por eso nuestro Canciller Luis Alfonso Dávila, quien expondrá en profundidad la posición de Venezuela en la reuniones de la OEA y del TIAR el próximo viernes, ha declarado: Venezuela espera que "se esclarezcan los hechos y se determine con precisión la autoría de los actos terroristas". Así mismo, el Gobierno venezolano respalda firmemente que se profundicen las investigaciones a los fines de obtener resultados. En el interín, el Presidente Hugo Chávez ha dicho: " El siglo XX fue un siglo de guerras mundiales, de bombas atómicas, de muerte, de destrucción. Vamos a pedir a Dios, vamos a orar todos para que el siglo que comienza no sea otro siglo más de violencia, que sea un siglo de paz y de armonía entre todos los pueblos, las naciones, entre todos los seres humanos y no sólo entre los seres humanos, la relación nuestra de los seres humanos con la madre naturaleza que sea de paz y de armonía y no de destrucción, porque es como la negación de la misma esencia del ser humano, de los hijos de Dios; es como la negación de la hermandad entre nosotros, es como la negación de ese don humano, es la negación del humanismo, es la negación del amor y es la imposición del odio; es la negación de la vida y es la imposición de la muerte, es la negación de lo divino y es la afirmación de lo diabólico Elevemos todos nuestro espíritu de la manera más sublime, para pedir a Dios y a todos los hombres y mujeres del planeta, que el Siglo XXI sea un siglo de paz y que estas imágenes horrorosas que conmocionaron a todo el planeta tierra, sean más bien como la despedida de lo viejo, como los últimos estertores de la violencia asesina, cobarde, del terror que no conduce a nada bueno ". SEÑOR PRESIDENTE: A los países que formamos parte del TIAR se nos invita, por iniciativa del Gobierno amigo de Brasil, con el copatrocinio de otros países, también amigos, a que activemos la convocatoria al Organo de Consulta del Sistema de Seguridad Hemisférica. Queremos expresar, en nombre del Presidente Hugo Chávez y del Ministro de Relaciones Exteriores Luis Alfonso Dávila, que Venezuela respalda de manera firme y categórica la convocatoria a ese Organo de Consulta. Queremos puntualizar, empero, que mi país ha formulado severas criticas a la vigencia y existencia del Tratado Interamericano de Asistencia Reciproca. Considera Venezuela que este Tratado debe ser revisado a la luz de las nuevas realidades internacionales, del fin de la Guerra Fría y de la pavorosa y reciente embestida del terrorismo. Venezuela coincide con el punto de vista expresado por el Presidente FOX en esta misma sede, cuando sostuvo: "Desde la perspectiva de México, el Tratado de Río no sólo representa hoy un caso grave de obsolescencia e inutilidad, sino que ha impedido, en contra de sus propósitos, la generación de una idea de seguridad adecuada a los alcances y necesidades del hemisferio". Un punto de vista semejante había expresado mi país, el año pasado, cuando se celebrara, en Brasil, la Reunión de Ministros de la Defensa del Hemisferio. En esa misma perspectiva, respaldamos la convocatoria a la Reunión de Consulta de los Cancilleres de la OEA, propuesta por la distinguida delegación de México. SEÑOR PRESIDENTE: La respuesta al terrorismo debe tener un carácter multilateral; debe ser sabia y bien conducida. Debemos contribuir, a partir de una visión humanística e integradora, a que no se demonice a los musulmanes en su conjunto. Lo ocurrido puede alimentar la xenofobia, ya presente en espacios sociales importantes de la cultura occidental. Por fortuna, el presidente George W. Bush ha hecho ponderados y constantes llamamientos a la tolerancia. La guerra no es del Norte contra el Sur, ni de cristianos contra islámicos. En los principios del islamismo, por el contrario, se preconiza la paz como valor universal. La traducción de la palabra Islam, es: paz. Un comunicado de la Conferencia Islámica proclama " El Islam valora la vida humana y considera a quien asesina a inocentes como un criminal contra la humanidad". El terrorismo, en consecuencia, contradice la esencia del islamismo. Los fundamentos de toda religión monoteísta. Estas son precisiones necesarias. Lo que está planteado hoy, es el diálogo de civilizaciones; el encuentro de ellas con base en el humanismo para enfrentar la violencia internacional y el terrorismo. Viene a mi memoria en estos momentos un libro titulado "Civilización o Barbarie" del gran escritor argentino Domingo Faustino Sarmiento: Ese es el dilema de nuestro tiempo. SEÑOR PRESIDENTE: En esta hora todos los mecanismos con que cuenta el Sistema Hemisférico independientemente de las limitaciones y carencias que ellos tengan- deben ser activados. El Presidente Chávez ha expresado con absoluta convicción: "Es necesario que nos acordemos todos para la lucha contra el terrorismo y para que estos hechos no queden impunes". Igualmente, nuestro Presidente, ha hecho un llamado para que se desarrolle una lucha mancomunada contra el terrorismo, abogando para que prevalezca "la paz en el mundo en este siglo XXI que apenas comienza". Venezuela se suma sin vacilación alguna a esta jornada de solidaridad hemisférica en el marco la OEA y el TIAR, contra el salvajismo, contra la crueldad, contra la irracionalidad, contra los terroristas. Desde el primer momento en que se conocieron los sanguinarios hechos del 11 del septiembre, el Presidente Chávez dio su respaldo solidario al dolorido pueblo norteamericano y al Gobierno del presidente Geoge W. Bush. Ofreció el modesto concurso de Venezuela, para que la empresa petrolera nacional, Petróleos de Venezuela y a su filial Citgo, que opera en el suelo de este país, garantizara el suministro de petróleo, gasolina y otros derivados, al pueblo de los Estados Unidos. Ha promovido, en el marco de la OPEP, una política destinada a garantizar la estabilidad de precios en el mercado internacional. Ofreció también, el apoyo de la Brigada Simón Bolívar, que ha sido entrenada, capacitada y adiestrada para salir a cualquier parte del mundo, en solidaridad con pueblos hermanos. Venezuela tiene alguna experiencia en labores de rescate, ya que tuvimos que implementarlas y perfeccionarlas, a raíz de la terrible tragedia natural que padecimos en el año 1999. Oportunidad, por cierto, en la cual el pueblo y el Gobierno de los Estados Unidos respondieron gesto que agradecemos infinitamente- de manera generosa y solidaria. SEÑOR PRESIDENTE, SEÑORES REPRESENTANTES: Súmese pues, el decisivo respaldo de Venezuela, para que el próximo viernes, se convoque a la reunión de consulta a los Ministros de Relaciones Exteriores de la OEA. Venezuela respalda también se convoque al Organo de consulta de la TIAR, a fin de que los Cancilleres de los Estados Parte de este Organo de Seguridad Hemisférica, tomen las medidas apropiadas y sabias para enfrentar el terrorismo. |