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en confianzaConduce
ERNESTO VILLEGAS
Entrevistado:
JORGE VALERO
Representante de Venezuela en la OEACaracas, 5 de mayo de 2005
Temas:
*La elección del Secretario General de la OEA
*La resurrección del socialismo
y de la izquierda
*El ingreso de Cuba a la OEA
*La Carta Social de las Américas
EV: Muy buenos días amigas y amigos de toda Venezuela, América Latina y el mundo. Muchísimas gracias por acompañarnos. Hoy es jueves cinco de mayo del año 2005. Sin más preámbulos démosle la bienvenida a nuestro primer invitado de la jornada de hoy. Se trata del Representante Permanente de Venezuela ante la Organización de Estados Americanos, Jorge Valero. Muy buenos días, Embajador.
JV: Buenos días Ernesto, siempre es grato estar contigo en el programa.
EV: Embajador, fue usted pieza importante en el resultado de la elección para la Secretaría General de la OEA. Ganó el candidato apoyado por Venezuela, el chileno José Miguel Insulza. ¿Cuéntenos cómo fue eso, las interioridades de ese proceso?
JV: Esta fue una candidatura apoyada desde el primer momento por el gobierno de Venezuela, por el Presidente Hugo Chávez Frías, por el Vicepresidente, por el Canciller. Esa candidatura que al comienzo se veía como inviable, porque nacía de un apoyo básicamente de algunos países del Mercosur, especialmente del Presidente de Brasil, Inazio Lula Da Silva y del Presidente Chávez, inmediatamente que ella se presentó se activaron iniciativas tratando de contenerla, pues como tú bien recordarás, Estados Unidos había presentado la candidatura del ex Presidente del Salvador, Francisco Flores. Esta candidatura se mantuvo poco tiempo porque obviamente no encontró consenso ni siquiera en los países de América Central. En consecuencia, los Estados Unidos se dieron cuenta de que la candidatura de Insulza iba a obtener un triunfo evidente. No se esperaba en nuestros cálculos que el triunfo fuera arrollador porque en un escenario tan diverso, tan complejo, como el de la OEA es muy difícil que haya factores y tendencias que tengan un predominio absoluto. Estados Unidos se percató de que la candidatura de Flores iba hacia un estruendoso fracaso. Por este motivo, a última hora, es decir, a dos o tres días antes de que tuviera lugar la elección, que se realizó el día dos de mayo y en el marco de una reunión celebrada en Chile, Estados Unidos a través de su Secretaria de Estado, trató de incidir para que la derrota anunciada no se materializara y por lo tanto, a última hora trataron de asociarse a una victoria como la que efectivamente ocurrió con el triunfo de la candidatura del doctor José Miguel Insulza.
En resumen, y este es un hecho constatado por los estudiosos del Sistema Interamericano, por primera vez en la historia de la OEA, Estados Unidos no logra imponer sus predicamentos. Anteriormente bastaba que Estados Unidos señalara un candidato para que inmediatamente éste se convirtiera en candidato de todos. Claro, estamos hablando de la la OEA de la década del 60 y de la década del 70, que fue una OEA muy tenebrosa...
EV: Colonialista.
JV: Colonialista. Y tuvo razón el Presidente de Cuba, Fidel Castro, en calificar a la OEA de entonces como “sindicato de colonias”, porque había que ver lo que significaba el hecho de que casi todos los Representantes Permanentes de los países, lo eran a su vez de dictaduras militares. En aquel tiempo muy pocos gobiernos eran electos por el voto y la mayoría de ellos eran el resultado de golpes militares de tipo fascista, como los que ocurrieron en el Cono Sur, con dictaduras militares, que no sólo sofocaron a sangre y fuego las libertades democráticas, sino que también acentuaron la pobreza, la miseria, la explotación de los trabajadores y, en general, de los sectores populares.
