PALABRAS DEL EMBAJADOR JORGE VALERO REPRESENTANTE PERMANENTE DE LA REPUBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA ANTE LA OEA

EN LA SESIÓN DEL CONSEJO PERMANENTE
DEL DIA MARTES 28 DE MAYO DE 2002,
PARA PRESENTAR EL INFORME

“ACTUAL SITUACION DE VENEZUELA”

 

 
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Un poeta inmenso, Claudio Rodríguez, uno de los mejores del siglo XX y de la poesía española. Del mismo tonelaje que Lorca y de San Juan de la Cruz, compuso un poema titulado “Canto del Caminar”, que reza así:

 

           “Pueblos hay que conocen las estrellas,
                 acostumbrados a los frutos, casi
               tallados a la imagen de sus hombres
                que saben de semillas por el tacto”

 

Así es, Señora Presidenta, Señores Representantes Permanentes y Alternos, el pueblo venezolano.

Venezuela sufrió el 11 de abril de 2002 un golpe de Estado que significó una interrupción abrupta del orden democrático y constitucional.

Los días 11, 12 y 13 de abril fueron trágicos. Ocurrieron muertes y graves atentados contra la propiedad privada. La angustia y el desasosiego invadieron los hogares venezolanos.

Unos pocos actores del mundo civil y militar, quienes habían diseñado con antelación una estrategia golpista, manipularon y utilizaron el incuestionable derecho que tiene cualquier sector de la sociedad a disentir de las políticas oficiales. Eso fue lo que ocurrió el 11 de abril. En medio de la caótica situación   y  de la manipulación mediática los golpistas detuvieron e incomunicaron al Presidente. Nombraron a un gobernante de facto quien anunció, en el marco de su juramentación, en la tarde del 12 de abril, la disolución de todos los poderes del Estado; la nulidad de la Constitución aprobada por más del 80% de la población en referéndum, el primero de la historia del país. Eliminó por decreto 48 leyes de carácter social y económico. Destituyó a todos los gobernadores, alcaldes, juntas parroquiales, electos por votación universal y directa. Y hasta eliminó el nombre del país, mancillando así la figura egregia del Padre de la Patria, el Libertador Simón Bolívar.

La Comunidad Internacional condenó estos hechos. El Hemisferio parecía retrotraerse a aciagas situaciones del pasado, signadas por el quebrantamiento de las libertades fundamentales y el irrespeto a los derechos humanos. Durante las cuarenta y ocho (48) horas,   que el gobierno de facto permaneció en el poder, los golpistas mostraron su naturaleza represiva y antipopular.

Histórica la decisión tomada por los Ministros de Relaciones Exteriores y los  Jefes de Delegación, quienes aprobaran el 18 de abril de 2002 la Resolución denominada: “Apoyo a la Democracia en Venezuela”, mediante la cual expresaron su “satisfacción por el restablecimiento del orden constitucional y del gobierno democráticamente elegido del Presidente Hugo Chávez Frías en la República Bolivariana de Venezuela”.

Los Cancilleres encomendaron al Consejo Permanente de la Organización presentar “un informe global sobre la situación en Venezuela al próximo período de sesiones de la Asamblea General”. En cumplimiento de ese mandato la reunión de hoy aprobará el Informe. En ese contexto, nuestra Delegación presenta las consideraciones que tiene el Gobierno de Venezuela sobre los trágicos y desafortunados hechos ocurridos y las políticas que se adelantan actualmente para lograr la plena normalidad institucional en nuestro país.

Un clamoroso movimiento popular, en alianza con una Fuerza Armada Nacional, apegada a los valores fundamentales de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, logró el restablecimiento del orden constitucional y restituyó en la primera magistratura al Presidente Hugo Chávez Frías. Hecho  inédito y sin precedentes en la historia política de nuestro Continente. Gobernantes democráticamente electos fueron removidos del ejercicio de sus funciones mediante golpes de Estado, sin que inmediatamente aparecieran movimientos sociales y políticos con fuerza suficiente para restaurarlos. No fue éste el caso de Venezuela.