Esa OEA ha cambiado. Esa OEA que respondía de manera automática a los dictados del Departamento de Estado ha cambiado. Ya no es la OEA que apoyaba los golpes de Estado, no es la OEA en donde estaban sentados representantes de dictaduras militares, no es la OEA que apoyaba invasiones. Casi todas las invasiones que tuvieron lugar en el Continente fueron apoyadas y bendecidas por la OEA. Los cambios empezaron a ocurrir con la presencia del Gobierno Bolivariano. Yo creo que este es un hecho histórico que debe ser resaltado, porque efectivamente no es sólo un cambio el que ha empezado a experimentar la Agenda de la OEA.
En la Cumbre de Québec, evento presidencial que tuvo lugar en el año 2001, yo tuve la suerte de acompañar al Presidente Chávez en esa oportunidad. Y la única voz disidente fue la del Presidente Chávez. En esa ocasión él hizo dos reservas fundamentales, una sobre el ALCA, siendo el único mandatario que hizo reservas, que hizo objeciones a la propuesta de integración en los términos planteados por Estados Unidos. Y fue también el único que hizo reservas respecto a la llamada Cláusula Democrática, que posteriormente se convirtió en la Carta Democrática. Ahora bien, desde el momento en que se hizo la propuesta en Québec, hasta el momento en que se aprobó meses después en el año 2001, el 11 de septiembre en Lima, Perú, hubo un cambio cualitativo. Es decir, desde la versión inicial presentada por el gobierno peruano de entonces, el gobierno de transición de Paniagua, que había sustituido a Fujimori, a la versión que posteriormente aprobamos.
En consecuencia, la Carta Democrática a pesar de que era el Gobierno Bolivariano el que principalmente hacía observaciones de fondo, de contenido, para que no se convirtiera en un instrumento punitivo-represivo, como en efecto no lo es, pero que era la intención inicial, ya que la idea primigenia de la Carta Democrática era aplicársela al Presidente Chávez. Se partía del supuesto de que en Venezuela iba a ocurrir o iba a transitar por un camino autoritario-represivo, porque siendo el Presidente Chávez un hombre de origen militar, había la simplificación y la falsa creencia de que iba a actuar como habían actuado, en general, los militares que habían asumido el poder en el Continente, con muy pocas excepciones. Es decir, la historia de líderes militares que llegaron al poder mediante golpes de Estado, y muy pocos de ellos se pudieron diferenciar, como es el caso de Torrijos en Panamá, como un caso excepcional, o el caso de Velazco Alvarado en Perú. Pero, en general, los hombres que provenían de las filas militares eran hombres que tenían una visión autoritaria y de alguna manera tenían tentaciones represivas. El Presidente Chávez cambió ese paradigma y la Carta Democrática en los términos inicialmente concebidos fue sufriendo modificaciones en el debate.
Esta situación revela como ha ido cambiando la OEA. No quiero con esto significar, para no abrir falsas ilusiones en el pueblo de Venezuela, que la OEA es hoy una institución al servicio de los pueblos, al servicio de las luchas populares o al servicio de las nuevas visiones sobre la democracia. No. La OEA es un organismo que refleja los cambios, pero los cambios están en este momento en pleno desarrollo. Es decir que se está empezando a configurar una nueva correlación de fuerzas. Hay nuevos gobiernos, nuevos actores, nuevos protagonistas en la escena continental, pero en ese contexto el Gobierno Bolivariano ocupa un lugar muy importante.
EV: Cómo llegó Venezuela a apoyar la candidatura de Insulza. Porque hay un chiste, según el cual algunos críticos desde la izquierda, del gobierno chileno actual, de la concertación, dicen que el gobierno del Presidente Lagos es el gobierno más de izquierda que ha tenido la derecha chilena. Es un chiste, pero refleja una política. El gobierno chileno tiene un Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos, desde allá eventualmente se hacen críticas hacia el proceso que se vive acá en Venezuela. Y hubo quienes vieron desde Venezuela con mucho más simpatía apoyar una candidatura como la que finalmente no cuajó, de Rigoberta Menchú, que en algún momento se asomó en Guatemala. Sorprendía en aquel momento que se apoyase al candidato chileno, que además con cuyo gobierno habíamos tenido también ciertas diferencias por el asunto de la salida al mar de Bolivia. La política como se mide por sus resultados indica que fue una política exitosa, se ganó y hubo la dialéctica confrontación con los dos bloques. Pero las interioridades de eso, ¿cómo llegamos al apoyo a Insulza y qué esperar de él ahora que es Secretario General?
En las primeras de cambio uno no entendía mucho por qué Venezuela apoyaba la candidatura del chileno en la OEA, uno hubiese preferido apoyar a Rigoberta Menchú, la Premio Nóbel de la Paz, indígena, se parece como más a la Venezuela de hoy. Sin embargo, llegamos a la candidatura de Insulza de primeros, ganó la Secretaría General. Y ahora ¿qué esperar? ¿Cómo llegamos allí y qué esperar de él?
JV: Es bueno precisar que los candidatos que compiten por la Secretaría General de la OEA tienen que ser presentados por gobiernos, es decir que son los gobiernos quienes inscriben a través de la representación diplomática, en este caso el Representante Permanente, el candidato ante la OEA.
EV: Entonces, postula el gobierno de la nacionalidad que tiene el candidato?
JV: Sí, exactamente.
EV: No puede un gobierno postular a un nacional de otro país.
JV: No. Y además, puede ocurrir que en un país surjan varios candidatos. A mí me parecía muy encomiable la posibilidad de que Rigoberta Menchú pudiera ser Secretaria General y candidata de Guatemala en este caso. Pero el gobierno de Guatemala no la presentó, no la asumió, y por tanto no se convirtió en candidata, porque ya en ese momento ellos estaban comprometidos con Flores. En la Comunidad de los países de América Central, la mayoría de los países habían decidido respaldar al candidato Francisco Flores. Ellos pensaban que tenían el derecho a ejercer este cargo, puesto que nunca lo habían ejercido, y la presencia del ex Presidente Rodríguez había sido una experiencia frustrada.
EV: Y fugaz.
JV: Porque apenas estuvo un mes en el ejercicio de sus funciones como Secretario General. Nunca llegó a presentarse formalmente la candidatura de Rigoberta Menchú como candidata. Se mencionó efectivamente en los medios de comunicación, a mí me simpatizaba porque se trata de una figura realmente relevante. Imagínate lo que hubiera significado en un foro, eso sería interesantísimo, que la OEA tuviera como Secretaria General, primero a una mujer, nunca ha habido una mujer Secretaria General de la OEA, y en segundo lugar una mujer indígena. Porque la cuestión indígena es una temática que obviamente debe tener más relevancia en la Agenda Hemisférica. Los indígenas, en general, han estado muy marginados de los sistemas políticos. Y hay países en los cuales siendo los indígenas mayoría no tienen suficiente participación en la toma de decisiones y en el poder político. Por tanto, hay que abrirle espacios a los indígenas para que tengan protagonismo y participen más activamente en la construcción social. Pero en esta oportunidad no se concretó la candidatura de Rigoberta Menchú y, además, Venezuela ya había apoyado al candidato presentado por el gobierno chileno, el Dr. Insulza. El tiene muy buenas relaciones con Venezuela, con dirigentes políticos venezolanos.
EV: Entiendo que es amigo del Vicepresidente José Vicente Rangel.
JV: Sí, el Vicepresidente José Vicente Rangel es un hombre, en primer lugar muy vinculado al mundo político de la izquierda en el continente y...
EV: El estuvo exilado en Chile un tiempo.
JV: Efectivamente y él tiene una larga relación de amistad con...
EV: Vivió en Chile, no sé si exilado.
JV: Sí, efectivamente. E Insulza es un hombre de larga tradición política en el Partido Socialista chileno. Yo tengo en particular muy buenas relaciones con los socialistas chilenos, y José Vicente Rangel, tiene una relación de larga data con los socialistas chilenos. Era muy amigo de Salvador Allende y él mantiene una muy estrecha relación con el liderazgo político de Chile.