Las primeras palabras del Presidente Hugo Chávez, al reasumir sus funciones como Jefe de Estado, en la madrugada del domingo 14 de abril de 2002, estuvieron orientadas a promover un clima de paz y reconciliación. Convocó al imperio de la racionalidad política. A la reunificación del país. Se comprometió a continuar implementando el proyecto político que lidera (en aras de alcanzar un país más justo, equitativo, libertario), en un marco democrático y pacífico. Hizo un llamado a la reflexión de todos los sectores políticos y sociales, sin exclusión alguna, para buscar alternativas, apegadas a la Constitución. Expresó que regresaba a cumplir con la alta función encomendada por el pueblo soberano, sin ánimo de retaliación ni espíritu revanchista. Reafirmó la disposición de su gobierno de respetar los derechos humanos, sin menoscabo alguno. Manifestó su disposición de convocar a un gran diálogo nacional con el propósito de superar los principales problemas que aquejan al país.

El amplio debate que se da en Venezuela, expresa el necesario y complejo proceso de cambios de naturaleza progresista que demanda el país en todos los órdenes. Un verdadero desafío histórico. La mayoría determinante de nuestra sociedad aspira profundizar y perfeccionar la democracia, conjugando la vigencia del estado de derecho, con un estatuto de equidad económica,  social y territorial.  Para el Gobierno de Venezuela, Democracia y Justicia son dos caras de una misma moneda.

Hay, sin embargo, quienes se oponen a los cambios. Una minoría, la que ha detentado los privilegios del poder y usufructuado groseramente las inmensas riquezas generadas por la economía petrolera venezolana, ha logrado desafortunadamente irrigar su antidemocrática ideología. Minoría que se opone obstinadamente a cualquier alternativa que signifique equilibrio y justicia en la distribución de la riqueza.  

Los planes conspirativos para desestabilizar el orden democrático no han cesado. En honor a la verdad, se iniciaron desde el mismo momento en que el Presidente Chávez obtuvo la victoria electoral. A pesar de la derrota que han sufrido los sectores antidemocráticos, aún insisten en provocar confrontaciones indeseables y se rehusan a participar en el diálogo que propone el Jefe del Estado. Haciendo uso de ingentes recursos adelantan en el país y en el exterior una campaña para desprestigiar al Gobierno. Su obsesión es derrocar al  Presidente Chávez, por cualquier medio, aún a costo de la ruina del país. Se resisten a competir en el terreno de la democracia y a acatar el orden constitucional.

El Gobierno considera legítima a la oposición. Absolutamente necesaria para perfeccionar la democracia. Ella nunca había tenido en nuestro país tantas posibilidades de expresarse. No pocas veces se desborda en sus críticas. Aún así, sus voceros reciben un tratamiento respetuoso y considerado. Cuan tolerante el gobierno venezolano. Conducta sin parangón en la historia de América Latina y el Caribe.  El crimen, la tortura, la cárcel y la persecución han sido las recetas que, con cierta frecuencia, se ha aplicado a los disidentes políticos, a quienes irrumpen contra los poderes constituidos.

En el marco de las respectivas competencias y facultades que les confiere la Constitución, las instituciones que forman los poderes públicos del Estado venezolano, están implementando, en estos momentos, una serie de iniciativas dirigidas a fortalecer la estabilidad democrática y lograr la reconciliación de todos los venezolanos.

La disposición del Jefe del Estado de impulsar el diálogo, no ha quedado en promesas. Mediante decreto del 28 de abril de 2002 estableció la Comisión para el Diálogo.  Designó para coordinarla al nuevo VicePresidente Ejecutivo de la República, Doctor José Vicente Rangel, ex ministro de Defensa y exCanciller. Personalidad de probada trayectoria democrática y consecuente defensor, durante su vida pública, de los derechos humanos. La Comisión se ha conformado con amplia participación de diversos sectores de la vida nacional; por una pluralidad de representación “intuito persona”.