EV: ¿No fue un obstáculo esa diferencia que hubo entre el Presidente Chávez y el Presidente Lagos por la situación de Bolivia, la salida al mar de Bolivia que Venezuela respalda? El Presidente dijo que quería bañarse en una playa boliviana, y eso no gustó en Chile.
JV: No. Este asunto fue comprendido por el Presidente Lagos y por el gobierno chileno, en el sentido de que Venezuela históricamente ha defendido esta reclamación marítima de Bolivia y, por supuesto, este constituye un tema irrenunciable para Venezuela. Ahora bien, ese es un tema que nos diferencia de Chile, pero tenemos otros temas compatibles con los intereses chilenos. Además, está el hecho de que ellos forman parte de la Comunidad Suramericana de Naciones. Esta es una dimensión importante que yo quisiera subrayar. La candidatura de Insulza terminó convirtiéndose en la candidatura de todos, porque al final fue el candidato elegido por 31 de los 34 países de la OEA, pero surgió en el ámbito de América del Sur. Y el gobierno del Presidente Chávez, con otros gobiernos del Continente está apostando a una nueva instancia recientemente constituida que es la Comunidad Suramericana de Naciones. Existe el Grupo de Río, que se ocupa fundamentalmente de los temas políticos, de la concertación política, pero no hay realmente un espacio de concertación global a nivel Suramericano, porque de un lado está la Comunidad Andina de Naciones, y por el otro está Mercosur. Existe un proyecto de integración de ambos bloques, pero no hay un espacio de concertación de todos los países de América del Sur, y es a este espacio al cual Venezuela está apostando con mucha firmeza. Y la candidatura de Insulza tiene el signo suramericano.
Es imprescindible fortalecer ese espacio porque no solamente es necesario que haya una concertación política, la cual resulta muy complicada, porque en el Continente hay diversas visiones, hay gobiernos neoliberales, hay gobiernos revolucionarios y antineoliberales, como el de Venezuela. Por tanto resulta muy compleja la concertación política. Y hay otros espacios de concertación que es necesario promover como es la concertación económica y comercial. En este caso la Comunidad Suramericana de Naciones puede ser un espacio excelente. Y es por eso que el Presidente Chávez ya ha presentado varias iniciativas. Es decir, solamente imaginemos lo que pudiera significar la creación de una empresa petrolera de toda América del Sur, eso sería extraordinario. Una moneda única.
Es decir que hay un inmenso espacio que debemos trabajar para construir un bloque de poder suramericano. Y no se trata de un bloque de poder como instrumento de agresión, sino como un instrumento de concertación, que puede contribuir a los equilibrios regionales, ya que hay una gran dicotomía, hay una gran contradicción en el continente, en el cual hay países que tienen una influencia muy determinante, como Estados Unidos, y países que solamente pueden actuar con éxito si lo hacen concertadamente con sus pares a nivel continental.
EV: ¿Qué tipos de compromisos adquirió Insulza con Venezuela al aceptar su apoyo en la candidatura?
JV: Básicamente, lo que nosotros aspiramos, y él está en esa tónica, es que mantenga una posición de equilibrio, de respeto a la diversidad que hay en la OEA, que no se preste a maniobras contra ningún país, que no esté al servicio de ningún país en particular, ni siquiera de Chile, porque ya al ser Secretario General de la OEA tiene que tratar de reflejar los intereses de todos, por lo tanto que sea sensible a los temas de la Nueva Agenda Hemisférica. Creo que él comprende que efectivamente está ocurriendo un cambio muy importante en el Continente. El cambio tiene que ver con el hecho de que ha colapsado definitivamente el llamado “Consenso de Washington”, que no es otra cosa que la aplicación de la Doctrina Neoliberal en la Región. Es evidente que los países que han aplicado el modelo neoliberal han acentuado las inequidades e injusticias.
EV: Pero Chile es justamente paradigma de muchas políticas neoliberales, tiene el Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos.
JV: Chile tiene una situación muy específica. Se trata de un gobierno que ha sido el resultado de una concertación que tiene su explicación histórica. Fue necesario construirla para poder reducirle los espacios al autoritarismo y a la presencia y significación que tenía en la política chilena el dictador Pinochet. Esta concertación fue un paso importante y necesario. Por lo tanto, no puede hablarse de que es un gobierno socialista, aunque hay socialistas que tienen un papel importante en el gobierno, pero también está la Democracia Cristiana y otras organizaciones políticas, por lo tanto es un gobierno de concertación que tiene un programa plural, un programa muy diverso, no exactamente un programa socialista. En consecuencia, es un gobierno que está en un largo proceso de transición. Todavía se mantienen constitucionalmente muchos rasgos de autoritarismo.
EV: Se mantienen privilegios para las Fuerzas Armadas, Pinochet sigue teniendo control, senadores incluso que provienen de la dictadura.
JV: Exactamente. Situaciones que serían impensables en países como Venezuela u otros países del Continente. Pero ellos han tenido que hacer un acuerdo para lograr una transición pacífica del autoritarismo y de la dictadura hacia la democracia. Pero es un hecho que el continente se está desplazando, como de hecho está ocurriendo hacia posiciones de izquierda, siendo un rasgo nuevo, inédito en el continente. Porque lo que se intentó en la década del 60 fue fallido, hubo realmente una gran emergencia de la izquierda, esa izquierda que se expresó en movimientos armados, que se expresó en movimientos protestatarios, que eran el reflejo por cierto de una situación mundial, que pudiéramos llamar una crisis prematura del capitalismo, que dio lugar por ejemplo al Mayo Francés, a la Revolución Portuguesa, que tuvo una serie de fenómenos continentales, la propia Revolución Cubana en la década del 60. Todos estos hechos marcaron la década e hizo que aparecieran con mucha fuerza posiciones de izquierda. Pero, desafortunadamente en muy pocos países esas posiciones se consolidaron y la izquierda fue derrotada. Posteriormente se produce la desintegración de la Unión Soviética que le quitó un espacio mayor a la izquierda.
Muchos teóricos llegaron a pensar que la opción de cambio, la opción revolucionaria y de izquierda había colapsado definitivamente y empezaron a hablar como algunos filósofos lo hicieron, del “Fin de la Historia” y del capitalismo como el estadio final de la historia humana. Muchos políticos pensaron que no era posible presentar opciones que contestaran, que respondieran, que cuestionaran al capitalismo y que hacerlo era demodé, era una pretensión inviable. La izquierda se achicó con la derrota de la década del 60 y del 70. La opción de la izquierda resultó muy mermada en su opción de poder. Pero hoy pareciera que estamos asistiendo a la resurrección del socialismo y de la izquierda. Está emergiendo un nuevo modelo. En primer lugar ha colapsado el modelo político predominante y esto se expresa de diferentes maneras. La mayor evidencia del fracaso del modelo es que están apareciendo en todo el Continente corrientes que llegan al poder, como por ejemplo en Venezuela, en Brasil, en Uruguay, en Argentina, en donde las posiciones avanzadas y de izquierda tienen una influencia muy importante en la conducción del gobierno. Ese es un fenómeno de este tiempo, y esos cambios que se ha producido en la escena continental tienen que reflejarse en la OEA. Por esa razón es que la OEA hoy es otra.
EV: El único país que no forma parte de la OEA dentro de este Continente es Cuba. El Gobierno de Venezuela se ha pronunciado a favor de su reincorporación. Pero el nuevo Secretario General ha dicho que si no es por consenso ese tipo de decisiones no se llevarán adelante. Eso quiere decir que Estados Unidos, si se opone, como se supone que se opondrá, pues no permitirá el ingreso de Cuba a la OEA.