Sus miembros han elaborado consensualmente un decálogo que comprende los temas sociales acuciantes, como la necesidad de superar la extendida pobreza que existe en el país. Y en lo político-institucional, se dialoga sobre la duración del período constitucional; la reforma de la Constitución; el papel de los Círculos Bolivarianos; el rol del Poder Ciudadano; la integración del Consejo Nacional Electoral. Énfasis especial dedican a la consideración de los lamentables hechos de violencia ocurridos durante el día del golpe y los subsiguientes. Recomiendan adelantar un plan para lograr una reducción considerable en el uso de las armas de fuego, con el objeto de impedir que éstas estén en manos de la población civil; prerrogativa que corresponde exclusivamente a la Fuerza Armada, a los cuerpos de seguridad del Estado y a las personas debidamente autorizadas.

En la agenda del Diálogo se plantean cuestiones fundamentales para alcanzar un amplio acuerdo político:

Ø      Respetar la Constitución y las leyes de la República;

Ø      Condenar  los golpes de Estado como forma de producir cambios en la sociedad;

Ø      Rechazar  la violencia y la intolerancia en todas sus manifestaciones;

Ø      Respaldar  la independencia de los poderes del Estado en los términos establecidos en la Constitución;

Ø      Garantizar la impecable investigación de los hechos de violencia ocurridos los días 11, 12, 13, y 14 de abril;

Ø      Examinar el rol de los medios de comunicación;

Ø      Establecer criterios de transparencia y equilibrio para avanzar en el proceso de diálogo;

Ø      Recomendar una lucha a fondo contra la corrupción y la impunidad;

Ø      Democratizar el diálogo para que este se produzca a todos los niveles y en todas las regiones del país;

Ø      Regularizar y controlar la tenencia de armas, conforme a la ley;

Ø      Garantizar la transparencia y la equidad en la asignación de los recursos públicos.   

 

Una Comisión Especial del Parlamento investiga lo sucedido durante la interrupción inconstitucional. La integran diputados de todas las tendencias políticas y es presidida por un diputado de la oposición. En ese marco se desarrolla un intenso proceso de interpelaciones, tanto a personas afectas al Gobierno como contrarias a él.

Luego de un intenso debate parlamentario se adoptó unánimemente la decisión de crear una Comisión de la Verdad, formada por miembros de la sociedad civil. Con el objeto de reglamentar su actuación y hacer más transparente sus ejecutorias, será promulgada una “Ley sobre la Comisión de la Verdad”. Ensayo absolutamente novedoso en el hemisferio ya que las comisiones de la verdad que se han creado hasta ahora, al menos oficialmente, tuvieron por objeto el esclarecimiento de los hechos y lesiones de derechos humanos correspondientes a períodos históricos pasados de cada país y nunca, como será el ejemplo venezolano, a situaciones presentes o en pleno desarrollo.

Las interpelaciones públicas por parte de la Asamblea Nacional a los principales protagonistas, tanto del Gobierno como de la oposición, constituyen la mejor demostración de la vigencia del Estado democrático de   Derecho en Venezuela. Incluso, se tiene prevista la comparecencia del propio Presidente Hugo Chávez, quien ha mostrado su disposición a dialogar y colaborar con la Comisión Especial. 

El Gobierno de Venezuela reconoce la solidaridad mostrada por la OEA, en momentos cruciales para la vida democrática del país. Valora en alto grado la Resolución de la Asamblea General, donde se acuerda:

 

“Brindar el apoyo y la ayuda de la OEA que el Gobierno de Venezuela requiriera para la consolidación de su proceso democrático”

 

En Venezuela se avanza hacia la búsqueda de un consenso nacional. Lo cual no niega que cada sector siga defendiendo sus proyectos políticos. El proceso de diálogo está en plena evolución y desarrollo, aunque aún persisten algunos escollos. Acuerdos preliminares existen ya. Otros, igualmente sustantivos, se irán formando en los próximos días. El apoyo principal que demanda el Gobierno de Venezuela  de la OEA es fundamentalmente de tipo político. En ese sentido, la Resolución ya mencionada constituye una testimonial evidencia de apoyo al Gobierno y a la democracia en nuestro país.

 

El Gobierno espera, a la luz del proceso de diálogo y reconciliación que se  adelanta, consolidar mayores consensos. Estaría inclinado a solicitar el apoyo específico del máximo organismo hemisférico, en caso de que este fuere necesario, para profundizar y perfeccionar la institucionalidad democrática en Venezuela.