JV: Este asunto tiene una doble dimensión. Por un lado está el interés de los países como Venezuela, que quisieran que Cuba tuviera una presencia mucho más activa en el concierto de las naciones del Continente. Cuba forma parte de nuestra historia, Cuba es parte de nuestra tradición, Cuba es parte de nuestros afectos geopolíticos, de nuestros afectos históricos, nuestros afectos culturales, porque tenemos raíces comunes. En consecuencia, nos gustaría que Cuba tuviera un papel más protagónico, más presencia, incluyendo su presencia en la OEA. En el primer discurso que yo pronuncié cuando me incorporé como Representante Permanente de Venezuela hice alusión a este tema.
Como decía, la presencia de Cuba en la OEA tiene una doble dimensión. La de los países que desearían la presencia de Cuba en este Foro. Y la otra dimensión tiene que ver con el interés de Cuba en pertenecer o no a la OEA. Y pareciera que, por lo que le he escuchado y por lo que le he leído a Fidel Castro, Cuba no está interesada en este momento, puesto que la manera como está conformada no hace posible su presencia. Yo no descartaría la presencia de Cuba en la OEA, pero para que eso ocurra la OEA tendría que cambiar. Para empezar tendría que cambiar la correlación de fuerzas, porque en este momento, obviamente, no existe una mayoría de países que pudiera favorecer esta tendencia. Y luego, Cuba no se sentiría cómoda en una OEA, en donde todavía la influencia de Estados Unidos es muy significativa y en donde hay una Agenda en transición.
En otras palabras, la OEA tiene en este momento una agenda híbrida. Aunque está empezando a aparecer en su Agenda la configuración de los nuevos tiempos, la OEA no ha cambiado. No podemos decir que la OEA se haya convertido hoy en una especie de paradigma de la revolución continental o algo parecido.
EV: Es decir que la OEA tiene un pié en el pasado y otro en el futuro?
JV: En realidad, todavía la OEA tiene más pié en el pasado que en el presente. Cuba está todavía muy marcada por la Guerra Fría, la Agenda de la OEA es una agenda muy conservadora. La Agenda de la OEA todavía está muy contaminada de neoliberalismo. El discurso de la OEA sigue siendo un discurso elitista. Por tanto, la OEA necesita oxigenarse.
Por ejemplo, en los documentos oficiales de la OEA, en la propia Carta Democrática que es un documento fundamental, la definición de democracia es una definición reduccionista, es una definición incompleta. Por esta razón Venezuela está planteando lo que hemos llamado, una Visión Multidimensional de la Democracia, y esta visión no la ha asumido la OEA todavía. En este orden de ideas, es muy importante la Carta Social de las Américas, porque esta Carta, independientemente del contenido que vaya a tener ese documento, que siempre será el fruto del consenso y del debate plural de 34 países, lo fundamental es que la OEA daría un paso muy importante porque ya tendría dos bases de sustentación: la Carta Democrática Interamericana y la Carta Social de las Américas. Y esta base de sustentación la ha puesto Venezuela.
EV:¿Insulza está comprometido con la aprobación de la Carta Social de las Américas, por lo menos con su discusión en el seno de la OEA?
JV: Sí claro. Evidentemente. Es que esto ya es una realidad. Y es muy interesante pues revela la influencia de Venezuela, modesta pero importante. Nuestra presencia está contribuyendo en forma determinante a ese cambio de la Agenda. La idea de la Carta Social fue presentada por Venezuela en septiembre del año 2001, cuando se aprobó la Carta Democrática en Lima, Perú. En esa oportunidad dijimos: ya que hoy la OEA aprueba en su Asamblea General la Carta Democrática Interamericana, Venezuela plantea que de ahora en adelante empecemos a discutir la Carta Social de las Américas.
Desde el 11 de septiembre de 2001, hemos recorrido un largo camino para que se llegara a aprobar la idea de la Carta. Porque no es que ya existe la Carta, hasta ahora lo que hay es una propuesta aprobada por los Cancilleres en junio del 2004 en Quito, Ecuador, cuando Venezuela logró aprobar una Resolución mediante la cual los Cancilleres le dieron el mandato al Consejo Permanente para que se iniciara la negociación. A partir de allí hubo que librar una larga batalla, que desde mi punto de vista, constituye uno de los procesos de negociación diplomática más interesantes que me ha tocado vivir. Pero estamos en vísperas de tener Carta Social de las Américas. Ya el 12 de este mes se va a convocar una Reunión Extraordinaria del Consejo Permanente para designar al Grupo de Trabajo y al Presidente. Esto quiere decir que se iniciará una intensa negociación, pues este es un documento que será objeto de un largo debate, posiblemente meses, posiblemente un año. Y será tal vez en la próxima Asamblea de Cancilleres que tendrá lugar en la República Dominicana, cuando se apruebe la Carta Social de las Américas. Es decir, que estamos en los preliminares del debate.
EV: ¿Cuándo va a ser la próxima reunión en Venezuela para continuar la discusión sobre la Carta Social de las Américas?
JV: Estamos presentando a la consideración de la OEA un Proyecto de Carta Social de las Américas que ha sufrido un proceso de enriquecimiento muy interesante. Primero los Ministros del Gabinete Social elaboraron un proyecto. Luego fue sometido al escrutinio público, e hicimos cinco eventos nacionales, por regiones, en el que participaron miles de personas de los sectores populares que fueron nutriendo ese proyecto. Ya lo hemos entregado a la OEA y se ha traducido a los cuatro idiomas oficiales. Pero este proyecto va a ser un documento de referencia para el debate que va a tener lugar en la OEA, con el objeto de aprobar este instrumento hemisférico.
EV: ¿Estados Unidos sigue financiando en un 60% las actividades de la OEA?
JV: Sí, ciertamente.
EV: ¿Y el que pone la plata no pone la música?
JV: Bueno, el que pone la plata quiere poner la música, lo que ocurre es que son muchos los participantes en la fiesta. Y ahora se está convirtiendo en una fiesta muy interesante, muy diversa, muy compleja, muy fructífera. La OEA está viviendo un proceso de metamorfosis y Venezuela está apostando a los cambios sustantivos en la Agenda, y como van las cosas, los vientos soplan en dirección progresista, en dirección revolucionaria.
EV: El Embajador de Estados Unidos es el Embajador John Maisto, él estuvo acá en Venezuela un tiempo. ¿Qué tal son sus relaciones con él? ¿Buenas?
JV: Sí. Yo tengo muy buenas relaciones personales con Maisto.
EV: ¿Y qué tal con el personal de la OEA? Hay mucho antichavista ahí, por ejemplo Luigi Einaudi, que fue Secretario General Adjunto hasta ahora.
JV: Sí. Saldrá de la Subsecretaría el próximo junio cuando se elija al nuevo Subsecretario.
EV: ¿Y ese personal es inamovible, sigue allí trabajando la burocracia interamericana?
JV: Hay un personal de carrera que es inamovible. Pero hay otros espacios donde se renueva el personal.
EV: Hay un señor, que se llama Santiago Cantón.
JV: El Secretario Ejecutivo de la Comisión Interamericana. Este es un cargo que depende del Secretario General, él le presenta una terna a los miembros de la Comisión Interamericana que son siete, es decir los Comisionados.
EV: Y usted ha objetado a Cantón varias veces ¿no?
JV: Sí, claro.
EV: ¿Y su objeción ahora tendrá más peso, con Insulza?
JV: Vamos a ver, porque yo siento que el propio Cantón se está dando cuenta de los cambios que están ocurriendo...
EV: Un mensaje final de Jorge Valero a Venezuela.
JV: Debemos sentirnos orgullosos de estar participando activamente en este proceso. Creo que los tiempos por venir son tiempos esperanzadores, son tiempos de revolución. En el discurso que pronuncié recientemente con motivo de la Elección del Secretario General, expresé que estamos viviendo tiempos de cambio, tiempos de revolución. El Continente se está moviendo hacia opciones políticas humanísticas, revolucionarias, transformadoras. Estamos viviendo un tiempo auspicioso y tenemos que sentirnos orgullosos de contribuir para que ese tiempo advenga lo más pronto posible.
EV: Amén. Muchísimas gracias al Embajador Jorge Valero.